El adelanto del ciclo biológico de estas orugas obliga a extremar las precauciones, especialmente con niños y mascotas, para evitar reacciones alérgicas.
El Consistorio albense desarrolla una campaña preventiva para minimizar los riesgos asociados a estas orugas en los parques de la localidad. Las recientes condiciones climáticas han adelantado su ciclo biológico y provocado la caída de nidos al suelo, lo que obliga a extremar las precauciones durante estas semanas.
Para hacer frente a esta situación, los operarios municipales están llevando a cabo diferentes actuaciones centradas principalmente en la retirada manual de los bolsones presentes en los árboles. Este método busca reducir el impacto sobre el entorno natural mientras se protege el arbolado local.
Los trabajos se están desarrollando de forma exhaustiva en varias zonas del municipio. Entre los espacios prioritarios destaca El Pinar de Alba, así como otros parques y jardines transitados habitualmente por los vecinos de la Villa Ducal.
La planificación de estas tareas responde a las variaciones en los ciclos de desarrollo de la procesionaria. En los últimos años, estos ciclos se han adelantado debido a factores climáticos, una situación agravada por los recientes temporales que han derribado nidos desde las copas de los pinos.
El concejal de Medio Ambiente, Manuel Juanes, ha recordado la importancia de adoptar medidas de prevención durante este periodo. El edil ha puesto especial énfasis en la protección de la infancia y las mascotas, al ser los colectivos más vulnerables ante el contacto con estos insectos.
En este sentido, el responsable municipal ha indicado que se recomienda "evitar tocar las orugas o los restos de los nidos, no manipular los bolsones y mantener a los perros controlados en las zonas donde pueda detectarse la presencia de procesionaria". El contacto con sus pelos urticantes puede provocar reacciones alérgicas o problemas de salud.
Para garantizar la seguridad en los espacios naturales del municipio, el Ayuntamiento ha emitido un listado de pautas básicas de comportamiento para los ciudadanos:
Sobre este último punto, las autoridades advierten que aplastar a los insectos resulta contraproducente. Esta acción dispersa con mayor facilidad sus pelos urticantes por el aire, lo que incrementa notablemente el riesgo de sufrir reacciones cutáneas o respiratorias entre los transeúntes.