Martes, 18 de diciembre de 2018

Hablen entre ustedes

La comunicación se tiene o no se tiene, pero no podemos echarle la culpa a las nuevas tecnologías por que no hemos sido capaces de aprovechar su potencial, estas nuevas tecnologías que provocan aislamiento en una misma mesa son las que nos permiten mandar una foto a quienes tenemos a miles de kilómetros en un segundo, las que nos permiten estar en contacto con un grupo de amigos, con la familia, con compañeros de trabajo,…, en días señalados como los que estamos viviendo, pero al mismo tiempo, en ocasiones permitimos que nos alejen de quienes tenemos al lado en el sofá, con quien tomamos el café, con quien comemos,…

Quizás se podría plantear una nueva asignatura: “educación para la tecnología” o, al menos, podríamos tener en cuenta que aquello que nos puede resultar ciertamente útil tiene también sus riesgos, pues la incomunicación que padecemos en la sociedad actual se da, precisamente, en la sociedad que tiene más avances para la comunicación.

Hablo de dos tipos de comunicación, una virtual, aquella en la que generalmente muestra sólo la parte simpática y feliz de nosotros, justo en el momento que nos parece adecuado intervenir, en la que de damos a un like como señal de agrado, pero que si no respondemos no pasa nada, en la que puedes “silenciar a un grupo durante un tiempo” o no responder en días,…, una comunicación superficial que deja ver sólo lo que queremos cuando queremos

Otra comunicación es la que tiene el contacto de la mirada, del momento, del piel con piel, del “algo te pasa, lo sé: ¿me lo quieres contar?”, en la que no se puede cambiar una lágrima que se escapa por un emoticono con una sonrisa, en la que puedes escuchar la risa o el llanto y responder con un abrazo.

Hay muchas maneras de comunicarse, y las formas evolucionan pero a veces no le damos el uso más adecuado, en este camino nos acercamos a quienes tenemos lejos y nos alejamos de quien está a nuestro lado

Le propongo algo: en unos días, cuando suenen las doce campanadas, primero dé un abrazo a quien esté a su lado, siéntalo, ofrézcale su calor y los mejores deseos sin decir nada, eso no lo podrá hacer con el móvil, y cuando ya no le quede a quien abrazar entonces utilice otras maneras de comunicarse