Miércoles, 26 de febrero de 2020

Sexo, libertad y política

       He dedicado varios artículos en esta sección a comentar la relatividad ética y estética de las prácticas y los gustos sexuales, sujetos a la evolución y los vaivenes de las distintas sociedades. La libertad sexual es una de las caras inseparables de la poliédrica libertad individual. Ahora bien, como en cualquier faceta del comportamiento que afecta al prójimo, esa libertad no debe ser ilimitada. Cualquier acto que no respete la dignidad y el libre albedrío de los demás es repugnante y condenable; de hecho, nuestra civilización considera la explotación sexual como un delito particularmente grave.

     Siglos de desarrollo económico y presunta democratización política no han eliminado las peores lacras de la humanidad, basadas en la explotación de las necesidades, los vicios y las debilidades ajenas, porque son defectos propios de la naturaleza humana. Y hoy se encuentran muy activas las organizaciones mafiosas de la trata de personas, que comercian con esclavas sexuales.

    Por si esta delincuencia no fuera suficientemente dolorosa, se nos viene encima la amenaza de agresiones sexuales masivas favorecida por la ola incontrolada de refugiados procedentes de unos territorios donde no se respeta la dignidad de la mujer. El estúpido síndrome de lo políticamente correcto obstaculiza combatir esta amenaza. Cuatro días tardaron los medios de comunicación occidentales en informar de las barbaridades cometidas la pasada Nochevieja en Alemania, Austria, Suiza y Finlandia y las primeras noticias pasaban de puntillas por el hecho de que la mayoría de los autores son musulmanes solicitantes de asilo político. Así lo reflejaba el diario El País: "Pero durante el fin de semana, en Alemania no se habló del caso. Algunos medios de comunicación, como el canal público ZDF, esperó al martes para informar de los hechos, una tardanza por la que se ha disculpado la cadena. Esta tardanza ha generado un debate sobre si la policía y los medios callaron por temor a dar pábulo a movimientos xenófobos."

[Img #525844]     Para los hipócritas que se escandalizan por un chiste machista pero se ponen de perfil ante aberraciones como estas so pretexto de multicultarismo y demás milongas, les recuerdo lo que escribí aquí en septiembre del año pasado: "Cada vez que alguien menciona la creciente radicalización del Islam surgen buenistas escandalizados clamando que la mayoría de los musulmanes son pacíficos. [...] Las personas no son buenas o malas en bloque. Generalizar es la forma más ramplona de dividir. Hay musulmanes pacíficos y honrados, faltaría más, como los hay sinvergüenzas en la misma proporción que entre cristianos, budistas o agnósticos. Tampoco las religiones son buenas o malas en sí mismas sino en función de cómo se aplican. Y resulta que de las tres grandes religiones monoteístas (o del Libro) sólo el Islam conserva la radicalización de sus orígenes." (*)        

       Un tal Settembrini me interpelaba al pie de ese artículo con una observación que a él le parecerá ingeniosa:

       "¿Me puedes citar algún ejemplo de radical islámico en Salamanca?"

    Le respondo: Pues no, y tampoco puedo citar ningún ejemplo de tratante de esclavas sexuales en Salamanca. Lo que me gustaría es poder decirlo con la misma rotundidad dentro de unos pocos años.

(*) See more: http://salamancartvaldia.es/not/90326/milongas-historicas-la-convivencia/#sthash.n6YbYLMm.dpuf