Miércoles, 26 de febrero de 2020

La política emancipada

No recuerdo qué ilustre pensador dijo que un sistema político, para ser justo en términos estrictos, sería aquel que cada generación se hubiera dado a sí misma.

Esto, se me ocurre, y supongo que quien lo dijo lo pensaría también, es de facto imposible, o al menos un engorro tremendo, pues significaría que cada 20 años, más o menos, habría que remudarse los hábitos en la gran Poli de nuestra convivencia. Sería como si en una familia, cuando los hijos, pasada esa edad en que se adolece , tuviera que reunirse en la mesa camilla para dar voz y manejo a sus vástagos, y estos decidieran que donde está el balcón, ahora se pone la cocina, y donde ésta, un baño, y que ya de puestos, no se vuelve a veranear en el pueblo, sino en Mallorca o algún lugar marchoso similar…Y pasado el símil a la política, sería que una generación que llega a un reino, pues que no le va la monarquía, pero que la siguiente, pocos años después, dijera que tampoco..., que mira por dónde ellos quieren ser emirato, o federales, o república bananera, o vaya usted a saber qué…

Ayer unas cuantas nuevas generaciones hablaron al unísodo en España en la gran mesa camilla de la urna, y han preparado algo similar a lo que se supone en los párrafos precedentes, aunque eso sí, con los medios disponibles y todo en orden. Otro pensador dijo que la Democracia no es perfecta, pero que es el mejor de los sistemas políticos posibles. 

Hoy todo el mundo casca del fin del bipartidismo, y yo no lo niego, pero tampoco lo acato sin más. Yo sigo viendo dos, pero a cuatro bandas, como si tanto en la  derecha como en la izquierda se hubiera estado preparando desde hace años una lenta mitosis, y ahora se hubiera producido la división de cada célula de tendencias naturales. Pero eso sí: sin aquellos asaltos al cielo de la Puerta del Sol por la izquierda, o el campanazo  y la pirotecnia ciudadana que se esperaba por la derecha. 

Estos nuevos que han llegado llamados "insurgentes", venidos como llega un brote al viejo olmo quebrado por el rayo, o una generación a la casa, están, como un hijo díscolo,queriendo hacer reformas por todas partes, y , ya se dijo, que se verané en Mallorca. Y como papa Rajoy o Sánchez o el otro, no quieren dejar de ser los cabezas de familia, pues que se nos han emancipado, pero sin irse de casa todavía, pero tomando parte de ella como un feudo propio y dejando la vivienda algo ingobernable..., o gobernada ya sin tanto nepotismo, ni despotismo, ni autoritarismos paternales.

Ya veremos si este modelo dura, si la casa se hace gobernable, o en un par de años hemos de volver a la mediación de las urnas para ver que parte de la célula fagocita a la otra.

Y lo demás acontecido en las cuentas y en el cuento electoral de ayer,  era previsible, dice el otro ahora que todo ha pasado. Previsible la desaparición de UPyD y Unió, y la bajada de Izquierda Unida, pues cuando alguien no es capaz de tener colocada su propia habitación...

En fin, para terminar recalco que me gusta el resultado de ayer, pues así se nos ventila la casa, y se nos sanea la cosa común, que la teníamos muy cargada de humos, cerrazones y corruptelas, y , como pone en la pared de la foto del colegio donde voté ayer en mi barrio de "El Zurguén", y que ilustra este artículo: "Bienvenidos a la escuela", democrática, añado yo ahora con la tiza de estas letras.

Hemos de felicitarnos todos, pues hemos hecho bien los deberes que la "Seño Democracia" nos había puesto para el fin de semana. Hubo generaciones, acuérdate, que lo pudieron hacer.

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