Esta tarde quiero recomendarles un libro espléndido, Despejado, el último publicado en España de la escritora galesa Carys Davies. Hay en Despejado mucho del universo de la autora ya mostrado en Oeste, su premiado debut literario, hasta el punto de que puede hablarse de unos rasgos “marca de la casa” de la autora: algunos temas recurrentes (la desposesión, el lenguaje como lazo y como barrera, la precariedad de los vínculos humanos, el aislamiento y la soledad) y ciertos elementos formales (el viaje como centro narrativo, el montaje en paralelo, la pluralidad de voces, la precisión léxica, la pulcritud y el despojamiento de la prosa, el tratamiento del paisaje o la representación histórica a través de contextos reales situados en los márgenes de los “grandes personajes” y de los “acontecimientos memorables”.
Estamos en 1843. John Ferguson es un clérigo que ha dejado su parroquia tras la Gran Ruptura en la Iglesia de Escocia, cuando un número significativo de ministros se rebeló contra el sistema de patronazgo que permitía a los terratenientes designar a los eclesiásticos de sus parroquias, para formar la nueva Iglesia Libre. Empobrecido y sin ocupación, casado desde hace cuatro años con Mary, John necesita trabajo para sostenerse y contribuir a la financiación de la nueva Iglesia. Por mediación de un familiar de su esposa aceptará una oferta que le exige desplazarse durante un mes a una isla remota, en el archipiélago de las Islas Shetland, muy cerca de Noruega, propiedad de uno de estos terratenientes, para realizar una tarea ingrata aunque sencilla: entrevistarse con el único habitante del lugar y elaborar un informe que permita transformar aquella poco productiva explotación para dedicarla a la cría de ovejas lo que suponía el desalojo de ese solitario ocupante.
Recién llegado a la isla, y en un incidente que conocemos al inicio del libro, el hombre cae por un acantilado y es encontrado inconsciente, con múltiples heridas y al borde de la muerte, por Ivar, ese último habitante del lugar. Desconocedor del destino que para él supone la presencia del desconocido, Ivar lo rescata de las aguas, lo acoge en su elemental vivienda y lo cura. Primero por la postración de John y más tarde por la incapacidad de ambos para comunicarse —el aislamiento convierte a Ivar en el único hablante del casi extinguido dialecto local— se inicia entre ellos una convivencia inicialmente desconfiada y luego amistosa.
Entre las descripciones del paisaje extremo, los apuntes de la cotidianidad de los dos hombres —sus tareas de subsistencia, la caza y la pesca, la preparación de las comidas, el cuidado de los escasos animales domésticos— y las incursiones en sus pensamientos, recuerdos y temores, Despejado gira sobre el que, a mi juicio, es su eje principal: los intentos de encontrar un puente entre dos lenguas ajenas. Estos intentos se ejemplifican en un abundante inventario léxico que atraviesa la narración, pues John registra y colecciona las palabras de Ivar, hasta el punto de que la autora incluye un glosario final. En ese gesto se refleja la necesidad humana de comunicación, pertenencia y compañía, siendo esta relación entre dos hombres incapaces de comprenderse verbalmente el núcleo del libro.
La novela se construye a partir de una arquitectura narrativa sobria que alterna principalmente los puntos de vista de Ivar y Ferguson en capítulos sucesivos, con algunas intervenciones del personaje de Mary que no comentaré para no arruinar ciertos aspectos del argumento. Estas voces aparecen mediante el estilo indirecto libre, adhiriéndose estrechamente a la conciencia de cada personaje y reproduciendo su forma particular de percibir el mundo.
La elección de este enfoque —plural y fragmentario, en el que nadie posee una visión completa y todo conocimiento del otro es parcial— resulta esencial para acompañar el propósito moral de la obra, centrado en la idea de desalojo, desposesión, incomunicación, lenguaje y silencio. Todo ello está ya en el título, el polisémico clear del original inglés.
La novela se sitúa en el contexto histórico de las Highland Clearances, proceso que comenzó en las Tierras Bajas de Escocia a mediados del siglo XVIII y continuó en las Tierras Altas y las islas hasta bien entrado el XIX. El fenómeno supuso que comunidades enteras fueran expulsadas de sus hogares por los terratenientes mediante desahucios sistemáticos para dar paso a explotaciones agrícolas o ganaderas. En ese programa se inscribe la misión de Ferguson, ingenuo y en parte ignorante de las consecuencias de su llegada.
En este contexto, el clear del título remite a una acepción del verbo inglés to clear: desalojar, expulsar. Se trata de un eufemismo que legitima la expulsión sin violencia explícita, encubriendo la acción de vaciar la tierra de personas bajo un lenguaje de eficiencia, orden o “limpieza”. Para Ferguson, sin embargo, su presencia en la isla se le aparece inicialmente como correcta y civilizatoria; pero, a medida que avanza su relación con Ivar, en su conciencia se instala la duda y el conflicto moral.
Esta incertidumbre conecta con otra acepción del verbo —to make something clear, aclarar, comprender— que nos conduce al ya mencionado eje principal del libro: el lenguaje. El libro es magistral en la descripción de la progresiva labor de Ferguson por encontrar un espacio común de comunicación. Su tarea de recoger el léxico de Ivar se convierte así en el motor simbólico de la novela: la reclamación de un idioma para nombrar un mundo que otros quieren borrar; la recreación de un lenguaje compartido como forma de resistencia frente al despojo; la palabra común como antídoto contra la soledad.
Más allá de esta línea central aparecen otros temas relevantes: el impacto de los cambios económicos en la vida individual; la soledad y la búsqueda de compañía; el reconocimiento entre diferentes; la transformación personal y el cuestionamiento de las propias creencias. También el paisaje, no solo como escenario sino como actor que condiciona comportamientos y adquiere valor metafórico. Y el amor, que comparece en un hilo argumental que no quiero desvelar.
El libro me ha entusiasmado también por su estilo: una prosa contenida, precisa y musical, capaz de condensar emociones complejas con admirable economía léxica. Por todo ello, esta novela me parece, sencillamente, sobresaliente.
--
Carys Davies. Despejado. Editorial Libros del Asteroide. Barcelona, 2025. Traducción Gabriel Insausti. 208 páginas. 19.95 euros