Buda Gautama transmitió sus enseñanzas, conocidas como el Dharma, principalmente en el norte de la India hace unos 2.500 años.
Estaba impartiendo su clase (sutras) en Sarnath (Parque de los Ciervos) a un grupo de discípulos cuando un hombre se le acercó e insultó. Ante la expectación de los presentes, Buda reaccionó con absoluta tranquilidad, quedándose quieto y en silencio.
Cuando el hombre se fue, uno de los discípulos —indignado por tal comportamiento— preguntó al maestro por qué había dejado que aquel extraño lo agrediera.
Buda respondió con mucha serenidad:
—"Si yo te regalo un caballo pero no lo aceptas, ¿de quién es el caballo?”.
El alumno, tras dudar un instante, respondió:
—Si no lo aceptase, seguiría siendo tuyo.
Buda asintió y le explicó que, aunque algunas personas decidieran gastar su tiempo regalándonos insultos y golpes, nosotros podemos elegir si queremos aceptarlos o no.
—Si lo tomas, lo aceptas, y si no, el que te insulta se queda con la afrenta en sus manos.
Pues lo mismo sucede con las ofensas. Tú decides si aceptas o no ese regalo…
Tanto en persona como a través de RR. SS. El odio se cultiva y se fabrica; con frecuencia se utiliza como herramienta política para silenciar voces o arrinconar a colectivos vulnerables.
En el primer Foro contra el Odio, el presidente Sánchez tuvo la oportunidad de hablar del terrible atentado ocurrido hacía 22 años y homenajear a los muertos y los familiares; pues no, puso en marcha la herramienta «HODIO» para calcular y analizar el «nivel de odio» en RR. SS.
Los asistentes tenían como objetivo buscar «soluciones contra los discursos hostiles y su impacto social».
¿Hostiles a quién? ¿Al propio Gobierno? ¿O a cualquier persona? Porque, en ese último caso, podríamos enmarcar como «discurso de odio» la natural discrepancia entre adversarios políticos de distinto signo, ¿no?
Las críticas de Sánchez a Donald Trump, ¿son discursos de odio? ¿Lo son las de Mar Espinar, Manuela Bergerot, refugiada argentina, contra Ayuso? ¿O los insultos en Televisión Española o/y en X de Óscar Puente?
El odio es una emoción intensa de aversión, rechazo profunda hacia una persona o grupo, caracterizada por el deseo de causar daño, destrucción o sufrimiento.
Solo ustedes desde la libertad sabrán si desean quedarse el regalo o seguir ODIANDO.
Por favor, retiren la H; se escribe con demasiadas faltas ortográficas sin fomentarlas.