El escritor Mario Escobar presenta en Salamanca 'La prisionera del trono', una novela histórica que profundiza en la dura juventud, las penurias y el complejo ascenso al poder de Isabel la Católica.
El escritor Mario Escobar ha elegido Salamanca para presentar su última obra literaria, 'La prisionera del trono'. La cita es este miércoles, a las 19:00 horas en la librería Santos Ochoa, Gran Vía 12. Esta novela histórica se adentra en la juventud y el complejo ascenso al poder de Isabel la Católica, con el objetivo de alejar a los lectores de los mitos tradicionales y mostrar la faceta más personal y humana de una de las figuras más relevantes de la historia de España.
A unas horas de la citada presentación hemos hablado con el autor de este libro, que detalla el riguroso proceso de documentación que sustenta la obra y reflexiona sobre el excelente momento que atraviesa el sector editorial, impulsado por las nuevas generaciones de lectores y la convivencia de los formatos físicos y digitales.
Antes de la presentación de la novela 'La prisionera del trono', ¿qué se van a encontrar los lectores en este nuevo libro?
Creo que la mayoría se va a sorprender. Frente al mito de la reina Isabel y algunas ideas muy preconcebidas, se van a encontrar la parte más humana de Isabel la Católica. La novela se centra en la etapa en la que todavía no era reina, sino prisionera, primero en Arévalo con su madre y su hermano Alfonso, y después en Segovia. Es una niña y luego adolescente muy vigilada y limitada. En Arévalo van a pasar necesidades físicas porque su hermanastro, Enrique IV, le restringirá sus rentas; hasta los criados tendrán que ayudarles para poder comer. Es una etapa llena de peligros, donde la mujer de su hermanastro, Juana de Portugal, intenta acabar con su vida y la de su hermano por miedo a que su hija, Juana la Beltraneja, no reine. Vemos cómo poco a poco lo va superando todo por medio de su astucia e inteligencia.
¿Cuánto hay de historia y cuánto de ficción? No se pueden reproducir textualmente las conversaciones de aquel momento histórico.
Tenemos la suerte de que el reinado de Isabel y Fernando es de los mejor documentados de la historia. Con reyes anteriores, como Juan II de Castilla o el propio Enrique, no hay tanta documentación. Hubo varios cronistas que seguían constantemente a los reyes y, además, Isabel fue una de las monarcas que más escribió sobre sí misma. Redactó muchas cartas y su testamento, donde explicaba por qué había tomado muchas de sus decisiones. Toda esa documentación nos ha facilitado profundizar en su vida y personalidad. Aun así, como novela hay que reconstruir los diálogos. Lo que intento como historiador es que sea lo más coherente y plausible posible, sin contradicciones con la mentalidad de la época. Al escribir en primera persona, como si fuera la propia Isabel quien cuenta su historia, he tenido que meterme mucho en el personaje.
Ha elegido un personaje único, que en un mundo de hombres se erigió como la persona más poderosa del mundo.
Es increíble. Es cierto que había habido alguna reina antes, como doña Urraca, pero muy pocas. En Castilla existía la posibilidad de que las mujeres reinaran si no había un hombre que las sustituyera, y era uno de los lugares donde más libertad se daba a las mujeres; podían heredar, gobernar tierras sin ser viudas y no perdían su apellido. Ella se encontró con el problema de ser moneda de cambio para un buen matrimonio. Sin embargo, algo muy excepcional es que se negó varias veces a casarse con pretendientes que le proponían, como Alfonso de Portugal, los príncipes de Francia o el maestre de Calatrava, cuando apenas tenía entre 15 y 17 años. Esa fuerza interior para negarse, sabiendo que no era costumbre, se refleja muy bien en la novela.
¿Le ve a esta novela el recorrido y el éxito de sus obras anteriores, traducidas hasta a 15 idiomas?
Yo creo que sí, porque es un personaje universal que ha trascendido la cultura española. En toda América conocen a Isabel, aunque a veces haya llegado el tópico de una reina cruel o despiadada. Tengo muy buena intuición; antes de Semana Santa los editores ya hablaban de una segunda edición. Es un personaje que enamora a los lectores, no te deja indiferente: o la odias o la amas. Ella y su marido construyeron las bases de lo que luego sería la España moderna, por tanto, conocerla es imprescindible para entendernos a nosotros mismos.
Resulta paradójico que, en la era de las pantallas, las encuestas muestren cifras muy elevadas de venta de libros.
Se publica muchísimo y la competencia es tremenda, pero nunca se había leído tanto. Hay un repunte entre la gente joven, especialmente las mujeres, gracias a las redes sociales; creadores de contenido en TikTok, YouTube e Instagram están fomentando la lectura con mucho éxito. Estamos en una etapa dorada. Nunca se había publicado tanta novela histórica como ahora. Además, los nuevos formatos como el libro electrónico o el audiolibro son ventajas para aprovechar los tiempos muertos en viajes o atascos. Aun así, el libro físico sigue teniendo muchísimo éxito; esta edición, por ejemplo, es muy bonita, en tapa dura y con ilustraciones.
¿Esa gran competencia en el mercado afecta a los autores? ¿Las editoriales presionan para producir más?
Yo soy una excepción. La mayoría de los escritores publican un libro al año o cada dos o tres años. En mi caso, publico tanto en España como en Estados Unidos y es habitual hacer varios libros al año. Las editoriales te exigen cumplir unos plazos de entrega por cuestiones de marketing, pero no te presionan para que escribas más cantidad; de hecho, lo normal es que te pidan que escribas menos. Lo que sí dificulta el mercado actual es que las novedades duran muy poco en las librerías; necesitan un éxito inmediato para mantenerse tres o cuatro meses, cuando antes un libro podía estar hasta dos años. Afortunadamente, mis libros aguantan muy bien. Estaremos toda esta primavera y verano de gira por España, y estoy seguro de que a los lectores les va a encantar esta visión de Isabel la Católica.