Domingo, 25 de octubre de 2020

Carta a los Reyes Magos

Tengo para mí que en esta España mía, en esta España nuestra, comienza un nuevo espectáculo tras las Elecciones Generales del 20D, en las que nadie ganó y nadie perdió, sino todo lo contrario. !Albricias¡ tal vez, y los españoles lo hemos querido, son tiempos de cambio, momentos de esperanza si es que existe esperanza tras los resultados. Como a este que escribe cosas, que ama Salamanca por encima de toda otra cuestión, que es un enamorado de don Miguel de Unamuno y de la cándida exquisitez de Sancho, mi querido Sancho; como a este que se entretiene en decires y paseos ciudadanos, insisto, solamente le importa lo sucesos del lugar donde vive, quiero escribir una carta a los Reyes Magos, por si me escucharan y me atendieran, que a nadie yo he hecho mal alguno. Me porté bien, sus majestades.

Mi carta es más que una petición, un deseo ferviente. Le voy a pedir desde estas líneas a Melchor, Gaspar y del mismo modo a Baltasar, que le ordene, le mande o en su defecto le ruegue al señor Iglesias, el presidente de la Diputación de Salamanca (¿en quién habían pensado ustedes?) que renuncie a su acta de senador, dos trabajos de tanta importancia no pueden, en forma alguna, atenderse de buenas maneras. O se es senador, con lo que ello conlleva de escaparse a Madrid tres días a la semana, a cumplir con sus obligaciones senatoriales en plenos, comisiones y demás importantes labores, o se es un presidente de la Diputación salmantina que atiende a los más de trescientos sesenta pueblos de esta provincia que necesitan de sus servicios, con tantas necesidades como ellos tienen. Si me contesta que puede con todo, de ninguna de las maneras, le digo, y si quiere lo discutimos.

[Img #511427]No ha tenido Salamanca mucha suerte con sus cargos electos. De cuatro diputados electos, dos, una del PP y otro del PSOE (la señora Moro y el señor Serrada), son de aquí y viven aquí, por lo que algo podremos pedirle, los podré ver por estos lugares. El otro del PP (el señor Bermúdez) se acerca por la ciudad de las doradas piedras cada cierto tiempo, en elecciones y poco más; el sorprendido caballero de Ciudadanos que no esperaba salir (el señor Yáñez) es nacido en Valladolid, en la capital de la autonomía vive y aquella es la ciudad que conoce; cuando quiera saber qué es y lo que representa Salamanca, se la habrán pasado los días y los años de legislatura hasta conocernos. De los senadores, casi todo está dicho: con dos no podremos contar (el señor Robles y el señor Iglesias) por lo que sólo nos queda esperar que podamos acudir y solicitar algo de las dos señoras senadoras restantes (disculpen el batiburrillo de palabras) para que se pongan a nuestra disposición. A la de los salmantinos, digo.