Ni se sabrá. Los datos desclasificados han sido debidamente elegidos. Solo nos muestran el 00.5%. Algo que al poco tiempo ya era conocido por el público.
Poco se habla de la lista en la que aparece Felipe González como vicepresidente, Armada como presidente, del papel clave del jefe de la Casa Real Sabino Fernández Campo, del papel real de los agentes del CESID, de la destitución de Armada por Suárez.
Adolfo, el hombre que Juan Carlos pedía que se lo quitaran de su presencia. O de la reunión de Armada con los monarcas en Baqueira Beret, donde la reina Sofía le dice a Alfonso Armada: “Estamos en tus manos”.
Desclasificar los legajos completos del 23-F podría ser una buena noticia. El problema es quién lo hace, cuándo y para qué. Tres preguntas que, estando de por medio Pedro Sánchez, un sectario desesperado en su agonía política, resulta cuanto menos inquietante.
La manipulación de la memoria ha sido una de sus banderas personales, en una versión maniquea y frentista con dos objetivos lamentables: resucitar la idea deplorable sobre las dos Españas enfrentadas e irreconciliables, como método para movilizar a sus seguidores; y borrar el pasado de sus aliados, marcado por el terrorismo, el odio, la ruptura y el delito.
La portavoz del Gobierno, en una delirante intervención, critica el CARA AL SOL. ¿Y por qué no el canto de “La Internacional”? Lo remató con su inteligencia pueril: acusando al PP de querer encubrir hechos de aquella época, en la que ni siquiera existía. Olvida la señora lumbrera que por aquellos años era Alianza Popular, fundada por Manuel Fraga.
El 23F fue un golpe de timón, como dijo el señor Tarradellas.
Los constantes atentados de la banda ETA. La AMNISTÍA de 1977, que perdonó a terroristas con delitos de sangre. Eso escoció en las FF AA y en FF CC S, que eran quienes ponían los muertos. En aquellos momentos, el Gobierno de Suárez llevó a cabo conversaciones y negociaciones con los dirigentes del PNV. Este partido podía condicionar a ETA e influir en la sociedad vasca para que la organización criminal perdiera apoyo social.
No lo hizo. Al contrario, seguía consintiendo y permitiendo que el empresariado vasco pagara el “impuesto revolucionario”.
Aunque la metáfora se utilizó con variaciones a lo largo del tiempo, cobró gran notoriedad cuando se revelaron contactos del PNV con ETA. Arzalluz fue el autor de la mencionada frase; defendió la postura en la que otros "sacudían el árbol" (la violencia) para que cayeran los frutos ("las nueces"), entendidas como cesiones políticas.
Sectores dolidos con la amnistía y los atentados fueron sumando voluntades para llegar a un Gobierno de concentración o golpe blando, pretendiendo simular un golpe al estilo De Gaulle
El golpe de Estado de 1958 en Francia fue una crisis militar y política, conocida como el Putsch de Argel o la Operación Resurrección, que forzó el regreso al poder del general Charles de Gaulle. Ante la amenaza de guerra civil por la independencia de Argelia. De Gaulle fue nombrado jefe de gobierno, iniciando la Quinta República y sustituyendo a la inestable Cuarta República.
La impaciencia en España derivó en el chapucero golpe de Estado del 23-F. La banda ETA no desapareció. Hoy es la que sostiene a Pedro Sánchez como presidente. Los sucesores de aquellos txakurkume siguen con los mismos objetivos de la alternativa KAS. (Koordinadora Abertzale Sozialista) organismo de la izquierda abertzale vasca fundado en 1974.
A la gente de más de 40 años le importa un rábano la desclasificación de los papeles del 23-F.
Pedro, tendrás que buscar otra treta. Esta no cuela.
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Del periodista Jesús Palacios y Stanley G. Payne