OPINIóN
Actualizado 18/03/2026 13:29:04
Manuel Rodríguez García Marogar

La parada que aprendió en Londres con la cual salvó al R.Madrid en Europa se llama “swepp the leg” (Barrer la pierna). Courtois perfeccionó dicha técnica para reaccionar a los disparos rasos con Christophe Lollichon, sin duda una institución en la portería del Chelsea. El mismo Courtois asegura que “los genes de los padres” pueden también haber influido cuando practicaban profesionalmente el voleibol.

Thibaut Courtois hizo cuatro paradas ante el Benfica en la vuelta de la repesca de la “Champions”. Una destacó claramente sobre el resto: en el minuto 36, con 1-1 en el marcador, una jugada larga de los portugueses fue remachada con un disparo seco y muy potente de Richard Ríos desde la frontal, a lo que Courtois reaccionó con una mano salvadora abajo, pegada al césped, en una acción de puros reflejos y de gran dificultad para un jugador de dos metros como él.

El nivel técnico de la acción fue tan impresionante que le preguntaron al portero por ello: “La paré bien, el balón pasa entre las piernas y estoy bien preparado para pararla. Eso, en términos de porteros, se llama “sweep the leg”, quitar la pierna para llegar rápido abajo. Si quiero saltar pero no quito la pierna, nunca llego. Es una técnica que aprendícuando aterricé en el Chelsea en 2014, con 22 años.

Su maestro, Lollichon, es una institución en la portería del Chelsea como entrenador de guardametas. También perfeccionó la técnica de Peter Cech, se dice que también inventó otro tipo de entrenamientos como la “máquina de ametrallar” pelotas de pingpong para afinar los reflejos de los jugadores.

Cech, portero del Chelsea fue una leyenda, y hablaba así de Lollichon tras marcharse al Arsenal en 2015: “Yo hacía ciertas cosas en el entrenamiento para blocar, hasta que él me dijo: “¿Por qué no probamos esto porque creo que te ayudará a llegar más lejos?”. No creí que fuese posible (Cech medía 1,96)

pero me di cuenta de que sí podía. Llegaba más lejos”.

Cech de hecho le conoció en el Rennes; luego recomendó su fichaje para el Chelsea. “Intentamos coger pelotas de distintos tamaños, así adaptas tu “coordinación ojo-mano” (oculo-pédica como tantas veces escuché a Juanjo García Lavera) cada vez. De pronto, tu cerebro empieza a trabajar. A veces usaba tarjetas de colores, parabas la pelota y luego tenías que gritar el color de la tarjeta, así te concentras en más cosas. Tu visión periférica mejora también, tu cerebro trabaja más. Siempre está buscando nuevas cosas para llegar más lejos”.

Podemos fijarnos como hay gente anónima, oculta, que trabaja profesionalmente en algún aspecto del juego, y mejora aspectos que no suelen valorarse quizás cuando se conocen en detalle aspectos como el que nos deleita Courtois.

Es como esas otras acciones que tanto se comentan en los partidos de fútbol respecto al portero, las paradas en “plongeon” (palomitas como las de Mazurkevic o el mismo Iker Casillas), las técnicas de portero de balonmano que han recogido porteros como Teg Stegen y también Courtois; del mismo modo que las “estiradas” de los porteros a brazo cambiado o, algo que casi no se lleva, como las paradas de Jan Oblak que yo admiro la maestría en “parar” los balones reteniéndolos en sus manos enguantadas. Veamos que se sigue hablando mucho de las “paradas” que hacen la mayoría de los porteros que, al fin y al cabo, son “despejes” más bien de portero de balonmano. Porque porteros que “paran” balones en sus manos quedan muy poquitos, de ahí mi homenaje personal al atlético Oblak. El también podría documentarnos de quien aprendió o si es autodidacta sobre dicha técnica.

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