El miserable desnudo emprende un viaje de primavera. Traducción de José Luis Rey
Pero no en una concha, ella se marcha,
Arcaica, hacia los mares.
Y en la primera alga que se encuentra
Desliza ella sus brillos,
Muy silenciosamente, como una ola más.
Ella está descontenta
Y tendría una sustancia púrpura sobre el brazo,
Cansada de los puertos salados,
Ávida de agua marina y bramando
Desde los altos interiores del mar.
El viento la despide,
Soplando sobre sus manos
Y su espalda acuosa.
Ella toca las nubes, a las que se dirige
En el círculo de su travesía marina.
Y no obstante se trata de un pequeño juego
En el correteo y el brillo del agua,
Mientras sus talones se vuelven espuma
No como cuando el más dorado desnudo
De un día posterior
Irá, como el centro del marino boato,
En una calma más intensa,
Sirvienta del destino,
A través del impecable torrente, sin cesar,
En viaje inevitable.