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Actualizado 30/04/2026 13:16:01
César García

La presidenta de la asociación vecinal ZOES, Inma Cid, repasa su trayectoria desde sus raíces en Ciudad Rodrigo hasta su consolidación como referente del trabajo social y comunitario en Salamanca.

La presidenta de la asociación vecinal ZOES, Inma Cid, se ha consolidado como uno de los referentes del compromiso social en Salamanca. Aunque su labor está estrechamente ligada a la capital del Tormes, esta "farinata", nacida en Ciudad Rodrigo, ha forjado su vocación comunitaria a través de una trayectoria vital marcada por su pasión por la radio y el trabajo social.

Su llegada a Salamanca se produjo al cumplir los 18 años, impulsada por un objetivo profesional claro: convertirse en locutora de radio. En la búsqueda de ese proyecto, se instaló en el Barrio del Oeste, concretamente en la calle Gutenberg, donde compartió vivienda con las mismas estudiantes durante 11 años.

Esa vía, una de las más anchas de la zona, funcionaba habitualmente como polideportivo o escenario de conciertos. Este dinamismo constante determinó su existencia y despertó su interés por la participación ciudadana, sentando las bases de lo que sería su futuro compromiso vecinal.

Aunque finalmente no pudo dedicarse profesionalmente a las ondas al no poder estudiar periodismo en aquel momento, orientó sus pasos hacia el trabajo social. "He experimentado como pocas personas el trabajo social comunitario, que es una cosa muy interesante, muy importante, y que puede transformar sociedades y cambiar el rumbo de muchas personas", ha valorado la presidenta.

Entrevista completa

Hoy nos acompaña Inma Cid, la presidenta de la asociación de vecinos ZOES, una persona muy comprometida con el Barrio del Oeste y con la ciudad. Muchas gracias por estar con nosotros, Inma.

Un placer. Muchísimas gracias y gracias por tus palabras.

Sabes además que me hace mucha ilusión esta entrevista porque hemos compartido muchos programas y tertulias radiofónicas, donde lo pasábamos muy bien.

Sí, una etapa absolutamente inolvidable y maravillosa.

Lo primero que quiero que expliques, porque mucha gente a lo mejor no sabe que eres de Ciudad Rodrigo, que no eres natural de Salamanca capital, aunque llevas aquí un montón de años.

Sí, soy mirobrigense, y es verdad que muchas personas se sorprenden porque estoy muy integrada. El apellido ya me delata un poco, y toda mi familia es de Ciudad Rodrigo de toda la vida. Yo también, por supuesto, allí tengo mis raíces y mucho más.

¿En qué momento vienes a Salamanca e inicias una vida distinta?

Cuando cumplí 18 años. Yo quería ser locutora de radio, y para eso había que ser periodista. En Ciudad Rodrigo aquello no podía ser, entonces me marché en la búsqueda de ese proyecto personal para tratar de hacer realidad el que era mi sueño, y sigue siendo. Creo que nací para trabajar en la radio, es algo que he mantenido siempre y que fue mi motor en ese momento para venirme a Salamanca. Recalé en el Barrio del Oeste afortunadamente, porque no sé qué hubiera sido de mí en otras circunstancias, y eso ha determinado mi existencia.

Profesionalmente no te has podido dedicar a la radio. Además, tienes una gran devoción por Iñaki Gabilondo.

Claro, es mi referente profesional. Cuando en la radio se establecen esos vínculos y se pasan tantas horas en esa compañía, una termina teniendo una relación real en la que aprendes muchísimo. Quienes me conocen lo saben, en la mesilla de mi casa hay una foto de Iñaki Gabilondo. Tengo anécdotas absolutamente increíbles y he mantenido contacto con él en múltiples ocasiones, con lo cual he realimentado esa pasión por una persona y un profesional como él, que creo que es un abanderado de la vida.

Cuéntanos alguna de esas anécdotas.

Por ejemplo, cuando fui por primera vez a conocerlo a la Cadena SER en Madrid, en la Gran Vía. No tenía conciencia de que había que tener una autorización previa para estar presente en el programa. Eran aquellos tiempos de ETA en los que Iñaki Gabilondo estaba amenazado y había una serie de medidas de seguridad. Fui acompañada con una amiga y esperamos a la puerta. Cuando apareció, mi amiga me dijo: "¿Es él?". Me quedé paralizada, me dirigí a él y le dije que habíamos ido desde Salamanca para estar en su programa y no nos habían dejado entrar. Él respondió: "Pero qué burros. Tengo que ir ahora a mi casa a por unas cosas porque después vuelvo a Barcelona para una entrega de premios. Veniros conmigo". Nos llevó en su coche, nos preguntó qué íbamos a hacer después, le dijimos que ir a los toros en Las Ventas por San Isidro, y nos regaló dos invitaciones y nos invitó a comer. Fue mucho más que estar en su programa.

¡Qué tremendo!

Sí, además con la lección magistral de que el día antes había salido un Estudio General de Medios que decía que era el periodista de radio más escuchado de Europa. Una piensa que este señor, que es el número uno y tiene millones de oyentes, de repente te trata con una sencillez y una naturalidad que supuso una gran lección de humildad.

No pudiste llegar profesionalmente a la radio, pero por el camino apareció otra profesión que te llena mucho porque supone un contacto directo con la gente.

Sí, cuando fui consciente de que no podía estudiar periodismo en ese momento, alguien me asesoró y me dijo que tenía el perfil para el trabajo social. Efectivamente hice esa carrera y desde entonces me he dedicado a ello, más allá de la profesión, como una actitud de vida. He tenido la fortuna de combinarlo con ZOES, con lo cual he experimentado el trabajo social comunitario, que es muy interesante y puede transformar sociedades y cambiar el rumbo de muchas personas.

