Miércoles, 28 de octubre de 2020

Una de elecciones

A estas alturas, y aunque hayan pasado pocas horas, del tan crucial, esperado y determinante 20D, imagino que andarán un poco saturados. No seré yo quien les agudice la indigestión, así que intentaré ir a lo que me parece sustancial de una jornada electoral de desenlace esperado y con la única incertidumbre del guarismo.

Lo de la gobernabilidad de España no me parece preocupante, simplemente me parece distinto. Creo que es una oportunidad para ver el nivel, la talla de nuestros políticos y sobre todo las capacidades para anteponer, o al menos equilibrar,  sus intereses con el de todos.  Pero sobre todo es una época  de diversidad porque así lo han querido los españoles. Porque más que vieja y nueva política, que haberla hayla, lo que existe son viejas comodidades adquiridas frente a un ahora en el que se lo van a tener que currar.

El PP está solo, muy solo. Mientras que el resto tiene canales abiertos al entendimiento. Unos  porque toleran o comparten gobiernos autonómicos y locales, y otros por dogmática animadversión a la gaviota. Así que si Rajoy quiere sumar algo va a tener que barrenar de lo lindo o prometer como si no hubiera día si no quiere que le hagan un Albiolazo, en todo caso las cartas están sobre la mesa.

Así que cábalas son múltiples y algunas dignas de Asimov, Wells o Lovecraft, pero en estos casos casi todo vale para conformar algo parecido a un gobierno. Pero antes de esas componendas lo que está claro es que tanto PP como PSOE se han dado un castañazo curioso, perdiendo gran parte del apoyo de votantes que antes tenían y ahora se han volatilizado, confirmando y apuntalando de esta manera una tendencia  hacia abajo que les debería preocupar y mucho. Si bien es cierto que al menos los populares han ganado, con ge minúscula, los de Sánchez se han caído con todo el equipo.

Los “nuevos” se han quedado de aquella manera. Contentos por estar y con un punto de disconformidad por no cumplir expectativas. Podemos no lidera a la izquierda aunque gana peso en plazas fuertes de la política patria, algo que tendrían que hacerse mirar el resto. Y Ciudadanos se queda sin medalla cuando parecía que ya la tenían bien colgada del cuello. Y es que unas elecciones son “molto longas” y estas tan escaparatadas ni les cuento.

Todos, sin excepciones, se han quedado con un palmo de narices sin cumplir expectativas, aunque en el mundo de las curvas unos van hacia arriba y otros hacia abajo. Pero lo más importante es que llegó la hora de la política de verdad.

Tirando para el terruño, mi resumen sería que el Partido Popular es el único que gana y pierde a la vez. Gana por que es el partido más votado y pierde porque se deja un diputado y casi cuarenta mil votos en el intento, que ya son votos. Una hemorragia democrática donada en altruista transfusión a Rivera, al igual que en las pasadas municipales, y que se junta  a esos votos que aún siguen en el sofá de casa.

Por su parte el PSOE sigue bajo, pierde apoyos, que imagino gana Podemos, pero mantiene su diputado. Y el gran vencedor, al menos moral, es Ciudadanos que consigue de una tacada un diputado y treinta y cinco mil aplausos para un globo que no va camino de la estratosfera pero que mantienen el aire.

Pero bajo mi punto de vista hay que ir un poco más allá, cruzar datos y comparar. Sería tedioso hacerlo municipio a municipio, pero si lo hicieran con los más representativos de la provincia verían como tan solo seis meses después de que los populares los perdieran por una u otra causa, los resultados ahora son bastante más favorables. Algo que más que relacionarse con el castigo a gobiernos municipales aún en pañales, tiene más que ver con la desafección de estos municipios con algunas listas de la gaviota, y casos curiosos hay unos cuantos.

Un ejemplo es la capital charra. Donde no solo el Partido Popular perdió la mayoría absoluta del ayuntamiento con casi doce mil votos menos, si no que ayer se dejaron quince mil setecientos por el camino. Dirán que igual no es comparable una elección y otra, pero yo les digo que todo influye y las cosas pasan por algo. Y es que un ritmo así no lo aguanta ni el Indurain de los cinco tours.  

Y que quieren que les diga, he escrito mucho en los últimos meses sobre estos temas y al final el respetable no está para que le toquen las mochilas y reacciona a pesar de datos económicos, hipsters, moteros, recuperaciones o visitas a Bertín.

Pero lo más apasionante está por venir. Ni que decir tiene que a todo lo que me he referido es relativo a nuestro congreso, porque lo del senado si ya era secundario ahora casi ni es noticia, y hay que decir que aquí el PP se ha llevado la mayoría en España y en Salamanca clavando senadores cuatro años después.

No les quiero dar más la tabarra, que bastante tendrán estos días, pero a mí no me vale eso de los reinos, los tuertos y los ciegos.