Ver galería


CIUDAD RODRIGO
Actualizado 04/04/2026 03:53:50
Adrián Martín

Una agradable noche volvía a concentrar devotos de la Virgen de todas las edades

La noche, templada y serena, volvió a reunir a fieles de todas las edades en torno a la Virgen de la Soledad, en una de las estampas más íntimas y concurridas de la Semana Santa mirobrigense.

Tras la notable afluencia registrada horas antes en la procesión del Santo Entierro —en la que participaron las siete cofradías de la ciudad con trece pasos en la calle—, llegaba el turno de la imagen de La Soledad. La hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad, que había portado previamente el Santo Sepulcro con el Cristo Yacente en su interior, volvía a cobrar protagonismo en una cita de marcado carácter recogido.

Aunque el programa fijaba la salida a las 22:30 horas, junto con el rezo del rosario y la correspondiente reflexión, no fue hasta pasadas las 23:15 cuando la imagen cruzó el umbral de la Puerta de las Cadenas de la S. I. Catedral. Allí aguardaba cerca de un millar de personas, en su mayoría portando velas, candiles y cirios que se encendieron al inicio de la procesión, componiendo un silencioso y sobrecogedor cortejo de luz.

La imagen, una talla de vestir de estilo barroco fechada a comienzos del siglo XVIII —(únicamente cabeza y manos)—, está designada como Alcaldesa Honorífica de Ciudad Rodrigo. Su presencia, sobria y elocuente, se ve reforzada por un rostro de intensa carga expresiva y por un manto ricamente bordado con hilos de oro y una gran corona de Plata.

No obstante, persiste año tras año entre los asistentes el comentario relativo a la iluminación elegida por la cofradía: una luz de tonalidad fría que, según algunos, tiende más al deslumbramiento que a la adecuada puesta en valor de la imagen, dificultando asimismo su contemplación en diálogo con el entorno monumental a la hora de plasmar retrato.

Tras la Virgen desfilaban el capellán de la cofradía, Ángel Martín Carballo, junto a su presidente, Tomás Domínguez Cid, acompañados por un monaguillo. Les seguían representantes del resto de hermandades de la Semana Santa mirobrigense, así como la Corporación Municipal vestidas las concejalas con mantilla, encabezada por el Alcalde Marcos Iglesias con su bastón de mando, junto al Capitán de la Guardia Civil en Ciudad Rodrigo, Pablo Javier Ruiz Gatell de Gordejuela,. Cerraba la comitiva la Banda Municipal de Música.

El itinerario condujo a la procesión hacia la Plaza Mayor a través de enclaves de notable valor histórico como la plaza de San Salvador, el Palacio de Cártago, el Palacio Episcopal y la calle Colada. Ya en el ágora mirobrigense, la imagen fue girada para ofrecer a los asistentes la posibilidad de contemplarla de frente. En ese momento, desde el balcón de la Casa Consistorial, el sacerdote Fernando Díaz-Bailón pronunció una reflexión de carácter bíblico en torno al dolor y la soledad, subrayando el sentido espiritual del acto.

Numerosos fieles —más allá de las cofrades ataviadas con mantilla española— portaban cirios, candiles y velas, en una participación que trascendía edades y géneros, unificada por una misma emoción contenida.

La procesión prosiguió por la calle San Juan y diversas vías del casco histórico, regresando posteriormente a la Plaza Mayor antes de emprender el camino de vuelta hacia la Catedral, poniendo así término a una noche marcada por la devoción, el silencio y la intensidad simbólica.

Leer comentarios
  1. >SALAMANCArtv AL DÍA - Noticias de Salamanca
  2. >Ciudad Rodrigo
  3. >Multitudinaria afluencia de público para acompañar a La Soledad