Viernes, 24 de mayo de 2019

Los días lejanos

Allí, a lo lejos, donde tiemblan los maizales y el pueblo está dormido, donde invernan los erizos románticos, tu fe sigue sentada contemplando el humo. Igual que un monte herido por la noche, aún te sostienes firme en el camino; te acarician murmullos, risas, sueños, que, ayer, tuviste y ahora,...


Sol de julio

Salgo del agua al aire. Deja el sol un resplandor crujiente de vainilla y aguamarina sobre el encinar. Suena el silencio en mi alma y en la luz vibra el arrullo fértil de una tórtola. Por un instante encuentro en mi interior huellas de juventud. Miro el paisaje y frente a mis hermanas las encinas...

Lluvia

Llueve en los corralones abandonados. Una luz parda bulle entre los huertos y me da abrigo en el atardecer. Higueras locas gimen como espíritus deshabitados entre las paredes. Hay una calma dulce en el camino, como si todo fuera cristalino. Encima de los cerros, las veredas son zigzagueos de oro....

Oración

Agradezco ese brote de luz sobre el rincón de la humilde pared, la claridad del cielo sentado en los labios húmedos del huerto, la emoción de la sombra inundando la verdad de los árboles tristes que alegran mi camino y van de mi mano hacia el oscurecer. La piedad del silencio agradezco en esta...

Resurrección

Si mi padre hoy viera a sus nietos, los hijos y las hijas de sus hijos, habría en sus ojos un amanecer sin límite, y resucitarían junto a él miles de peces, álamos y palomas. Mi padre es una espiga frente al viento y en él jamás cabrá la muerte sólida, sino una etérea y limpia claridad en la que me ...

Altivos

Hay gente muy pagada de sí misma. Sombras que miran de un modo displicente y alzan sus ojos turbios al infinito para absorber toda su oscuridad. Para esa gente altiva no eres nadie, ni una pequeña hormiga o la migaja que picotea en el suelo un gorrión. Se creen esbeltos chopos o eucaliptos,...

Visión del extrarradio

Sobre un lienzo de añiles se adivinan los edificios. Quietos y arrugados, los pájaros respiran lentitud. La luz, como una artrítica mujer, cojeando se guarece en las esquinas. Queda en la atmósfera un poso de dolor -siluetas que deambulan bajo el frío-, el anticipo de ese atardecer que, a veces, da ...

Preludios de la lluvia

Los calcetines rojos de la tarde, rasgados por el viento en los jardines, dejan su impronta de meditación. El cielo se ha cansado de avanzar: la oscuridad le pesa en los tobillos. A un paso de mis ojos, a contraluz, los plátanos silvestres son espías de los ancianos que andan con perrito. Qué...

Sombras

Por una carretera abandonada la gente va avanzando hacia el amor. Los veo caminar dentro de mí como una aldea de luz deshabitada, entre retamas rojas y abubillas. Nadie les robará la soledad que el aire en sus cabezas distribuye. En los pulmones del camino tiembla como una góndola mi respiración....

Los hermanos del viento

Volvíamos como cebras melancólicas por las colinas del atardecer, rodeados de decenas de murciélagos. Detrás de nuestros pasos venía el viento abanicando pájaros y espinos. Cruzábamos descalzos la pobreza labrada por el cielo en el camino que conducía a los huertos del dolor. Escribo en las...

Los hermanos del viento

Volvíamos como cebras melancólicas por las colinas del atardecer, rodeados de decenas de murciélagos. Detrás de nuestros pasos venía el viento abanicando pájaros y espinos. Cruzábamos descalzos la pobreza labrada por el cielo en el camino que conducía a los huertos del dolor. Escribo en las...

Carnet de identidad

A veces casi olvido que soy árbol y que la luz late entre en las ramas de mi alma como un líquido gorrión picoteando el atardecer. No pienso que mi pecho es la colina en la que silban los alcaravanes llevándose en su vuelo el resplandor del trigo aún sin recolectar. Dudo también, a veces, de los...

Nadie

Caminar solo, sin hallar a nadie que no sea un puente, un resplandor, la brisa subiéndose en los hombros del silencio, los olmos saludándome o el río que, amaneciendo, pasa frente a mí como un sereno y líquido pastor guiando la inocencia de dos nubes. La eternidad cabe en esa piedra dormida a pocos ...

Hijas

  A Rocío y María Victoria, rutas de mi interior

Ciruelas

Esperando a los pájaros amanezco. Tras la ventana de mi habitación como almas se desangran las ciruelas picoteadas por los rabilargos. Ayer tarde los vi revoloteando entre los goznes del anochecer. Ahora, en silencio, espero su llegada. La carabina de aire comprimido nerviosa culebrea entre mis...

Paseo matutino

Yo y mi silencio en esta soledad llena de esquilas, rosas y galápagos. Paseo con mi sombra. Voy conmigo. Errático ingeniero de lo humilde, al pie del puente, canta un chamariz: respiro en su sonora dignidad procesionando el sol recién nacido. La carretera es una escolopendra de tono azul tendida en ...

