Miércoles, 26 de febrero de 2020

El gran roscón parlamentario

El ciudadano, esa gente que figura por los censos, horneó el pasado 20D para nuestros políticos un roscón parlamentario dificil de trocear, y de saborear. 

Y es que , dirá alguno - o alguna, que dicen los emergentes de la lengua-  ingeniero de atril, en directo o en diferido, se quejará de que ese hombrecillo, o mujerilla, que echa sus votos en las urnas,  no aprende, y mira que le hemos quitado la "Educación para la Ciudadanía" unas cuantas veces, y le hemos puesto bonitos textos de Religión: con sus patriarcas de sabias barbas, Tablas de la Ley, Leyes Mordaza, grandes Éxodos del Bienestar, recortes como plagas del Viejo Testamento, resurrecciones económicas como del Testamento Nuevo...,y esa historia de los Reyes Magos tan hermosa para toda infancia, ( o Magas Reinas que dicen las emergencias políticas) que mira tú, tampoco veo tan mal.

Y así están las cosas, comentan los analistas confiteros, en el mantel político de nuestra casa democrática. 

¿Quién al trocear se llevará el juguetito escondido entre la sabrosa miga del roscón parlamentario que le asegurará un año de bonanza gubenarmental?

¿Quién encontrará en su trozo la judia blanca que significa que tendrá que apoquinar el festín y quedarse en la peleona oposición?

No lo sabemos, amigos, o no lo queremos saber...

Pero os diré que se cuenta que ya hay pasteleros que  baten la masa de una nueva urnada..., perdón, digo de una nueva  hornada electoral para otro gran roscón parlamentario.

Así que, quién sabe, tal vez pronto volvamos a ver de cabalgata electoral, y prometiéndonos tantas cosas, a estos magos reales de la política nacional.  

Nota: No se lo digáis a nadie, pero me he enterado, por el maestro pastelero de esta rosca, que lo que ha escondido en el roscón parlamentario del 2016 es, como premio: unas cuantas carteras presidenciales y ministeriales; y un montón de judias del Barco Ávila, para la sufrida oposición, y  para todos nosotros, los votantes, que somos los que  paganos siempre las juergas  políticas de  nuestros  partidos.