Una cosa que me llama la atención de los trabajadores sociales es si sois capaces de dejar esas realidades tan complicadas fuera de vuestra vida personal o familiar.

Es muy duro y muy difícil porque trabajamos en la mayoría de los casos con las peores circunstancias personales y familiares. Parte del aprendizaje de esa profesión trata de que no te lleves los problemas a tu vida, porque si no, no puedes ejercer como corresponde, aunque la sensibilidad es permanente. Lo mismo que el personal sanitario, si va por la calle y ve un accidente, siempre ayuda e implica; nos pasa un poco lo mismo a los trabajadores sociales.

¿En qué momento entra Inma Cid a formar parte del movimiento vecinal?

Llegué a Salamanca desde Ciudad Rodrigo y recalé en la calle Gutenberg compartiendo vivienda con otras estudiantes. Durante once años convivimos las mismas estudiantes en la misma vivienda. La calle Gutenberg es una de las más anchas del barrio y daba mucho juego; organizábamos cosas, la calle se convertía un día en un polideportivo, otro día había actuaciones o un concierto. Alguien que me conoció me propuso participar. Me incorporé a través de un programa de Radio Nacional dedicado a los gitanos para colaborar, y luego ya vino todo lo demás. Estamos hablando de hace unos 40 años.

¿Y cuántos llevas ahora como presidenta de ZOES?

Doce como presidenta. Lo que pasa es que he estado siempre muy implicada, entonces puede dar la sensación de que llevo más. No tengo ningún interés en ser la presidenta, lo que pasa es que eso es difícil delegarlo. Mi opción es aportar en la medida de mis posibilidades lo que pueda y sepa para mejorar la vida de las personas del Barrio del Oeste.

¿Cuál es el secreto del Barrio del Oeste? En otras asociaciones vecinales se quejan de que los jóvenes no se implican, y sin embargo allí nos encontramos con actividades e implicación intergeneracionales.

La palabra intergeneracional siempre nos ha parecido muy enriquecedora. No es que sea un oasis, es la propia dinámica. Si alguien propone hacer cualquier cosa, lo más probable es que se haga, y los jóvenes y los mayores van de la mano. Alguien me preguntó un día si teníamos actividades para personas mayores, y le dije que no, que tenemos actividades para personas, para quien esté interesado. Recientemente, en la Galería Urbana, teníamos una quedada para tejer a ganchillo y vimos a un grupo de jóvenes tejiendo. Les preguntamos y nos dijeron que vieron un cartel y decidieron unirse. Se van a incorporar todos los viernes. Eso es lo habitual, aunque en realidad es fiel reflejo de nuestra sociedad envejecida, pero convivimos con jóvenes y personas de todas las edades.

Por tu responsabilidad, has tenido que hablar muchas veces con los políticos. ¿Cómo lo llevas?

La verdad es que muy bien. Tengo que reconocer que los políticos en las distancias cortas siempre nos han tratado muy bien. Otra cosa es que la política de la ciudad con respecto a nuestro barrio creemos que podría y tendría que mejorar. En alguna ocasión me atreví a decirles que cuántos ayuntamientos quisieran tener una asociación o un barrio como este, donde la participación y la implicación es inmediata. A veces da la sensación de que podrían sacarle más rentabilidad, pero también hay que entender que ellos tienen otra percepción. Siempre les digo que me gustaría muchísimo que vinieran un día a pasar unas cuantas horas para entender lo que hacemos y para qué lo hacemos.

Se percibe al instante el buen rollo que hay. El último día que fui a vuestra sede en la presentación de la Galería Urbana era alucinante ver a personas pintando, todo súper cuidado, muchos colores, mucha vida.

Sí, hay muy buen rollo, eso es lo mejor. Siempre decimos en broma que tenemos un detector de personas que no tienen buen rollo a la entrada y las repele. Tratamos de que las instalaciones, que son municipales, sean lo más amables y agradables posibles para que sea un lugar de encuentro donde cualquier persona se sienta como en su casa. Ayer mismo llegaba una señora con cactus que había podado para regalarlos. La semana pasada se quemó una vivienda y nos pidieron colaboración, y respondimos sin esfuerzo. Cuando solicitamos colaboración tenemos que tener cuidado para que no haya avalancha. Para la Galería Urbana necesitábamos tarros de cristal y, al pedirlo por nuestros canales, la respuesta fue tan inmediata y masiva que nos juntamos con muchísimos.

Acabamos con unas preguntas cortas que hacemos al final de las entrevistas. ¿Una ciudad que no sea Salamanca?

Soria.

¿Un barrio que no sea el Barrio del Oeste?

Gamonal, me gustaría que fuéramos como Gamonal.

¿Un color?

El malva del moral.

¿Un político?

Ángel Gabilondo.

¿Un personaje histórico?

La Celestina.

¿Una tentación irresistible para ti?

La nata con fresas, eso trasciende mis voluntades.

¿Una comida, excluyendo la nata con fresas?

Una receta que creó mi madre: unos macarrones caldosos que están riquísimos. Los hago de higos a brevas porque no paro de comerlos hasta terminar.

Y la última, ¿algo o alguien que te dé miedo?

Me dan pánico los políticos que ahora están liderando lo que ocurre en el mundo. Sinceramente creo que actúan para darnos miedo, para dejarnos en casa aislados y no hacer comunidad. Eso me da miedo.

Inma Cid, muchísimas gracias.

A vosotros. Ha sido un placer, muchas gracias

Fotos y vídeo de Toni Sánchez y Vanesa Martins

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