Símbolos

La noche avanza. La oscuridad venció: el cuerpo de la luz fue devorado en el jardín por las escolopendras. La brisa serpentea en mi corazón como una lagartija transparente. Abriendo puertas a la desesperanza, con una mano triste y otra herida, intento sostener la claridad que, en mi interior, aún...

Siega

Han segado la avena hace unas horas. La noche ahora es lenta y amarilla. El viento habla despacio y huele a pan. Giro sin prisa alrededor de casa, deambulo como un torpe equilibrista rodeado por la soledad del campo. Sin darme cuenta, el mundo se edifica y, luego, se derruye en mi interior. Encinas ...

Viaje

Doblo, sin prisa, en mi alma los momentos más sustanciosos que he vivido aquí. Un lago de gamuza es la ciudad en cuya superficie hay peces ágiles. El gris del cielo invita a recoger instantes y emociones ya gastadas. La vida esta mañana es como un barco varado en el silencio de los parques. Mi...

Soledades

Escribo y mis palabras nacen muertas, llenas de nieve, barro y lejanía. Me aferro al resplandor de la ciudad y todos los semáforos se nublan. El cielo es un enorme catafalco sobre el silencio de los edificios. Y sin embargo siento ruiseñores saltando entre las ramas de mi espíritu. Ella está al...

Territorio

Mi reino tan sencillo y diminuto que cabe en un recodo de mi mano. Por él transitan malvas y libélulas, los pasos de la lluvia y mis hermanos pequeños como tímidos gorriones en un anochecer del corazón. En él habita mi ocre soledad, la única luz que no envejece y amo. Mi reino herido entre las...

Signos de la lluvia

Todo lo hallo dentro de la lluvia: la fe infantil, la leve golondrina que teje su nido en medio de las sombras, la canica que rueda encima de un adiós. Cuando llueve, en mí crecen chopos deshojados, jazmines brotando al lado de un recuerdo, cigarros de junco y cáñamo que huelen a la tos de mi padre ...

Falso invierno

Los tilos florecidos sobre el parque dejan su impronta de melancolía apenas desgarrada por la leve voz de la lluvia. Como un vil ladrón entró el invierno en el corazón de mayo robando la alegría de los patios, pisoteando rosas y buganvillas. Tal vez contaminado por el brillo del cielo en la humedad ...

Las alas de la lluvia

Un gorrión come de mi mano. Le echo migajas. Danza en torno a mí como un amable y frágil monaguillo que se ha salido de la procesión. La lluvia, mientras tanto, es un diálogo de lilas deshojadas y charcos íntimos donde mi corazón toca la infancia. En la ciudad lloran los semáforos. De nada sirven...

Bernardino

A un lado de la cárcel, la pared sostiene la inocencia del estío. Abajo, está tu cuerpo roto, exánime, y una escalera de agua te vigila. La luz del viento rasga las ventanas de tu alma ya celeste. No respiras. La forma de una nube es la oración que cubre tu regazo. En el susurro que, a última hora, ...

Mientras otros viajan

Mi secreto fue siempre estar, permanecer sin moverme siquiera un instante de mí mismo. Atado al temblor cereal de las colinas que mayo dibuja siempre permanezco. Mientras otros viajan, yo me quedo en mí, giro en mi corazón como un pastor que ha perdido un cordero en medio de la bruma. La luz de...

Hermana maternal

Un niño dice "el cielo está llorando" y la lluvia inventa nuestra infancia. Es una calle de la Judería. La noche se hace río en los naranjos, los tiñe de una soledad violeta. Los charcos reverberan como entonces, cuando en el pueblo yo iba de tu mano y tú ordenabas todo mi universo. Hermana mater,...

Escondite

Antes de que me nombren, miro atrás: en el salón del tiempo ya no hay nadie. La lluvia ha recogido las estrellas en una suave bolsa de penumbra. Arriba, en la colina, hay un temblor de pájaros que huyen. Miro atrás: en el salón del tiempo ya no hay nadie. Murió el mejor amigo. Lo recuerdo perdido...

Soledades

Para llegar aquí necesité recorrer sombras y atravesar sigilos, paredes de silencio; pero hoy vuelvo a estar en mi, cerca de la nieve que aún cae sumisa dentro de este espacio donde mi soledad no tiene frío. Las voces derrotadas (Cuaderno de la fugacidad)

Detalles

Me abrazo a los detalles más minúsculos. Un hombre anciano habla con su nieto y la ternura crece en derredor como un puñado de hojas de laurel que en una tienda, ahora, mueve el aire. Detrás de mi silencio hay agujeros de luz que codifican las aceras. Mi pierna izquierda falla al caminar. El mundo...

Una bicicleta

No he vuelto a oír la nieve susurrando, hablándole al silencio con ternura, hilando en un murmullo la arboleda, como en aquella noche tan lejana, ¿te acuerdas, padre?, en que los dos viajamos por tu memoria y lento me llevabas sumido en una humilde bicicleta atravesando el tiempo que iba abriéndose ...

