Castilla y León concentra más de la mitad de los galardones en los Premios i-DEas de Iberdrola. Cinco profesionales de la región han sido reconocidos por sus proyectos para mejorar la resiliencia y digitalización de la red eléctrica.
Castilla y León se ha posicionado como un referente en innovación tecnológica al concentrar más de la mitad de los galardones en la última edición de los Premios i-DEas de Iberdrola. Los reconocimientos, entregados en el Global Smart Grids Innovation Hub de Bilbao, destacan el talento interno y la capacidad de los equipos de distribución para diseñar la red eléctrica del futuro.
Los profesionales premiados, todos ellos con base en la comunidad autónoma, son Adrián Carbajo, Jaime Casado, David La Orden, Francisco Rodríguez y Diego Marcos de Prado. Sus propuestas han sido seleccionadas entre más de 120 ideas presentadas durante las cuatro campañas lanzadas a lo largo del año 2025.
Los proyectos galardonados se centran en áreas estratégicas para el sector energético. Las principales aportaciones de los premiados buscan:
El programa i-DEas acompaña estas propuestas desde su definición inicial hasta su implantación, con despliegues previstos hasta este año 2026. Por su parte, el resto de los premiados a nivel nacional han aportado soluciones técnicas enfocadas en la preparación de infraestructuras ante fenómenos climáticos extremos, la electrificación industrial y la optimización en la gestión de incidencias.
Tras la ceremonia de entrega, los galardonados tuvieron la oportunidad de recorrer los laboratorios del Global Smart Grids Innovation Hub. Este centro, inaugurado en 2021, se ha consolidado como un espacio de referencia internacional en la investigación de redes inteligentes. Hasta la fecha, ha canalizado una inversión acumulada de 210 millones de euros y cuenta con la participación de más de 120 entidades colaboradoras.
En estas instalaciones se desarrollan soluciones de vanguardia basadas en inteligencia artificial, sensorización avanzada, gemelos digitales y automatización. Estas tecnologías resultan esenciales para preparar la infraestructura eléctrica ante el crecimiento de la demanda y la progresiva electrificación de la economía.