Vox es partidario de una moción de censura contra el Jefe de Gobierno, por el desmantelamiento del Estado y las presunciones de corrupción que no cesan. El PP, al contrario, estando de acuerdo con el fondo, es contrario a dicha moción porque no le sale la aritmética parlamentaria. Según él, y con razón, semejante decisión sería darle una victoria gratis a Pedro Sánchez ya que la moción de censura no prosperaría.
Tenemos el precedente de la anterior, en la que se postuló como alternativa a Ramón Tamames, que fue todo un show y que permitió que el jefe del Ejecutivo se fuese de rositas, con una amplia mayoría a su favor. ¿Para qué, pues, intentar poner en un aprieto a Pedro Sánchez, cuando él va a ganar dada la composición de Las Cortes?
Por muy mal que lo haga el Presidente del Gobierno —y lo está haciendo— sus socios parlamentarios no le dejarán caer. Ya lo vemos con el PNV, que pese a sus críticas feroces a la inanidad parlamentaria de Sánchez, son incapaces de dar un paso adelante para distanciarse de él.
Hay que entender que el actual inquilino de La Moncloa llegó al cargo sin haber ganado las elecciones, gracias a un pacto contra natura de todos los que quieren acabar con España en uno u otro sentido. Las razones que tuvieron en su día los socios de legislatura no han cambiado y se ve que el Gobierno les da cada día concesión tras concesión en su propósito de desarmar el Estado.
Estamos, pues, ante la inconveniencia de una moción de censura que no serviría sino para robustecer a Pedro Sánchez, con la colaboración de todos aquellos que lo prefieren precisamente por sus acciones políticas. ¿Qué otra alternativa les queda a estos para seguir perpetrando sus fechorías? En la hipótesis más que improbable de que la moción saliese bien, un Gobierno de Alberto Núñez Feijóo sería para ellos el peor de los escenarios posibles.
O sea, que éste no es el método de desembarazarnos de Pedro Sánchez y que éste seguirá en La Moncloa por el tiempo que él quiera hasta el final de la legislatura.