Libro íntimo

En el primer recuerdo de mi infancia siempre aparecen limpias las estrellas -un cauce blanco sobre mi corazón-, la santidad del agua y la emoción de mi madre hilando letanías. La noche pule todas las palabras, las mide con el viento, las vigila, y el libro íntimo de la eternidad despacio las acoge...

Tres vasos de pitarra

Siempre que vuelvo ocurre algo especial. El viaje al pueblo natal siempre me abriga: un coro de olmos peinados por el viento saludándome alegres, voces que se curvan abriendo el pasado, calles que sonríen como antiguas calandrias al amanecer. La pasada mañana también pasó algo dulce. En casa de...

Frío

 La luz dibuja pájaros que amo. Siempre los mirlos sobre mi corazón. Tras la ventana sueñan los naranjos. Fuera hace frío; pero dentro hay llamas de amor muy puro. Vivo esta mañana aleteando en un azul lejano como una garza, en medio de un temblor.

Abuelo celeste

(A Alejandro López Moreno, 50 años de su muerte)Te veo en lo azul moldeando aquel silencio que sólo deshacían los ruiseñores siempre a la hora del atardecer. Nubes que respiraban con tus lágrimas, voces de luz colgándose en tu pelo. Los chopos te miraban como frailes sobrios y humildes, con la...

Vendaval

Lo que me habita está fuera de mí. Bolsas que arrastra el aire en la ciudad, árboles zarandeados por la luz más lánguida y sombría del invierno. Hay un paraguas roto, desahuciado en un rincón del parque. Una farola se ha muerto en la avenida. Degollados caen los jazmines sobre mi corazón, mientras...

Desdibujando el tiempo

Voy caminando dentro de una sombra. La luz sutura el cielo oscurecido dejando sobre el parque cicatrices de hojas mojadas. Sale y muere el sol: entre las nubes juega al escondite como si fuera un niño abandonado en medio de un gran bosque. En las pupilas de un perro que se cruza hallo el amor de un ...

El campo interior

Como una liebre aislada por el frío, intento desplazarme hacia mí mismo por el silencio, en plena soledad; pero se cierran todos los caminos. Del horizonte vuelven deshojados los días que habité. La oscuridad se hace más leve y dulce entre mis manos. La toco aquí, ahora mismo, con el alma, y hay...

Viaje de vuelta

Era en la biblioteca de los campos. La lejanía iba engullendo al pueblo a nuestra espalda. Igual que una jineta sobre la zarza pura de las nubes, había una sombra ágil de estorninos. Ella, a mi lado, edificaba el mundo. El coche nos llevaba hacia el sureste. A nuestra izquierda, el rojo de los...

Pasos

 Como un tímido ojo de perdiz el sol se asoma al mundo. Lentas nubes de celofán lo envuelven. Siento frío. Tengo motivos para hallarme triste y, sin embargo, esa leve claridad cayendo en este instante en los naranjos me hace sentirme vivo y muy feliz. Puede que el día esté apagado y gris, pero...

Vórtices

Tarde del Día de Reyes. He regresado. El campo es una lágrima que gira sobre mi corazón. Ladran los perros trazando un minucioso laberinto de esquinas invisibles en el aire. Voy avanzando hacia la lejanía. Siluetas invernales se recortan como fantasmas sobre el horizonte. Por el paseo de la Ermita...

Semilla

Doy vueltas a una semilla de retama. Es como un pensamiento diminuto que, en este instante, llevo entre los dedos. Al pie de la alambrada hay un mastín que me vigila. Su sigilo es dulce. El rojo de las nubes se condensa en la humedad de los escaramujos que, hacia el oeste, trazan garabatos. Llovió...

Padre

Demasiadas palabras sin respuesta. Huecos de oscuridad sobre un azul que nunca acabará de anochecer. Después de mucho tiempo sin sentirte cerca de mí, oigo tus pisadas temblando como alcaravanes en vuelo. En la pared del viento entro mi amor para tocar tu muerte. El regaliz de mi silencio endulza...

Identidad

No pertenezco a nadie; sólo al viento que silba solitario en los caminos. Mi corazón late al ritmo suyo cuando susurra herido en los nogales atravesando el rojo oscurecer. Mi alma pernocta en la luz de las palabras sencillas que escuché cuando era niño. No pertenezco a nadie. Sólo habito el vuelo...

Hermanos pájaros

Encima de mi soledad tejen los pájaros su humilde nido para acompañarme. Dicen mi nombre en medio del silencio que nunca me abandona al estar solo. Cuelgan su trino encima de las ramas que me cimientan. Ellos me humanizan: sólo en los pájaros hallo ese misterio que da sentido a lo que aún no ha...

Puesta de sol

No siempre cae la luz sobre los árboles con tanto amor y tanta lejanía como esta tarde en el lugar que fui ojo de autillo. Roja claridad, abandonada entre los montes vagas como una cierva lenta y malherida. Te observo desde el coche. Hacia la izquierda, siempre a la izquierda de mi melancolía. En...