La muestra, que supone la primera individual del pintor, reúne una veintena de obras centradas en tres pilares fundamentales: el patrimonio monumental de la ciudad, la dehesa charra y la tauromaquia.
El Centro Municipal Integrado (CMI) Julián Sánchez 'El Charro' acoge desde este miércoles la primera exposición individual del artista salmantino David García. Bajo el título "La fuerza del instante", la muestra representa la puesta de largo oficial de un creador que, tras años cultivando su faceta artística en la intimidad, ha experimentado una proyección notable en el último lustro, especialmente a raíz de sus trabajos para la cartelería taurina de la provincia y de otras ferias.
La inauguración supone un hito personal y profesional para David García, conocido también en su faceta docente como profesor en el colegio Maristas. El autor ha confesado que las horas previas a la apertura estuvieron marcadas por un "nerviosismo necesario cuando estás ilusionado con algo". Para el artista, exponer en su tierra añade un componente emocional significativo: "Hacerlo en Salamanca y teniendo una temática tan relacionada con Salamanca y con nuestra provincia es algo que me enorgullece", ha asegurado en una entrevista concedida para este medio.
La exposición reúne un total de 20 piezas, compuestas por cuatro lienzos y una serie de láminas enmarcadas bajo un mismo formato. A través de estas obras, el pintor invita al espectador a recorrer los paisajes y símbolos que definen su identidad artística, en un tránsito que va desde la monumentalidad de la capital del Tormes hasta la profundidad del campo bravo.
La trayectoria de David García es la de un autodidacta que creció rodeado de "lienzos, olor a óleo y aguarrás" gracias a la influencia directa de su madre y su tío. Sin embargo, el salto a la profesionalización ha sido reciente y casi fortuito. El artista ha explicado cómo el confinamiento marcó un punto de inflexión en su carrera, transformando una afición privada en una vocación pública.
"Yo siempre he pintado, pero en mi casa, en mis cuadernos. En la pandemia fue cuando ya me animé a poner algo en Instagram, donde tenía muy pocos seguidores, y de ahí surgió la posibilidad de ilustrar el cartel de la feria taurina de Valladolid justo a la vuelta del confinamiento", ha relatado David García sobre sus inicios en público. Aquel primer encargo, que buscaba aportar colorido y ánimo tras el encierro domiciliario, sirvió de catalizador para una sucesión de proyectos.
El pintor recuerda con especial gratitud el momento en que Antonio Barrera contactó con él para realizar el cartel de la Feria de Salamanca, un encargo que ha definido como una "apuesta personal" de los organizadores y un momento clave en su visibilidad. "Eso realmente es lo que me dio a conocer, porque la gente no sabía que pintaba. Mucha gente se sorprende, incluso ahora que han pasado cinco años", ha afirmado.
En este proceso de crecimiento artístico, David García ha destacado la importancia vital de su entorno más cercano. El pintor se define como una persona que "escucha mucho a los demás" y que ha sabido nutrirse de la experiencia ajena. En este sentido, su madre no solo ha sido una referencia, sino el origen de su vocación: "Todo viene de ahí, de mi madre y de un tío mío que también han pintado y tienen una larga trayectoria", ha explicado emocionado, reconociendo el orgullo que le supone ver a sus padres, y "especialmente a mi madre" ayudándole a preparar todo para el montaje de la exposición.
Asimismo, David García ha querido poner en valor la figura del pintor Joaquín Zapata, a quien considera un "amigo especial" y una pieza clave en su evolución técnica y estilística. "Me he apoyado mucho en él, sobre todo en las opiniones. Con el feedback que recibía, sus consejos y sus opiniones, he ido dando forma a mi estilo y a mi personalidad", ha reconocido el autor, subrayando cómo esas correcciones constructivas le han ayudado a "responsabilizarse" más de su obra y a perfeccionar su técnica.
El autor ha desgranado el contenido de "La fuerza del instante", que se sustenta en tres ejes fundamentales que vertebran la exposición:
Salamanca monumental: El artista ofrece un estilo personal hacia los monumentos de la ciudad, alejándose en ocasiones del color tradicional de la piedra de Villamayor para aportar su propia visión estética.
La dehesa charra: Obras que recogen la simbología del campo salmantino, con protagonistas como la bellota, el cerdo ibérico y la encina, elementos que David García considera fortalezas económicas y turísticas de la provincia.
La tauromaquia: Definida por el autor como "el origen de todo", es el bloque con mayor peso en la muestra, reflejando su vinculación familiar y de amistad con este mundo.
Sobre la vigencia de la temática taurina en el arte contemporáneo, David García se ha mostrado contundente, defendiendo que la tauromaquia sigue siendo una fuente de inspiración inagotable para los creadores en pleno siglo XXI. "Al final es un arte. Son dos artes fusionados: el arte de la tauromaquia y el arte de la pintura", ha argumentado.
El pintor aboga por una visión estética que trascienda el debate social: "Creo que ahí deberíamos dejar ideologías, sensibilidades y disfrutar de algo que tú veas y que te emocione". Para este salmantino, la clave reside en la capacidad de transmisión de la obra, independientemente del motivo representado: "Puede que lo veas y no te emocione, y es muy respetable, al igual que ocurre con cualquier otra temática pictórica", ha reflexionado, invitando al público a acercarse a su obra sin prejuicios.
A pesar de la controversia que a veces rodea a la temática taurina en la sociedad actual, David García ha destacado la buena acogida que ha tenido su obra hasta la fecha, asegurando que nunca ha recibido un comentario negativo, ni siquiera en redes sociales. "Se me ha respetado mucho, no a mí, sino me imagino que a lo que hago, porque lo hago con todo el respeto hacia ello", ha matizado.
La obra de David García también ha tejido lazos estrechos con la provincia, especialmente con la localidad de Guijuelo y la familia Capea. El artista ha rememorado con cariño los encargos realizados para momentos históricos de la dinastía torera, fruto de su amistad con Pedro Gutiérrez "El Capea" desde la etapa escolar.
Entre estos trabajos destacan el cartel para la reaparición de Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea" por su 50 aniversario de alternativa y la imagen de la despedida de los ruedos de su hijo. "Con Guijuelo tengo ese vínculo bonito", ha reconocido el pintor, quien también ha experimentado con nuevos formatos, como la pintura en directo realizada recientemente en el Museo Taurino para ilustrar el cartel del último festival de AERSCYL, un reto técnico al trabajar con acuarela sin margen de error.
Con esta exposición en el CMI Julián Sánchez El Charro, David García se somete al escrutinio del público con la mentalidad pedagógica propia de su profesión: "En el momento en que expones algo te dejas evaluar... hay que aceptar las críticas y aprovecharlas para crecer", ha concluido.
FOTOS: David Sañudo