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LOCAL
Actualizado 30/04/2026 11:52:38
Toni Sánchez

Jessica y Cristina, una pareja salmantina, comparten su experiencia hacia la maternidad a través del método ROPA con la llegada de sus mellizos Mateo y Noa

Jessica y Cristina forman una familia homoparental en Carbajosa de la Sagrada (Salamanca) junto a sus hijos, Mateo y Noa. Con motivo de la inminente festividad del Día de la Madre, ambas comparten con este medio su proceso con todo detalle mediante el método ROPA, los desafíos de la crianza múltiple y cómo perciben la integración de la diversidad en la sociedad actual. En esta festividad, conocemos su historia pero también la de una familia 'tradicional'.

Para muchas parejas, el camino hacia la maternidad comienza con la búsqueda de una estabilidad previa. Este fue el caso de Jessica Sánchez y Cristina García, quienes decidieron dar el paso tras cumplir varios objetivos vitales: irse a vivir juntas, casarse, adquirir una vivienda y asegurar sus puestos de trabajo para poder ofrecer un entorno estable a su futura familia.

Su historia refleja la realidad de las familias diversas en Salamanca. Tras visitar varias clínicas de fertilidad, se decantaron por la que les resultó más cómoda para someterse al método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja). De este modo, ambas lograron involucrarse biológicamente en el proceso: Cristina aportó los óvulos y Jessica gestó a los bebés.

Hoy, con sus mellizos Mateo y Noa creciendo en casa, echan la vista atrás para analizar un recorrido exhaustivo marcado por la exigencia médica, la falta de sueño, el trabajo en equipo y las trabas burocráticas que aún persisten en algunas administraciones.

El desgaste de los tratamientos y un embarazo "complicado"

El tratamiento de fertilidad supuso un reto físico y psicológico mayúsculo. Cristina tuvo que someterse a una fuerte medicación y a una extracción de óvulos que resultó dolorosa. "Fue prácticamente como una operación, estuvo unas horas ingresada y la pobre lo pasó fatal", recuerda Jessica, quien confiesa que sufrió mucho al ver el desgaste de su pareja.

A esto se sumó la incertidumbre de las esperas. La pareja recuerda la dureza de no saber qué actividades podían realizar y la ansiedad constante hasta que llegó el día de hacerse la prueba para confirmar el positivo. En la clínica lograron fecundar 14 óvulos. Al utilizar gradillas de 12 pocillos, dos de ellos contenían dos embriones. Los especialistas recomendaron transferir ambos, advirtiendo que normalmente se suele perder uno. Sin embargo, Jessica lo tuvo claro desde el principio: "Yo sabía que si metían dos, iban a salir los dos. No hubo sorpresa como tal, ya nos lo esperábamos".

Los meses de gestación no fueron fáciles; de hecho, Jessica califica el embarazo como "un asco" debido al malestar físico. Durante este tiempo, Cristina se implicó al máximo para acompañar a la madre gestante. "Hacía todo igual que yo, como si ella estuviera embarazada", explica Jessica. Esto incluyó compartir todas las restricciones alimentarias: Cristina dejó de comer embutido, pasó a consumir la carne muy hecha y se encargaba meticulosamente de desinfectar toda la fruta y verdura, además de ser su gran apoyo emocional.

La llegada de Mateo y Noa a casa transformó por completo la dinámica de la pareja. Los primeros meses de maternidad real resultaron caóticos debido a la exigencia de cuidar a dos recién nacidos a la vez. "Al principio lo pasamos muy mal porque yo le daba el pecho a los dos y me lloraban a la vez, y yo no sabía darle el pecho a los dos juntos", relata Jessica.

La rutina se convirtió en un bucle milimétrico: mientras Cristina intentaba consolar a un bebé, el otro se alimentaba. Al terminar, se intercambiaban; Cristina le sacaba los gases al primero mientras el segundo mamaba. Al finalizar el proceso, apenas tenían 15 minutos de descanso antes de volver a empezar la rueda.

La falta de sueño ha sido una constante. "Hemos dormido fatal y seguimos durmiendo mal", confiesan. Sin embargo, reconocen que ahora que los niños van creciendo, la situación ha mejorado ligeramente porque se entretienen entre ellos, dándoles un pequeño respiro, aunque admiten que "hasta hace poco no hemos visto la luz".

A nivel educativo, destacan la enorme dificultad de criar a dos niños de la misma edad con personalidades totalmente opuestas. "Lo que le va bien a uno, no le va bien al otro y viceversa", explican, subrayando la necesidad de saber manejar cada momento del día de forma individualizada.

Diversidad familiar en las aulas y en la administración

A la hora de explicar su origen a los mellizos, la pareja opta por la naturalidad desde que son pequeños. Les enseñan que existen diferentes modelos de familia: niños con un papá y una mamá, padres que viven separados, familias con una sola madre o un solo padre, familias con dos papás y, como en su caso, con dos mamás.

La experiencia en el sistema educativo salmantino está siendo muy positiva y perciben que la diversidad está muy instaurada. Cuando otros escolares mencionan a "la mamá de Noa y Mateo" y les preguntan a cuál se refieren, los niños suelen diferenciarlas por rasgos físicos o complementos: "la que va con el moño, la de la coleta o la de la mochila", demostrando una integración plena y sin prejuicios.

Sin embargo, la administración aún muestra carencias y han tenido que sortear varias trabas burocráticas:

  • En el hospital: Los formularios solo contemplaban la figura paterna. Al dar el nombre de la segunda madre, les indicaron que no existía esa solicitud y obligaron a inscribir a Cristina en la casilla del padre.
  • En el Registro Civil: Tuvieron dificultades al hacer los papeles de nacimiento, requiriendo dos solicitudes distintas y catalogándolas como "madre A y madre B" porque el sistema no estaba actualizado.
  • Trámites fiscales: Han experimentado problemas a la hora de solicitar ayudas y gestionar la deducción por "madre trabajadora" en la declaración de la renta al ser dos mujeres.
  • Ámbito religioso: Mientras una parroquia les denegó el bautismo directamente sin dejarles explicarse, en la iglesia de La Purísima el padre Antonio las atendió con total normalidad, apuntando los nombres de ambas sin poner ningún impedimento.

El Día de la Madre y un consejo para futuras familias

Ante la inminente festividad del Día de la Madre, Jessica confiesa que no lo vive con un matiz reivindicativo, sino que piensa más en celebrar a su propia madre. En el ámbito escolar, la situación de tener dos hijos les ha deparado anécdotas entrañables. En la guardería, cada mellizo preparaba un regalo para una de ellas en el Día de la Madre. Curiosamente, esta dinámica se repetía el Día del Padre, recibiendo también obsequios en esa fecha al repartirse a los niños.

Como consejo para otras mujeres que se plantean la reproducción asistida, ambas coinciden en que el proceso es duro pero muy satisfactorio. "Te olvidas de que eres una pareja, pero te haces más equipo y estás todavía más unida, aunque también tenemos más discusiones", reflexiona Jessica.

Por su parte, Cristina añade que el tiempo a solas desaparece porque "tu prioridad al final son ellos y vives para ellos". Aunque son conscientes de que cuando crezcan la situación cambiará, confiesan que "tampoco quieres que crezcan, quieres que se queden así". "Al final es lo mejor que nos ha pasado y estamos muy orgullosas de haber conseguido esta familia", concluyen.

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