OPINIóN
Actualizado 28/02/2026 09:11:46
CÁRITAS

Castilla y León tiene la fama de pueblos vacíos, barrios envejecidos, y ciudades que crecen a un ritmo muy distinto al de otras zonas que quedan devastadas de tanta inmediatez. Sin embargo, todo se resume a esa fama, sin tener en cuenta la situación de cada una de esas personas que no puede seguir el ritmo de un mundo cambiante y que no espera.

Castilla y León, marcada por el envejecimiento y la despoblación, es una tierra que enseña que la pobreza no se ve reflejada solo en la falta de ingresos. Cada vez más jóvenes, en el momento en el que intentan seguir el ritmo de la vida misma, se topan con multitud de dificultades. ¿Escapar del pueblo durante una temporada para encontrar oportunidades laborales? Sí, ¿Empleo estable y vivienda accesible? Lo dudo mucho.

Esta semana, en nuestra Escuela de Formación Social 2026 de Cáritas, nos detenemos a mirar la realidad de frente, y lo hacemos con ayuda del último Informe FOESSA sobre exclusión social y desarrollo. Detrás de cada porcentaje, hay una historia. El informe confirma algo que en Cáritas conocemos bien: no se trata de problemas aislados o marginales, sino de cuestiones complejas, estructurales y silenciosas. No siempre se ve ni se grita, pero está.

En una comunidad tan extensa donde hay aislamiento social, inseguridad laboral, brecha digital, y con núcleos rurales dispersos, la distancia se convierte en una barrera más.

A día de hoy, el 24,6% de los jóvenes de Castilla y León (1 de cada 4 jjóvenes) se encuentra en exclusión social; una situación estrechamente vinculada con la dificultad de acceso a un trabajo estable o salarios insuficientes, acompañada por supuesto de no poder acceder a una vivienda digna, lo que probablemente le lleve a no poder salir del lugar de exclusión.

Y hablando desde la honestidad, algo que me gustaría compartir y que el informe ha hecho hincapié, es el concepto de cronificación; que la precariedad se vuelva rutina y deje de ser una emergencia. Lo que duele más. Nos acostumbramos a que haya familias enteras viviendo en una casa en pésimas condiciones; a que aquel joven tenga un trabajo precario porque no puede conseguir más, y a que el otro vaya de un contrato temporal a otro.

Para Cáritas, la exclusión no es solo una estadística, es un error de convivencia, y cada día intentamos ver lo importante que es el tejido comunitario. Esto se combate con cercanía, escucha y compromiso colectivo.

Por ello, junto a nuestras muchas actividades de la semana, Cáritas finaliza con un concierto por todo lo alto, en el que participarán cuatro ilustres corales salmantinas en un acto que refuerza el mensaje de paz y convivencia a través de la música, el sábado 28 a las 20 horas en La Clerecía.

De este modo, te invitamos también a reflexionar sobre estos desafíos sociales complejos y a comprometerte activamente con la construcción de comunidades más humanas.

Clara Ravelo, periodista y voluntaria de Cáritas Salamanca

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