Asoma el clavel su boca roja
entre el suave verdor de sus ramas,
el sol lo viste de boda,
la noche lo mece en su cama.
Su olor esparce poesía,
su erguido porte derrama.
El canto alegre de un pájaro
se posa feliz y me sana.
Dime, clavel, al oído,
cuántas primaveras amas,
cuántos besos depositas
cuando subo la persiana.
Cuánto de paz me transmites,
cuánto de fresa y de grana,
cuánto, de tus labios rojos,
me besa con tantas ganas.
Mercedes Sánchez
La fotografía es gentileza de José Amador Martín, a quien se la agradezco