Mi corazón está de luto porque mis grandes amigos se fueron. Sé que el vacío que dejáis es indescriptible, pero vuestra memoria me da fuerzas para seguir adelante, recordando los momentos de alegría, risas y complicidad que compartimos. Siempre he tenido claro que este día podía llegar, supongo que como todo el mundo que sabe que la vida, al final, es un ciclo. Pero una cosa quizás sea saberlo y otra muy distinta vivirlo.
Pero qué te voy a contar si sé que desde ahí arriba lo veis todo. Sabrás que aquí no hay semana que no te recuerden todos los que esperábamos tu columna en Salamancartvaldía.es.
Me cuesta reconocer que nos quedaron muchas “Tardes de toros” pendientes en Radio Oasis en el 106.4”, muchas anécdotas que contar a nuestros oyentes.
Me cogió tú partida fuera de España; eso no se hace, querido Fermín; faltaba escuchar el sonido de clarines y timbales que ordena la apertura de la puerta de toriles. Qué otra dimensión se abría para ti y no la escuché.
Gonzalo.
Te has alejado de nuestro lado de forma súbita, y siento una sensación de nostalgia y tristeza difícil de explicar. Cuando, además, estas despedidas son para siempre, la superación se hace mucho más dura.
Ya sé que forma parte de la vida el decir adiós, pero es muy, muy complicado.
Te suplico que tengas en cuenta a tu esposa Carmen Figón y a tus hijos Gonzalo y Carlos… seguro que puedes echarles una mano en estos momentos de profunda ausencia.
Un abrazo a ti y a mi amigo y colaborador Fermín. Y, por favor, no os vayáis de dos en dos… El vacío que deja vuestra partida es realmente difícil de llenar; vuestra presencia es irreemplazable. DEP
Isaura Díaz de Figueiredo