Tras su reciente galardón en la Copa del Mundo de Fotografía, donde también ha obtenido la plata por equipos con la selección española, detalla cómo equilibra su pasión por capturar la fauna salvaje en Cabrerizos con las multitudinarias giras acompañando a estrellas como Rafa Sánchez, Malú o Café Quijano.
Mario Cea representa una dualidad artística poco común. Por un lado, su paciencia y precisión técnica le han valido el reconocimiento internacional en el ámbito de la fotografía de naturaleza. Recientemente, la Federación Española de Profesionales de la Fotografía seleccionó una de sus obras para competiren la Copa Mundial de Fotografía, logrando un meritorio tercer puesto individual y el subcampeonato por equipos en la gala celebrada en Reikiavik (Islandia).
Por otro lado, su faceta como músico profesional le lleva a recorrer los escenarios de toda España. Como guitarrista eléctrico, acumula más de tres décadas de experiencia acompañando a artistas de primera línea. Actualmente se encuentra inmerso en una extensa gira con Rafa Sánchez, vocalista de La Unión, con quien actuará próximamente en las fiestas de San Juan en Salamanca.
En esta entrevista para SALAMANCA AL DÍA, Cea desgrana los secretos detrás de su galardonada imagen de un martín pescador, tomada a escasos kilómetros de la capital del Tormes, y reflexiona sobre cómo el contraste entre el bullicio de los conciertos y la soledad del campo alimenta su creatividad.
Enhorabuena por el bronce en el Mundial de Fotografía. ¿Fue una sorpresa? ¿cómo llegaste a participar en este certamen?
Sí, la verdad es que fue una sorpresa que me convocaran para la selección, porque es un concurso donde no es el participante el que manda las imágenes. Fue la propia Federación Española de Profesionales de la Fotografía la que me convocó. Desde aquel momento me sentí muy orgulloso y agradecido de que pensaran en mí y en mi imagen, porque ya sabían qué fotografía querían que participara.
¿Cómo funcionan este tipo de competiciones? ¿Se acude físicamente o se envían los trabajos para que un jurado los valore?
Es un concurso mundial de federaciones. Se compite en diez categorías fotográficas distintas, como retrato, bodas, naturaleza o paisaje, y por cada categoría participan tres imágenes. Un jurado internacional las valora y van pasando fases hasta llegar a los diez mejores del mundo. Luego quedan las medallas. Nos comunican que somos medallistas, pero no te dicen el puesto exacto hasta la gala de entrega de premios, que este año ha sido en Reikiavik, Islandia. Yo no pude asistir por trabajo, pero estuvieron compañeros del equipo recogiéndolo en nuestro nombre.
¿Cuál fue tu reacción en el momento en el que anuncian el resultado?
Lo estaba viendo en directo a través de un enlace. Coincidió que era temprano, sobre las doce y media, y estaba justo en un descanso del trabajo con el móvil. Sabía que tenía una medalla, pero no sabía cuál; era como mínimo tercero y como máximo primero.
Además de la medalla individual, has conseguido la plata por equipos con España.
Exacto. España ha quedado subcampeona del mundo. Es curioso porque los primeros han sido Estados Unidos, pero realmente España tenía más medallas. Al ser un concurso por puntuación, ellos tenían a catorce finalistas y nosotros a nueve. Aunque ellos solo han tenido tres medallas y España cinco, por puntuación se lo han llevado por un solo punto. España lleva una buena racha, porque el año pasado fue bronce y el anterior fue oro.
¿Habías tenido algún reconocimiento de este nivel anteriormente?
He tenido muchos a lo largo de mi vida fotográfica profesional. Hubo uno muy importante en un concurso de naturaleza muy prestigioso, el 'Wildlife Photographer of the Year' que se hace en Londres. Allí tuve una foto ganadora en 2015 o 2016 con la imagen conocida como la puerta del libro, que se hizo muy viral y dio la vuelta al mundo.
Cuéntanos la historia de la fotografía ganadora actual. Vemos que el protagonista es un martín pescador.
