OPINIóN
Actualizado 11/05/2026 10:51:50
Francisco Delgado

A veces la virtud humana de la prudencia resbala por una pendiente sin protecciones racionales y se convierte en el Miedo siempre latente, que hunde sus raíces en el pasado, crece sin pausa en el presente y nubla todo futuro.

¿Por qué un crucero atlántico, el MV Hondius, que viaja por el Atlántico, que tiene cinco enfermos contagiados por hantavirus, y tres sospechosos de estarlo, se convierte de repente en un polo que fagocita todos los temores de una gran mayoría de la población? Volvemos de nuevo a la dimensión presente-pasado-futuro, pues los datos que han aportado los científicos sobre todo lo que ya saben los epidemiólogos sobre el Hantavirus, no han podido tranquilizar, calmar el miedo.

Pasado. La especie humana tiene unos mecanismos psíquicos de defensa que ante una experiencia traumática colectiva, puede reaccionar con dos respuestas: el olvido y la negación. Son dos respuestas parecidas, pero a la vez diferentes: el olvido es un modo radical de negar que haya existido ese trauma; la negación puede ser negación de partes del propio sujeto ante el suceso traumático; alguien refiriéndose a la pandemia Covid19 puede negar que haya sentido miedo durante el largo y peligroso fenómeno. Pero después de cinco años aproximadamente del final de la pandemia del Coronavirus, los temores pueden seguir sin resolver y quedar latentes, como la experiencia en nuestro país ha demostrado con el gran incremento posterior de malestares psicológicos en niños y adolescentes.

Presente. El inestable tiempo que estamos viviendo la comunidad internacional, con varias guerras a las que no se les ve el final, con el encarecimiento de derivados del petróleo y con un ambiente político caracterizado por la falta de diálogo y a veces también de respeto al gobierno y a las Instituciones, añade inestabilidad emocional generalizada (como afirmaba ayer la Presidenta del Banco Central Europeo). Cualquier acontecimiento, como el del Hondius que acaba de mostrarse puede dar lugar a tensiones añadidas y discrepancias de los dos grandes Partidos.

Futuro. El hecho de que los problemas reales actuales (bélicos, políticos, económicos) no se resuelvan, contribuye a la falta de confianza de la población en las Instituciones, tanto internacionales como nacionales. Se hace difícil, en este inestable momento. confiar en la prudencia e inteligencia de los grandes líderes. Los fantasmas ocupan excesivo espacio mental en el individuo aislado, que contempla pasivamente un mundo supuestamente lleno de conflictos irresolubles.

El hantavirus sería uno más, fantasiosamente similar al Covid19.

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