OPINIóN
Actualizado 27/04/2026 21:39:27
Eusebio Gómez

Llorar es humano y lo es, también, el reír. Pero parece que el valle de lágrimas se ceba en todos los que sufren y así las lágrimas brotan, normalmente, del sufrimiento, de la zozobra, de una gran pena o incertidumbre.

Hay sufrimientos que se podrían evitar, pero, desgraciadamente, nosotros no hacemos todo lo que está en nuestra mano para alejarlos. J. Fowles, autor de la novela “El Mago”, pone en boca de un personaje de la misma, refiriéndose a Hitler: “Lo grave no es que existiera un hombre con el valor suficiente para ser tan malvado, sino que hubiera millones de hombres sin el valor necesario para ser buenos”. Es grande el sufrimiento en el mundo y, sin embargo, muchos no hacen nada por aliviar el dolor de los otros.

Nuestra humanidad sufre y muchas veces no sabe el por qué, aunque sabe que el dolor es inherente al ser humano. El sufrimiento es causado, a veces, por la misma naturaleza; otras, sin embargo, es la misma persona que se lo ocasiona voluntaria o involuntariamente. En otras ocasiones es el hermano quien hace sufrir al otro. Hay cifras que nos hablan de injusticias, de hambre, de guerras, de muerte. Triunfa la fuerza bruta, la ley del poderoso se impone. No se ama la vida, ni se cuida, ni se defiende. Nuestro ambiente, desgraciadamente, se ha contaminado por la indiferencia, por la violencia, por la falta de unión.

Podríamos afirmar que existe un gran desequilibrio económico, social y cultural y al mundo lo hemos divido en parcelas: “Primer mundo”, Tercer mundo” e incluso “Cuarto mundo”. Los países ricos crean, para consumir, necesidades superfluas. Los pobres no logran matar el hambre. Mientras los dueños del mundo juegan a hacer de la tierra una “tecnópolis”. Sin embargo, otros caminan a ciegas por el camino tortuoso del desequilibrio ecológico y contemplan angustiados a las grandes masas de parias en su geografía de origen.

Cuando hablamos de sufrimiento hablamos de la cultura de la muerte, de las esclavitudes, de la soledad, de los fracasos, de los miedos... Pero no nos quedamos ahí, también reflexionamos, aunque brevemente, de los sueños, de los triunfos, de elegir la vida… Sí, esto es un pequeño reflejo del marco teórico que ha salpicado a los inmigrantes.

El 29 de abril, miércoles, yo presentaré el libro Sueños logrados de libertad, que nos habla el sufrimiento en general y de los inmigrantes. Será en el salón

de los PP. Carmelitas de la C/ Zamora 59 a las 18:30

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