No hay duda que, más allá de las cuestiones básicas de la conservación física, de las infraestructuras y los equipamientos, la recuperación y la gestión de la ciudad histórica tienen que abordarse en el marco de nuevos planteamientos, de forma que se garantice la pervivencia de un modelo de conservación sostenible en estrecha relación con las nuevas realidades funcionales y sociales. El instrumento puede ser un Plan Estratégico de Recuperación Urbana donde se asigne al conjunto patrimonial, el turismo, la cultura o la residencia el papel que realmente puedan tener, dotándose de herramientas adecuadas para garantizar su gestión y control. Para ello se necesitan infraestructuras de gestión innovadoras, consorcios, centros de gestión territorial, agencias públicas, etcétera, que coordinen a las diversas administraciones públicas y a estas con el sector privado.
A partir de la elaboración de nuevos marcos interpretativos y, fundamentalmente del manejo de nuevas herramientas planificación y gestión se estará en condiciones de, por un lado, realizar un diagnóstico estratégico de las problemáticas de la ciudad histórica y, por otro, de impulsar adecuadas estrategias de recuperación urbana. De esta manera será más factible avanzar en un modelo de recuperación y gestión patrimonial sostenible, de base cultural, donde el turismo pueda tener un importante papel
No está resultando fácil mejorar la coordinación institucional, reforzar la participación ciudadana, potenciar la colaboración público/privada, así como reorientar la promoción y la recuperación urbana desde planteamientos activos claramente definidos.
foto Santiago Bayón Vera