Always loyal to romance. Esto es, siempre contigo.
I
Qué sucede
con las obras acabadas
que permanecen inéditas,
intonsas —si usamos la metáfora del libro en espera—.
En qué jardín, en qué árbol,
en qué rama se posará el ave que comunique con el trino su existencia.
II
Las flores, cuando nacen,
desconocen la brisa que tocará sus pétalos.
Los árboles ignoran el libro de su tronco.
El mañana, suspenso en el presente,
camino al pasado,
habrá concebido la manera de comprender el siglo.
Quizá con las estrellas,
firmes en el espacio,
el alma recuerde lo no sabido.
III
La luz en la farola de la calle no ignora
la fuente donde cobra su energía,
vertida.
El verso del poema inexperto,
en busca de la estrofa,
palpita en el silencio de las yemas de los dedos al teclado,
mudos.
El juego de la infancia continúa
palpando el encanto,
abajo en el drama del espíritu soñado.
Igual que las montañas, la palabra,
nombrada con el verbo,
acoge este siglo,
camino al origen,
sin un mar.
IV
Las manos en la arena su castillo…,
la espuma acumulada
al borde del asombro.
La piedra salmantina acumulada,
igual, en el oleaje,
sencillo de los usos y costumbres consonantes.
Navegan, ilusorios, por el río,
allá en el Oriente,
distante,
los botes por un Yangtsé en otro idioma,
que cuenta la historia de su pueblo.
V
El aire en los pulmones de quien nada,
girando con el tronco la brazada,
lo vierte sin escuela cada árbol
erguido con su copa rebosante
de frutos no usados.
El centro de Xalapa, con sus flores,
acoge la poesía recitada
aquí
en el instante
que brillan tus ojos.
V
Reconoces la luz de la palabra.
Always loyal to romance.
Esto es,
siempre contigo.
Mañana, hoy, ayer.
Carece de importancia cuándo.
torres_rechy@hotmail.com