Sábado, 24 de agosto de 2019

Carmena y la Marimorena

[Img #520485]Parece que la alcaldesa de Madrid suscita el interés de toda España. Ella y sus decisiones navideñas. Al menos las que publican los diarios que se dicen nacionales, aunque apenas vendan sus papeles en los kioskos de la capital. Cada vez menos y más difíciles de encontrar, dicho sea de paso. Dicho esto y obviando la cultura de los trolls afianzada en el asnamiento patrio y el juliganismo pseudopolítico, no puedo menos que decir tres cosas sobre Carmena y la Navidad en la ciudad donde nací, crecí, me reproduje y vivo.

Primero la armaron con el Belén. Resulta que los gobiernos populares y populistas que hemos tenido los últimos años pensaban más en los que no pagaban impuestos y los que venían de visita que en los que vivimos en la ciudad y cumplimos con las tasas municipales. Contaron que este año Carmena se cepillaba el Belén. Falso. Lo que ha hecho es descentralizarlo. Si los alcaldes anteriores se empeñaban en que hubiera un solo Belén en el centro para que se viesen las colas y diese la sensación de que eran muy católicos, tradicionalistas y tal… pues no. Carmena y su equipo municipal han instalado este año 30 Belenes en Madrid. Sí, los 21 distritos y barrios de la capital también pagan impuestos y forman parte de la ciudad.

La segunda andanada vino con la cena de Nochebuena para las personas que no tienen hogar. Les faltó tiempo a los que decían que no se podían abrir comedores sociales en verano (Carmena los abrió), a los que vociferaban porque no se podían parar los desahucios (Carmena los paró), a los gritan con mayúsculas y negritas porque lo público no funciona y se empeñan en gestionarlo (Carmena –y los madrileños- hemos dejado de pagar alquileres a los amigos de los anteriores gobernantes por albergar dependencias municipales en inmuebles de su propiedad. Ahora estas oficinas están ubicadas en los más de 95 edificios de los madrileños que, curiosamente, estaban vacíos). Pues bien, lo de la Nochebuena fue tachado de populista porque iba a dar de comer a 200 personas que vivían en la calle dentro del Palacio donde se ubica la sede del Ayuntamiento, la casa de todos los madrileños. Al día siguiente, cuando se completó la noticia y se aclaró que la alcaldesa sólo cedía el espacio y que la cena estaba organizada por Mensajeros de la Paz y que había sido una petición del padre Ángel, la cosa cambió y pasó de ser populista a convertirse en un gran gesto de solidaridad, paz, amor y muchas otras cosas hermosas.

Y lo tercero, a modo de guinda –por ahora- ha venido con las Reinas Magas. Una chorrada que ha salido en todos los medios que se dicen periodísticos y nacionales. Una gilipollez convertida en cuestión de Estado y por la que a punto ha estado de regresar la Santa Inquisición para quemar como Dios manda a la sacrílega Carmena.  Amén de acusar a la anciana alcaldesa de cobarde por desafiar la tradición católica y no tener lo necesario para hacerlo con otras confesiones. En fin. A mí me da todo esto mucha pena porque conozco el percal y veo la indecencia que hay detrás de todo el tinglado. La noticia, en realidad, es que las Cabalgatas de Reyes vuelven a los distritos. Que este año –después de muchas luchas vecinales y de prohibiciones municipales y amenazas de los concejales- en mi barrio (y en otros muchos) no sólo podremos volver a tener nuestra propia cabalgata, no sólo contaremos con la colaboración de la Policía Municipal para cortar las calles, sino que el Ayuntamiento de Carmena ha dedicado una partida presupuestaria para que los niños que no viven en los distritos del centro puedan ver de cerca a sus mágicas majestades. Además, no habrá señores pintados de negro, sino auténticos Baltasares. Y también reinas magas, claro que sí, como la que en la misa de Año Nuevo, en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, llevó el oro, el incienso y la mirra durante las ofrendas en la celebración presidida por el Papa Francisco. Visto lo visto, otro viejo populista amante de las paridas, que quiere acabar con las tradiciones, que es un antisistema y que dice y hace lo mismo que Manuela Carmena.