OPINIóN
Actualizado 13/03/2026 08:43:32
Manuel Rodríguez Fraile

Según la leyenda Atila fue el último y más poderoso jefe de los Hunos (mi profesor de Historia nunca no aclaro quién fue el de los Otros). Se decía que donde pisaba su caballo no volvía a creer la hierba y creo que el Presidente israelí pretende emular al caudillo bárbaro porque continúa bombardeando Gaza y Cisjordania, Líbano, Irán... Su objetivo no es neutralizar posibles amenazas, quiere arrasarlo todo.

El pueblo de Israel no ha tenido, ni en mi opinión querido, la paz desde su declaración de independencia en mayo de 1948 tras haber aprobado la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre del año anterior la partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío. Por supuestos los judíos lo aceptaron entusiasmado ya que no tenía territorio propio desde hacía 20 siglos (año 70 d.C.), pero no así la comunidad árabe que había ocupado aquellas tierras durante más de 1.300 años.

El pueblo de Israel ha estado en guerra con sus vecinos desde su nacimiento. Primero con la coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Siria, Irak y Yemen que rechazaban la creación del Estado de Israel en aquel territorio. A mediados de los años 50 invadió Egipto junto a Reino Unido y Francia, por cuestiones relacionadas con el canal de Suez. A finales de los 60 ocupó Gaza y Cisjordania, en territorio palestino y los altos del Golán en Siria.

En los 70 de nuevo de enfrento a Egipto y Siria que atacaron por sorpresa con intención de recuperar los territorios perdidos. En los 80 en el Líbano comenzó un enfrentamiento, que aún se mantiene, contra la Organización para la liberación de Palestina (OLP) y el grupo terrorista Hezbolá. Con Hamás y otros grupos mantiene enfrentamientos constantes desde 2008 hasta la fecha.

En octubre de 2023 bajo la presidencia de Netanyahu dio comienzo el genocidio en Gaza y Cisjordania con el apoyo del gobierno estadounidense, junto al que ha iniciado una guerra con Irán.

El fundamentalismo judío desprecia todo lo que es ‘lo árabe’, en realidad creo que odia todo lo que no sean ellos mismos, incluso odian a los americanos a los que aceptan como aliados sólo porque no les queda más remedio pues de ellos depende su supervivencia como estado.

Los Grupos ultraortodoxos que presionan a Netanyahu, consideran que Gaza y Cisjordania son tierras que les pertenecen por mandato divino. Su ideología es racistas y violentamente antiárabe por eso exigen a su nuevo Atila no sólo vencer sino arrasar y para ello cuentan con Estados Unidos.

¿Y el presidente Trump que quiere de Netanyahu? Pues creo que no le apasionan demasiado los intereses de los judíos, su interés es estrictamente económico, como hombre de negocios.

Construir la Nueva Gaza, una zona residencia y turística para millonarios como el mismo sin recato alguno presentó en la última conferencia de Davos a finales de enero al afirmar: Soy en el fondo un promotor inmobiliario y lo importante es la ubicación. Y me dije: 'Miren esta ubicación junto al mar. Miren esta hermosa propiedad. En lo que podría convertirse.

Utiliza a Netanyahu para conseguirlo, al igual que lo utiliza ahora contra Irán para desestabilizar la zona y el suministro de petróleo a los mercados. Hay que recordar que con anterioridad se ha apropiado de forma ilegal de todas las reservan venezolanas que le garantizan la autonomía.

No, el interés de Trump no es, como ya he dicho en otras colaboraciones, ni Groenlandia, ni Venezuela, ni Mexico, ni Cuba, ni Rusia, ni Irán, su objetivo final es desarticular la Unión Europea (UE) sembrando entre sus miembros la semilla de la discordia para poder negociar, desde su enorme superioridad, con cada uno a uno con sus miembros e imponer sus condiciones. La UE es comercialmente hablando, el rival que batir y para ello trata de aplicar el viejo divide y vencerás de toda la vida.

¿Hasta cuándo durará esto? Pues Netanyahu seguirá siendo el matón de la región mientras a Trump le resulte útil, porque si pierde el apoyo de los Estados Unidos se encontrará rodeado de enemigos con los que tiene muchas cuentas pendientes. Y el presidente estadounidense seguirá siendo el chulo del patio hasta que le echen sus ciudadanos que ya empiezan a estar cansando de sus extravagancias. En mi modesta opinión ya no queda mucho para que las cosas se le empiecen a complicar y estoy seguro de que le terminaran echando.

El escritor y periodista soviético Vasili Grossman, en el libro "Vida y destino" que escribió en 1959 criticando el régimen de Stalin, nos advierte que: El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, ininterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo. Pero todo tiene un final.

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