El defecto moral y fundamental de estas ideas progresistas financiadas por el estado oscuro es la empatía por los criminales y discapacitados psíquicos y no la empatía por las víctimas. Mientras los españoles no pueden tener hijos, no tienen dinero y no casa, nos dicen. Hubo una generación que no tenía nada pero habían hecho el servicio militar y no tenían miedo a nada, ni a la miseria. Los hijos siempre traen riqueza y esfuerzo para superarlo todo. Obviamente quieren que los españoles no tengan hijos y los que vienen de fuera sí, paguitas aparte para sembrar el voto cautivo. Vienen de fuera y se les da dinero y una casa.
Los que han estado en mesas electorales en estas últimas elecciones de Castilla y León se han quedado una vez más con los ojos a cuadros cuando han visto los resultados electorales. Cuesta creer en los resultados de la izquierda, en las mesas las papeletas falsoprogresistas no las tocaba nadie ni para cogerlas para nota de la cesta de la compra. Tendrá que ser así. Es lo mismo que en Segovia que están esperando que les pidan perdón los romanos por construir un acueducto en pleno centro sin permiso ni licencia de obras. Antes no podías tener el móvil en la gasolinera por peligro de explosión y ahora todo el mundo paga con el móvil, o estamos a punto de explotar o era mentira. Hay que creerse que hemos votado mayoritariamente a los partidos que han pactado en Europa con Mercosur para abocar a la ruina a la comunidad más agrícola de España. Somos imbéciles o tenemos que pensarlo todavía.
Nuestro gobierno es una factoría de ensueños, un mierdawood dedicado a crear realidades paralelas que no tienen nada que ver con nuestra posición en el mundo y en la historia, ni con nuestra estabilidad y prosperidad económica y social. Pasarse tres años sin presentar presupuestos y ocho años sin parar de subir la rapiña y represión fiscal define lo que es el progreso en nuestro país. Un lugar donde se pierden o no se sabe dónde han ido a parar los 30 millones de euros recaudados para la DANA de Valencia.
No funcionan los trenes, la cesta de la compra ya va por una subida del 50 por ciento, es imposible ahorrar, la seguridad social está bloqueada, la educación desde que ha sido transferida a las comunidades no existe. La inseguridad y la delincuencia campa a sus anchas, en Barcelona te asesinan por quitarte un móvil, y nuestro Nerón se dedica a recomendar discos y a sentirse enfadado de cómo va el mundo. Después de un No a la guerra damos 1000 millones de euros a Ucrania para que la continue.
Hasta no hace mucho las personas con trastornos o problemas mentales eran internados en psiquiátricos u hospitales y se les daba tratamiento. Ahora se les da un micrófono, dinero para manifestarse, se les toleran delitos como el homicidio e incluso se les reservan plazas para profesor de instituto. No sé como explicarlo pero los patinetes eléctricos van de la mano del empobrecimiento y la degradación general con lo que no tardarán en cargárselos. Trabajar en la granja tributaria de España carece de sentido porque en 40 años no vas a poder comprarte nada. Los precios seguirán subiendo y tu sueldo no. Te quedará lo mínimo para sobrevivir. La mayor estafa de la vida es pagar impuestos por el dinero que ganamos, por el dinero que gastamos, por las cosas que poseemos, por las cosas que ya hemos pagado impuestos con dinero que ya ha sido gravado. Que un padre trabaje toda su vida para dejarle algo a sus hijos es un acto de amor. Querer quitárselo a su muerte es simplemente maldad.
La Iron woman, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha afirmado esta semana pasada en la Casa Blanca que “sólo tú, Donald Trump, puedes traer la paz verdadera al mundo y restarurar el orden global”. Por su parte Putín ha afirmado que si no hubieran robado las elecciones a Trump la guerra de Ucrania no habría tenido lugar. El jefe de la OTAN apoya a Trump sin medias tintas y exige a los aliados europeos que dejen de esconderse.