Jueves, 24 de octubre de 2019

La desigualdad que no cesa

Mientras el 18 de enero Intermon Oxfam presentaba su informe “Una economía al servicio del 1%” del 20 al 23 de enero las élites económicas mundiales se reunirán de nuevo en el Foro de Davos para entonar el mantra acrítico del “crecimiento a cualquier precio”.

[Img #534325]Sabemos que España es el país europeo en el que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis. En el año 2015, el 1% más rico de la población española concentraba ya casi tanta riqueza como el 80% más pobre. Alrededor de 13,4 millones de personas en nuestro país están en situación de pobreza y exclusión social, dejando claro que la crisis de desigualdad en España ha de ser nuestra prioridad política absoluta.

Mientras asistimos, en todos los niveles, a un espectáculo lamentable de intereses, acrobacias del bipartidismo para impedir cualquier tipo de reconocimiento a la pluralidad política, mientras arrecia la lluvia de paracaidistas e interesad@s de todo signo al calor de un posible anuncio de nuevas elecciones, mientras los medios de comunicación se degradan ante la escucha de la voz de su amo, la desigualdad exige una respuesta ahí afuera.

No es tan sólo que desde el primer día presentáramos la Ley 25 de Emergencia Social en el Congreso de los Diputados y que el búnker se niegue a tramitar iniciativas de esta urgencia hasta que no se haya investido la presidencia del Gobierno. Se trata del hecho de que la sociedad civil y los movimientos sociales de nuestro país nos están pidiendo que estemos a la altura de la emergencia social que vive España y que otros quieren maquillar a través del ruido. Se trata de la exigencia social de la puesta en marcha de políticas redistributivas, de la aplicación urgente de una fiscalidad progresiva y del compromiso y acciones reales para detener la evasión fiscal que hace pagar a los de abajo el abuso y la violencia económica de los de arriba.

Mientras los voceros de los recortes neoliberales se reúnen en Davos, el artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos nos recuerda la España que hemos venido a construir también desde las instituciones: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

Frente a quienes están imponiendo conversaciones de sillones, intercambio de cromos en las instituciones desoyendo el mandato del pueblo español, frente a la orquesta de toda difamación y también ante la ceguera generacional que pone en venta las expectativas de desarrollo vital de quienes ya no han conocido estabilidad laboral y se debaten en mares de precariedad y funambulismo al borde de la pobreza, llamamos a la política vieja a un ejercicio de realidad y dignidad hablando de una vez por todas de lo que importa.