Domingo, 25 de octubre de 2020

Tercermundista

Pese a que hoy en día los adelantos son una barbaridad sorprendente, por estos lugares, en esta ciudad nuestra las cosas siguen por el estilo o parecido. Vean los sucesos ocurridos el sábado en Vialia, la estación para siete trenes que tenemos, que sería digna si desde los responsables máximos se la tomaran en serio y no nos trataran como a un pequeño pueblo al oeste del país. Se hace necesario que la empresa arregle los problemas con sus trabajadores, metidos en una huelga encubierta que parece nadie quiere reconocer, que nadie quiere denunciar y cuyos motivos, por extrañas razones, no salen a la luz pública.

 

[Img #516828]Pero es el caso que el sábado volvió a producirse jaleo, jaleo tranquilo, tal vez porque el salmantino es de condición tranquila o porque está acostumbrado a que lo traten siempre así, a que lo ninguneen permanentemente. El “tren rápido” de las 8,45 de este sábado comenzó a rodar a las 9,09 después de un despiste morrocotudo, con un acceso a los andenes semejante a las filas de cine de barrio de los años sesenta, y sin que nadie controlara lo que cada viajero introducía en los vagones, pese a que estamos en todo el territorio nacional en nivel cuatro de alerta antiterrorista. Nada digo de la madre que buscaba al pequeño vástago jugueteando entre un bosque de piernas y maletas.

 

Aunque la culpa, como siempre decíamos de pequeños, es del Gobierno que se empecinó en inaugurar un tren cuatro días antes de las elecciones generales -algo que puede ser legal pero no ético- inauguración tendente a ganar un puñado de votos más de los salmantinos. El precio, el de una gallina flaca hasta dentro de pocos días, cuando el coste se sitúe en la normalidad, por encima de los treinta euros. Las prestaciones de la puesta en marcha, incompletas desde que sales hasta que llegas, en especial más allá de Medina del Campo,  con las lógicas bajadas de tensión por el aumento de trenes y otras minucias como la adaptación de la vía. Si a ello le añades la huelga encubierta de la que hablamos al principio, el resultado, como no podría ser de otra manera, el esperado y el obtenido. De mal en peor y a devolver de nuevo la pasta a los usuarios.