Muestran los árboles sus ramas desnudas
como huesos de artrosis, verdad tan cruda.
De pronto sus brotes, en un día cualquiera,
anuncian, con sus voces, la primavera.
Se visten de rosa, el suelo aceituna,
la hierba florece y los mece en su cuna.
Huelen las flores y la lluvia las riega.
El alma explosiona y también se renueva.
El lenguaje dormido pronto navega
deslizando en los mares su suave vela.
Y se sincroniza la naturaleza:
la rueda de sueños colorida empieza.
Mercedes Sánchez
La fotografía es gentileza de José Amador Martín,
a quien se la agradezco