Podría decir sobre usted varias curiosidades, la más importante fue el día que nos conocimos en el Jardín Botánico madrileño.
Era una tarde hermosa, pero con un calor de justicia.. Subí nerviosa a la tribuna para hacer una lectura sobre Stéphane Mallarmé..
Yo era una hormiguita ante monstruos del periodismo como los que me escuchabais...
Preguntaste:
—¿Quién es esa joven que lee?
Con rotundidad
—Pues que lea otro o los que quiera.
Solo uno más. Bajé Del atril y con tu mano me indicaste que me acercara.
Iba nerviosa; supiste calmar el instante regalándome una sonrisa
Por mi parte, usé algo que era verdad y sigue siendo:
—Es usted mi maestro; todos los días leo sus artículos. Son la ventana abierta que desprende calor o fresco.
Amigo, nuestro diario va a ser menos “El mundo” por tu ausencia... Gracias, compañero, sigo tus mandamientos:
No ser engreída, no considerarme la primera y saber esperar…
Comienzas una nueva vida, que al lado de tu esposa, Natalia, nada va a resultar imposible.
AUSENCIA
Puedes llorar porque se ha ido, o puedes
Sonreír porque ha vivido.
Puedes cerrar los ojos
Y rezar para que vuelva.
O puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado;
El corazón puede estar vacío.
Porque no lo puedes ver,
O puede estar lleno del amor que compartisteis.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el
vacío y dar la espalda,
O puedes hacer lo que le gustaría:
Sonreír, abrir los ojos cada día, amar y seguir.
Buen viaje maestro, buen viaje.