La villa ducal de Alba de Tormes conmemora el 412 aniversario de la beatificación de Santa Teresa de Jesús exponiendo la bula papal original de 1614.
El Museo CARMUS, ubicado en el Monasterio de la Anunciación del Carmen de Alba de Tormes, custodia la bula original promulgada por el papa Pablo V el 24 de abril de 1614. Este documento histórico fue restaurado recientemente con motivo del IV Centenario de la Canonización de la religiosa.
El manuscrito se presenta en un bifolio plegado que conserva intacto su sello interno original. La pieza, con unas dimensiones exactas de 30 por 21 centímetros, se encuentra encuadernada con tapas negras y adornos dorados, garantizando su preservación a lo largo de los siglos.
El texto pontificio no se encuentra aislado, sino que forma parte de un cartapacio que lo une a otros documentos fundamentales de la época, como los Votos de Salamanca y de Alba de Tormes, emitidos en los años inmediatamente posteriores a la beatificación.
Según detalla el investigador de la Orden de los Carmelitas Descalzos, Rafael Pascual Elías, el texto papal recoge fielmente el sentir del pueblo cristiano de principios del siglo XVII, que aspiraba fervientemente a la canonización definitiva de la madre Teresa de Jesús.
El texto de la bula detalla las razones teológicas y los impulsores de este proceso religioso. El pontífice justificó la decisión señalando que la fundadora "fue adornada por Dios con tantas y tan eximias virtudes, gracias y milagros, que la devoción a su nombre y memoria florece en el pueblo cristiano".
La petición formal para la beatificación no llegó únicamente desde la orden religiosa. El documento especifica que la solicitud fue respaldada por el rey Felipe III, citado en el texto como "nuestro querido hijo Felipe, rey católico de las Españas", además de contar con el apoyo de "casi todos los Arzobispos, Obispos, Príncipes, Corporaciones, Universidades y súbditos de los reinos españoles".
La resolución de Pablo V estableció que todos los monasterios e iglesias de la orden pudieran celebrar la misa de la bienaventurada Teresa el día de su tránsito. Esta fecha se fijó inicialmente el 5 de octubre, aunque a partir de 1629 la festividad se trasladó definitivamente al 15 de octubre.
Asimismo, el Papa concedió un privilegio especial y directo a la villa de Alba de Tormes. El documento autoriza que en el monasterio y en la iglesia donde se guarda su cuerpo "puedan todos los sacerdotes, tanto seculares como regulares, rezar y celebrar el oficio y la misa, según las rúbricas del Breviario y Misal romanos".
El cartapacio que protege la bula está encabezado por un histórico grabado realizado por el artista flamenco Hieronymus Wierix en 1614. Según el académico Javier García-Luengo Manchado, esta imagen sirvió originalmente para ilustrar la bula y agrupa textos clave del proceso.
Entre los documentos anexos destacan el voto de Salamanca, fechado el 9 de octubre de 1614; el voto de Alba de Tormes, verificado el 27 de noviembre de 1615; y una bula posterior de Pablo V, firmada el 3 de agosto de 1617, que extendía la celebración litúrgica a todos los reinos hispánicos.
La estampa incluye una cita del Libro de Judith en su parte inferior: "En todo lo que has dicho, has hablado con criterio, y nadie podrá oponerse a tus razones. Ahora ruega por nosotros, que eres una mujer santa y temerosa de Dios". Esta referencia bíblica compara a la santa con las mujeres fuertes y sabias del Antiguo Testamento.
La obra gráfica deriva del retrato al natural, conocido como "vera effigies", que fray Juan de la Miseria pintó en 1576 durante una fundación en Sevilla. Sin embargo, el aguafuerte de Wierix incorpora elementos iconográficos adicionales para incidir en su faceta intelectual:
La configuración de esta imagen cultual no solo se basó en el cuadro de 1576, sino también en las descripciones literarias de quienes la conocieron en vida. Destaca especialmente el testimonio del padre Francisco Ribera, su confesor y autor de su primera biografía publicada en 1590.
En sus textos, Ribera dejó un exhaustivo retrato físico de la religiosa, describiéndola como una mujer de "muy buena estatura" y de "cuerpo abultado y muy blanco". El biógrafo detalló minuciosamente sus rasgos faciales para la posteridad:
El confesor concluyó su descripción asegurando que la fundadora tenía "muy buen aire en el andar" y un trato tan amable que "a todas las personas que la miraban comúnmente aplacía mucho".
Esta síntesis entre el retrato pictórico y el literario responde al impulso de la Contrarreforma, que buscaba aproximar las imágenes sacras al modelo original. El objetivo era fomentar la veneración entre los fieles a través de estampas que jugaron un papel fundamental en la difusión de su figura antes de ser declarada santa.