El pájaro es el mismo y la técnica es parecida a la anterior. Trabajar con fauna salvaje requiere muchísima paciencia y conocimiento de los animales, porque no los puedes dirigir como si fueran un modelo habitual. Son el fruto de meses de trabajo. Esta fotografía está hecha muy cerquita de mi casa, en una zona de Cabrerizos pegada al río, en una antigua piscifactoría en desuso. Descubrí junto con un compañero un sitio adecuado para hacer este tipo de fotografía.
¿Cómo es el proceso técnico? ¿Colocas el equipo y esperas?
Lo principal es encontrar el sitio adecuado y tranquilo. Después, hay que insistir casi a diario hasta lograr el resultado que tienes en la cabeza. Técnicamente, es una fotografía de alta velocidad. Se trabaja con iluminación artificial para congelar el vuelo del animal y con luz continua para que se dibuje la estela que deja a su paso, lo que le da un dinamismo especial. Aunque es un animal diurno, hay que encontrar un sitio muy oscuro para que todo encaje.
¿Al ver el resultado ya sabías que era una fotografía excepcional?
Soy muy autocrítico y siempre quiero mejorar, pero cuando hice esta serie de fotografías me di cuenta de que tenían un valor importante. Esta en concreto me resultó llamativa por la simetría, el vuelo del animal y el colorido.
¿Cómo logras captar la imagen sin asustar al animal?
Estamos escondidos en unos habitáculos que llamamos 'hide', una especie de tiendas de campaña que dejamos en los sitios para que los animales se acostumbren. Así te puedes introducir sin generar molestias, porque si el animal te ve, huye. Intentamos siempre que el entorno quede lo más limpio posible.
Profesionalmente, ¿te dedicas en exclusiva a la fotografía o lo compaginas con otras actividades?
Vivo tanto de la fotografía como de la música. Llevo muchos años haciendo giras como guitarrista con artistas españoles. He trabajado con Café Quijano, Malú, Diana Navarro, OBK, y ahora mismo estoy haciendo la gira de Rafa Sánchez, el cantante de La Unión. Estuvimos en el Teatro Liceo y volvemos dentro de poco a las fiestas de San Juan para tocar en la plaza de la Concordia.
¿Cómo se consigue entrar a trabajar con artistas de esa primera división musical?
Es curioso. Aquí en Salamanca tengo un gran amigo que también es un grandísimo guitarrista, Juan Carlos, y hemos ido muy ligados. Entré en esto por él alrededor del año 2002. Le llamaron para hacer la gira de Café Quijano y me propuso intentar hacer su sustitución en La Unión. Me hicieron una prueba y desde entonces. Lo importante es estar preparado para cuando surge la ocasión.
¿Cómo logras conciliar la vida familiar y personal con un ritmo profesional tan exigente?
Tengo una relación excelente con mi hija y nos vemos siempre que podemos. Con mi pareja, con la que llevo más de veinte años, a veces me acompaña y otras no es posible por los viajes largos. Es complicada la conciliación con tanta carretera y ausencia, pero se lleva bien.
¿Los viajes y el ajetreo de las giras no llegan a agobiar por estar siempre fuera de casa?
Al contrario, la música me ha ayudado a que mi trabajo en la fotografía sea más sencillo. Las giras te quitan tiempo los fines de semana, pero te dejan libres los días de diario para hacer el trabajo personal. Esa conjunción me ha dado una estabilidad genial. Estás en un sitio con veinte mil personas viéndote y, de repente, te encuentras solo en el campo con los pájaros. Es una válvula de escape que viene muy bien para la cabeza.
Para terminar, ¿cuáles son tus próximos proyectos en ambos campos?
En el ámbito musical, tenemos cincuenta fechas por delante con Rafa Sánchez. Hacemos un formato biográfico en teatros y otro con banda completa, que es el que llevaremos a San Juan. Tenemos fechas cerradas hasta el año que viene; ahora las giras no se acaban nunca, son constantes, lo cual prefiero porque permite organizar mejor la actividad. En la fotografía, sigo experimentando con técnicas. Estamos en una época complicada porque se consume muchísima imagen, pero poca gente se para a analizarla de verdad. Llamar la atención para que la gente se detenga un segundo es cada vez más difícil, pero yo sigo mi ritmo de trabajo sin presiones.
Fotos de Mario Cea y Vanesa Martins