Lunes, 11 de noviembre de 2019

Cataluña manda

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O Catalonian rules. Ya que el tono de la división es tan fuerte que se traslada a todos los frentes, no podemos obviar el internacional. El conflicto político, social y económico que vive esta región de España afecta mucho a nuestra proyección internacional. Las empresas huyen, la sociedad catalana no ve futuro y las instituciones pierden todo su sentido. El endogámico discurso político asfixia a una sociedad que, más que parecer la del siglo XXI, parece la feudal del XI. Ya con sus castillos, los señores feudales Pujol y Mas cierran las puertas al derecho y la vida de los habitantes extramuros. Los artesanos, muros a dentro, se cuestionan dónde es mejor trabajar y pagar impuestos, pero lo más importante, donde generar riqueza económica y social. Ante las últimas reformas solicitadas por los CUmPesinos, los señores feudales no quieren ceder nada de sus derechos políticos, económicos ni de pernada. Dejan claro que no somos todos iguales.

La sociedad española del siglo XXI vive esta misma situación, con la digitalización de por medio. No obstante, la estructura y la solidez de los principios defendidos por la CUP son, cuando menos, admirables. Han conseguido mantenerse ante el poder y sus satánicas propuestas. Se han mantenido firmes y unidos y no hay líneas rojas, son principios morales. Están sentando las bases de las negociaciones en España y el modelo de futuro. Los partidos clásicos se resquebrajan. Un partido político está para ganar votos igual que una empresa para generar riqueza. Estas máquinas de ganar votos lo hacían bajo las firmes convicciones de que el electorado es voluble en sus principios y sin memoria tras 4 años. Que pueden ser flexibles en sus programas electorales, en sus estatutos, en sus regímenes internos y en todas las normas del mundo político porque la sociedad no les pedía cuentas. Pero Cataluña manda y está siendo el modelo político a seguir. Las asambleas de la CUP, el sometimiento de los cargos públicos a las bases políticas y sociales demuestran que la sociedad sí sabe trabajar conjuntamente en política y que los cargos públicos no son unos entes que funcionan sin dar cuenta a nadie.

Otra muestra del “Catalonian rules” es que los movimientos internos se hayan hecho públicos no han sido muestra de debilidad, si no de fortaleza. La falsa fortaleza de Junts per Si con su candidato no refuerza más que la teoría del engaño al electorado. Que sea presidente de la Generalidad el que es número 4 significa que no hay debate interno ni valía del 1º al 3º, entonces, ¿porqué están ahí? La sociedad catalana premiará a la CUP y a Podemos, al conjunto de la izquierda estructurada, frente a unas posibles elecciones. Los partidos estandarizados van a, definitivamente, estallar en pedazos. No sólo por el escenario ganador en el que se mueven las izquierdas organizadas, sino porque van a seguir demostrando unos movimientos internos, una viveza, una alegría que no demuestran los partidos institucionalizados. En Cataluña, Convergencia, Unió, PP y PSOE están al borde de la extinción. Son modelos declaradamente obsoletos en una sociedad que solicita una participación política más activa. Un protagonismo más preponderante del ciudadano activo políticamente y una comunicación más imperativa sobre sus representantes públicos. Decir bidireccional es redundante, pero en el mundo de lo político es necesario, al menos, para recordárselo a muchos cargos públicos. Aznar, tipo listo y astuto donde los haya parido este país, está analizando la situación de Cataluña en el Instituto Atlántico de Gobierno.

La participación política en la red no pasa sólo porque los partidos políticos manden las líneas de sus programas políticos insistentemente, que los cargos públicos tengan sus perfiles para reenviar los citados mensajes y para que, sólo en campaña, bajen a la calle… ¡SÓLO PARA VOLVER A DECIR LAS LÍNEAS DE SUS PROGRAMAS POLÍTICOS! No hay comunicación con el electorado y la comunicación entre sus afiliados está muerta. Solo hay reuniones “al más alto nivel” para decidir dónde te pones tú, donde me pongo yo y donde ponemos a este.

Mientras tanto, empresas que cierran (farmacias), recursos públicos que no llegan a los ciudadanos, empresas que huyen, otras que deciden invertir fuera, fuga de capitales del IBEX a zonas más seguras, subida de la prima de riesgo, inversiones de las SICAVs fuera de España... La realidad política tiene lapidarias consecuencias económicas.

Mariano y Más, 2 tipos hechos a la par. Bajo las mismas familias, los mismos modelos y las mismas argucias. “Yo no sabía nada”, “me fie y me engañaron”, “yo no robé”, “soy víctima”. Muchos dichos, pero pocos hechos. El caso es que la pasta no está mientras ellos estaban y tratan de hacer ver que la cosa no va con ellos. Pero me quedo donde estoy, no me muevo yo, ni nada de lo que me rodea, me quedo sí o sí, no me importa ni el país, ni las necesidades, ni la sociedad. Yo soy lo que necesitas, dicen. Si no me dejan ser ahora, repito el juego para salir de otra manera y así hasta que salga… Y lo que no asumen es que somos los votantes los que decidimos.

¡Qué falta de liderazgo! Hoy España lo necesita y, aunque debería tener una cabeza visible, nuestro rey, ni está ni se le espera. No podemos ir al encuentro de este debate en los medios de comunicación nacionales, que tanto temen a las estructuras de Gobierno y que cuando en algo han tocado a la Monarquía, más de un director se ha resentido. Pero, mal que me pese por mi convicción monárquica, esta estructura de Gobierno también está fallando. Felileti (Felipe y Leticia, con un punto cuasi literal de filete) está muy empanado. Es el Jefe de Estado y en esta situación de desgobierno debe actuar. Si la piedra angular de Cataluña es la República, que Felipe actúe en lo que primero le toca, el Gobierno de España, porque si se decide actuar tarde, lo mismo tiene que volverse a los antiguos retiros borbonescos en Estoril. Que no pierda de vista que los intereses de unos confrontan con los de otros y él, aún, está en disposición de defenderlos.