Martes, 29 de septiembre de 2020

Hoy por ti y mañana por mí

Es muy triste comprobar que los ciudadanos no escuchan, no evalúan las manifestaciones de sus políticos, no sopesan los planteamientos que, para su futuro, realizan las distintas fuerzas que se presentan ante ellos y se alinean con unos u otros sólo en función de la imagen de un supuesto líder.

Tenemos fuerzas políticas que repudian lo que ellos han denominado “casta política”; pero, tan pronto ellos alcanzan la condición de “políticos”,  se convierten en “casta” actuando como tal. Se han criticado los planteamientos de recortes y las subidas de impuestos que realizó el PP; pero todos, absolutamente todos los planteamientos regeneradores pasan por nuevas subidas impositivas y por la no reducción del gasto público; es decir, todos mantienen el gasto político insufrible que padecemos, cuando no lo incrementan.

[Img #527560]Todos, absolutamente todos, están de acuerdo en que las tramas de corrupción se han alimentado, crecido y desarrollado en los poderes autonómicos; es decir, todos afirman que los grandes nidos de corrupción han sido las autonomías, pero ni uno está dispuesto a acabar con esos nidos; es más, cuando han llegado a los mismos, se han mimetizado con ellos.

Vivimos en una sociedad cultural, histórica y socialmente judeo-cristiana en la que, por parte de algunos, afirmando que España está configurada como un Estado laico (lo que es mentira puesto que la constitución nos configura como un Estado aconfesional, que es distinto), se dedican a vilipendiar los cultos cristianos, no haciendo lo propio con otros cultos y desarrollando una acción burlesca que supone un desprecio absoluto a los que tienen esa fe.         

Sorprendería que, llegado el carnaval, los católicos se dedicasen a perjudicar su desarrollo, se burlasen de los que acudiesen o hiciesen unos carnavales religiosos en una mofa de los originales. Eso resultó, en el pasado, y resultaría, en el presente,  una agresión injusta, ilegitima, desconocedora de la tradición, de las costumbres y de la historia, que no se debería de permitir. Pues bien… eso está pasando con la Navidad, con la Semana Santa, con las costumbres religiosas, en lugar de que aquel que tenga fe pueda disfrutar de ella y el que no la tenga que se aparte de dichos ritos y viceversa.  Nunca me gustaron los carnavales, pero los respeto, participo, o no, en ellos, hago lo posible para que quienes gustan de ellos puedan desarrollarlos y espero igual trato con, por ejemplo, la Semana Santa o la Navidad por parte de aquellos que no les gusta.

Ese respeto de lo que no me gusta y, sobre todo, la exigencia de respeto por lo que me gusta, es considerada por estos neo-demócratas de la izquierda, presuntos sesudo-pensantes, y recuperadora del pasado, de ultra derecha, cavernaria o propia del pasado; pero, dime tú ¿qué es si no la democracia?.