Un minuto

Poco más de un minuto es lo que tardo yo en escribir este artículo. Y me voy a preguntar cuánto vale un minuto de la tele. Hay otros puntos de vistas desde los que se puede enfocar un minuto de la tele. Pero lo vamos a ver desde el punto de vista más crematístico, desde su valor en dinero. La misma televisión nos enseña continuamente que hoy todo se mide por su valor en dinero. Vivimos en un capitalismo universal y los demás valores son marginales o secundarios. Por eso, digo yo, oiga usted, ¿puede decirme cuánto vale un minuto en la [Img #506012]tele? No sé si alguien podrá responderme, quizá algún economista de esos raros que hacen estadísticas y sacan porcentajes de todo. Por ejemplo cuánto vale  un minuto de un debate televisivo, en los que los políticos, por ejemplo, hablan casi todos como locomotoras, para que no se le quede nada en la mollera o en los papeles que les han dado sus colaboradores, y los leen cuando viene a cuento y cuando no. Y cuánto vale un minuto de los que tarda en contar un chiste malo un chistoso en el  Club de la Comedia. Hay que suponer claro que todos cobran. Bueno es una manera de crear empleo. Y hay cámaras que no se ven, y esteticistas, y una legión de…, y butacas que se desgastan; y televisores. ¿Y un minuto de “El Tiempo”, cuánto cuesta? La presentadora de noticias de la televisión pública (la de todos) dice al final del telediario: ahora, como siempre, los últimos minutos los dedicamos al tiempo. Y ahí está la señora del tiempo enseñándonos ciclogénesis, isobaras y fotos, durante minutos y minutos, que casi son horas; y hasta puede ser que acierte en el pronóstico, pero no creo que más que el pastor de mi pueblo, aunque éste tardaba menos a escala local. Pero no nos desviemos ¿Cuánto nos cuesta un minuto dedicado del tiempo? Porque esos minutos, u horas, de la tele pública (¡la nuestra!) los pagamos nosotros con nuestros impuestos.