La provincia supera en un 111% la media histórica de precipitaciones y reduce drásticamente los días de helada; a nivel autonómico, la comunidad encadena su octavo año consecutivo con anomalías térmicas positivas y evidenciando los efectos del cambio climático
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha confirmado que los meses de diciembre, enero y febrero han sido excepcionalmente húmedos y con temperaturas superiores a la media. En el caso de la provincia salmantina, las precipitaciones han superado con creces los registros habituales, marcando el pico máximo de toda la comunidad autónoma.
El balance climático de los últimos meses constata una tendencia al alza en los termómetros de Castilla y León. El invierno meteorológico, que concluyó el pasado 28 de febrero, se ha consolidado como el octavo consecutivo con anomalía positiva en la comunidad, registrando una media de casi un grado centígrado por encima del periodo de referencia (1991-2020).
El delegado de la AEMET en Castilla y León, Manuel Mora, y el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, han presentado este jueves los datos oficiales . La estación se ha catalogado como "muy cálida" y "muy húmeda", destacando especialmente el comportamiento de las temperaturas mínimas, que han superado los valores normales en 1,7 grados.
Esta suavidad térmica se ha traducido en una reducción drástica de los días de helada, contabilizándose solo 31 frente a los 51 habituales. A nivel autonómico, se trata del décimo invierno más cálido desde el año 1961, lo que consolida una preocupante tendencia térmica en la región.
En el apartado pluviométrico, la provincia de Salamanca ha destacado por encima del resto al registrar una anomalía positiva del 111 %. Esto significa que en territorio salmantino ha llovido más del doble de lo que marca la media histórica para esta época del año.
A nivel autonómico, las precipitaciones se situaron un 51 % por encima del valor de referencia, con 50 días de lluvia frente a los 28 habituales. Este incremento ha estado marcado por un continuo "tren de borrascas" entre mediados de enero y mediados de febrero, periodo en el que transitaron nueve borrascas de alto impacto: Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriona y Pedro
Otras provincias de la comunidad también experimentaron notables incrementos pluviométricos, como León (96 %), Ponferrada (90 %), Segovia (89 %) y Valladolid (82 %). Por el contrario, Burgos anotó el menor aumento, con apenas un 30 % más de lluvias. A nivel hidrológico, la comunidad presenta un superávit de más del 25 %, descartando cualquier señal de sequía.
El subdelegado del Gobierno, Jacinto Canales, ha subrayado que estos registros suponen "evidencias científicas" del cambio climático. Durante su intervención, ha advertido sobre la virulencia de los fenómenos meteorológicos adversos, que amenazan la seguridad, los cultivos y las infraestructuras.
"El cambio climático y sus efectos son una realidad y su negación es una grave irresponsabilidad que pone en peligro vidas humanas", ha enfatizado Canales, rechazando que se trate de una invención o un efecto de la agenda 2030.
Como ejemplo de estos episodios extremos, el subdelegado enumeró los desbordamientos de ríos sufridos en la provincia de Valladolid, concretamente en Rábano, Peñafiel, Tudela de Duero, Puente Duero y la urbanización Aldeamayor Golf. Sobre este último núcleo, aclaró que las inundaciones se deben a que la macrourbanización está construida sobre unas "antiguas salinas con un nivel freático altísimo", lo que provoca que el agua inunde las calles al no poder ser absorbida por las redes de desagüe tras dos meses de lluvias ininterrumpidas.
El mes de febrero fue determinante para el balance autonómico, catalogándose como "extremadamente húmedo" (un 248 % más de precipitación) y "muy cálido". Los cambios bruscos de temperatura dejaron 10 días de nieve (frente a los cinco normales) y efemérides destacadas en varios puntos:
Además, la abundancia de nubosidad generó un déficit de insolación generalizado. En Valladolid se registraron 183,9 horas de sol, apenas la mitad de las 353 horas habituales, y los días de niebla se redujeron de 23 a solo ocho. Ante todos estos fenómenos, la AEMET emitió 1.166 avisos meteorológicos en la comunidad, 77 de ellos de nivel naranja.
A nivel estatal, el portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, ha confirmado que España ha vivido su tercer invierno más lluvioso del siglo XXI (solo por detrás de 2009-2010 y 2000-2001) y el octavo desde 1961. En el conjunto del país se han acumulado 323,2 litros por metro cuadrado, lo que representa un 171 % más de lo normal.
El conjunto de enero y febrero de 2026 ha sido el más lluvioso de los últimos 47 años. El año hidrológico nacional acumula ya 465 l/m2 (un 133 % más de lo habitual). Entre las precipitaciones más destacadas de la red principal en España se encuentran:
En cuanto a los termómetros, la temperatura media nacional se situó en 7,6 ºC, un grado por encima de lo habitual. Este invierno se convierte en el noveno con carácter cálido o muy cálido desde 1961, destacando un dato revelador: no se ha registrado ninguna ola de frío oficial.
"Las olas de calor multiplican casi por cuatro a las de frío", ha apuntado Del Campo, recordando que entre 2021 y 2025 España ha sufrido 15 olas de calor (133 días) frente a solo cinco olas de frío (14 días).
A pesar de la falta de olas de frío, se registraron mínimas extremas puntuales como los -14 ºC de Molina de Aragón (6 de enero), los -10,7 ºC en el Puerto de Navacerrada (5 de enero), los -8,9 ºC en Teruel y los -7 ºC en Pamplona/aeropuerto (ambos el 7 de enero). Por el contrario, a finales de febrero se alcanzaron máximas inusuales en Canarias, con 31,6 ºC en Tenerife Sur/Aeropuerto y 30,2 ºC en Santa Cruz de Tenerife el día 23. Asimismo, Alicante, Jaén y Valencia/aeropuerto registraron la mínima diaria más alta en un invierno de sus respectivas series.