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Actualizado 24/03/2026 18:36:22
César García

El director general de la Fundación Cotec participará en el Salamanca Tech Summit, donde avanzará los retos que tiene nuestra ciudad, que ya es la tercera capital española en empleo de I+D.

La ciudad charra se prepara para acoger a destacados expertos del sector en el Salamanca Tech Summit, un encuentro diseñado para impulsar el tejido empresarial y científico. Entre los ponentes principales destaca Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec, quien mantiene un estrecho vínculo personal y profesional con la capital tormesina.

Durante su intervención, Barrero presentará datos reveladores sobre la situación de la innovación en la provincia. Según los últimos análisis de su institución, el territorio destaca a nivel nacional en empleo vinculado a la investigación, aunque todavía enfrenta el desafío de retener el talento generado en las aulas.

En esta entrevista, el responsable de Cotec reflexiona sobre el concepto de humanismo tecnológico, el impacto de la inteligencia artificial en las nuevas generaciones y las oportunidades que ofrece la digitalización para combatir la despoblación en el medio rural de Castilla y León.

¿Qué es exactamente la Fundación Cotec y cuáles son sus funciones?

La Fundación Cotec se dedica a analizar y promover la innovación en España. Entendemos la innovación como todo cambio basado en el conocimiento que aporta valor. Siempre decimos que no es solo cambio tecnológico, ni solo conocimiento científico, ni exclusivamente valor económico.

Es cierto que la innovación más disruptiva suele nacer del conocimiento científico y ponemos un foco particular en el impacto que tiene sobre la riqueza y el empleo. Somos una fundación privada integrada por diversas entidades; la mayoría son empresas, pero también contamos con una selección de ayuntamientos, entre ellos el de Salamanca.

¿Qué nos puede anticipar sobre su participación en el Salamanca Tech Summit?

Desde Cotec intentamos aterrizar cada vez más a nivel local con indicadores que nos dan pistas sobre si un territorio está innovando, como el empleo de calidad o la creación de empresas de base tecnológica. Para nosotros, el ecosistema salmantino de innovación es la suma de la capital y los municipios periféricos, como Villamayor o Aldeatejada.

A mediados de abril presentaremos nuestro índice local de innovación, una herramienta pionera en España. Lo que vemos es que Salamanca es la tercera capital de provincia con mayor empleo en el área de I+D, solo por detrás de San Sebastián y Granada. Sin embargo, todavía tiene mucho potencial para transformar ese conocimiento en riqueza, y creo que iniciativas como Salamanca Tech persiguen precisamente ese objetivo.

Además, quiero hablar de la oportunidad que tiene la ciudad de aprovechar su tradición humanista y dotarla de una capa tecnológica. Este año se celebra el quinto centenario de la Escuela de Salamanca, y es un momento ideal para reivindicar ese humanismo tecnológico.

¿Tiene un componente especial participar en este foro tras haberse formado en Salamanca?

Así es. Aunque nací en Asturias, viví en Salamanca desde los diez hasta los veinticinco años. Tengo un gran vínculo con la ciudad y estoy encantado de volver en mi faceta profesional. Puedo ser testigo de lo que ha sido Salamanca y siento que las cosas están cambiando.

Quizá la ciudad podría haber iniciado este recorrido hace treinta años, como hicieron otras ciudades universitarias similares como Granada, pero ha entrado con fuerza. Creo que se está recuperando el tiempo perdido y se está haciendo un buen trabajo desde el Ayuntamiento.

¿Puede la innovación tecnológica ayudar a frenar la despoblación en el medio rural?

Te respondo como alguien que creció en una pequeña aldea asturiana en la cordillera Cantábrica. La innovación no es solo tecnología; también implica cambiar la forma en que nos organizamos. El medio rural tiene soluciones que podrían ser un ejemplo para las ciudades, por lo que no solo debe recibir innovación, sino también aportarla.

Por otro lado, la tecnología permite la deslocalización de los trabajos. Si la gente no se muda a los pueblos no es por falta de cobertura, sino porque necesitan una masa crítica para disponer de servicios equiparables a los de una ciudad.

Es fundamental que existan núcleos de población secundarios, como Béjar o Ciudad Rodrigo, que puedan atender a poblaciones más pequeñas y retener a los habitantes de su entorno. Esto requiere políticas específicas, no ocurrirá de manera espontánea.

Y para concluir, hablando de tecnología, ¿existe preocupación por cómo las nuevas generaciones consumen contenidos inmediatos con la IA?

Tengo dudas generales sobre el rumbo del mundo, especialmente en el ámbito geopolítico. Sin embargo, si analizamos la historia, siempre han existido temores ante las nuevas tecnologías. Platón advertía que la filosofía solo podía ser hablada y no escrita, y cuando se inventó la imprenta, algunos monjes creyeron que sería el fin del conocimiento porque aprendían al copiar los libros a mano.

Quienes trabajamos en innovación tenemos un sesgo optimista; creemos que el mundo puede mejorar a través del conocimiento. Aun así, insisto en que las cosas no ocurren por casualidad y es necesario aplicar políticas determinadas para corregir los posibles efectos negativos de cada avance.

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