LOCAL
Actualizado 17/02/2026 21:40:47
Rosa M. García

La vivienda, ocupada ya por dos usuarios bajo supervisión profesional, responde al crecimiento exponencial de la entidad y es un recurso intermedio hacia la emancipación total, tal y como detalla el trabajador social de la asociación José Manuel Bermejo

La madurez de una asociación se mide a menudo por cómo sus recursos evolucionan al mismo ritmo que las vidas de sus usuarios. En Salamanca, la realidad de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha cambiado significativamente en la última década, pasando de necesidades centradas en la infancia a los retos propios de la vida adulta. Bajo esta premisa nace el nuevo proyecto de la Asociación Síndrome de Asperger-TEA Salamanca: un piso piloto diseñado para el entrenamiento en vida independiente que ya es una realidad.

Para comprender la envergadura de este paso, es necesario mirar atrás. José Manuel Bermejo, trabajador social de la entidad, explica los orígenes del colectivo: “La Asociación Asperger-TEA de Salamanca nace en el año 2009 de la mano de un grupo de familias cuyos hijos e hijas contaban entonces con diagnóstico de Síndrome de Asperger. Con la actualización del manual diagnóstico DSM-V, esta denominación pasó a integrarse dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) a partir de 2013, motivo por el cual incorporamos esta nueva nomenclatura a nuestro nombre y ampliamos nuestra intervención a personas con TEA en sentido amplio”.

Un crecimiento exponencial y nuevas necesidades

La asociación ha experimentado una transformación notable en los últimos años, convirtiéndose en un referente en la capital del Tormes. Según detalla Bermejo, “desde su creación, la entidad no ha dejado de crecer, tanto en número de personas atendidas como en servicios ofrecidos”.

Este desarrollo se ha acelerado recientemente. “Este crecimiento ha sido especialmente significativo a partir del año 2020, cuando pasamos de contar con alrededor de 50 socios a superar actualmente los 100”, señala el trabajador social, quien añade que “este aumento no solo refleja una mayor detección y visibilidad del TEA, sino que también nos obliga como entidad a movilizar recursos y adaptarnos a nuevas realidades”.

Esa nueva realidad es, precisamente, el paso a la edad adulta. “Nuestros chicos han crecido, y nosotros con ellos. Muchos se encuentran ya iniciándose en el mundo laboral, cursando estudios en la Universidad de Salamanca o la Universidad Pontificia, o formándose a través de Formación Profesional”, relata Bermejo. Fue este cambio de etapa vital el que impulsó el nuevo proyecto: “Este proceso vital nos llevó hace tiempo a plantearnos un reto clave: trabajar de forma estructurada y realista la vida independiente”.

Entrenamiento en un entorno seguro

La respuesta a ese reto es lo que desde la asociación denominan piso lanzadera. “De esta necesidad surge el piso lanzadera, un recurso pensado para entrenar y reforzar habilidades de autonomía personal en un entorno real, controlado y seguro”, define Bermejo.

La filosofía del proyecto huye de la asistencia pasiva para centrarse en el empoderamiento. “El objetivo es que este proceso sea positivo, progresivo y adaptado, de manera que las personas que participan adquieran la seguridad necesaria para afrontar, en un futuro, una emancipación total”, asegura. Además destaca el impacto emocional de este recurso: “Este trabajo no solo aporta confianza a los propios chicos, sino también a sus familias, para quienes el futuro es, en muchas ocasiones, una de sus mayores preocupaciones”.

Colaboración institucional y compromiso familiar

La puesta en marcha de la vivienda ha sido posible gracias a la colaboración público-privada y, sobre todo, al empuje de la base social de la entidad. En el plano institucional, Bermejo destaca el papel del consistorio: “Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al Ayuntamiento de Salamanca, que ha tenido en cuenta a entidades como la nuestra para acceder a una vivienda de promoción protegida. Esto nos permite gestionar directamente el piso y ser mucho más flexibles en la intervención y el acompañamiento de las personas usuarias del servicio”.

Sin embargo, el alma del proyecto reside en el voluntariado y la implicación de los padres y madres. “Si hay algo que define este proyecto es el enorme compromiso de las familias de la asociación”, subraya Bermejo. “Su esfuerzo ha sido clave, tanto a nivel económico como personal: donación de muebles y electrodomésticos, aportaciones económicas, traslados, montaje, diseño y puesta a punto del piso”.

El resultado es un espacio acogedor y funcional. “Gracias a todo ello, hoy contamos con una vivienda preciosa, completamente equipada y lista para su uso. Este apoyo mutuo es, sin duda, uno de los valores más importantes de nuestra entidad y el que nos permite seguir mirando al futuro con optimismo”, celebra el trabajador social.

Así funciona el día a día: Miguel y Rodrigo abren camino

El proyecto ha dejado de ser una idea sobre el papel para convertirse en una experiencia vital tangible desde finales de este mes de enero. Los encargados de inaugurar esta etapa son Miguel Medina y Rodrigo Moreira, los dos jóvenes que ya han comenzado a vivir en el inmueble. Para garantizar el éxito de esta convivencia y el aprendizaje de habilidades, cuentan con la figura clave del educador Tomás Ort, quien supervisa el proceso.

Sobre el funcionamiento técnico de este modelo, Bermejo explica: “El piso lanzadera funciona como una vivienda de supervisión. En ella convivirán habitualmente dos chicos adultos con TEA, de forma independiente, contando con la supervisión de un educador y el acompañamiento del equipo técnico de la asociación”.

El aprendizaje se produce a través de la práctica diaria, lejos de la teoría. “El trabajo se realiza en su contexto natural, abordando habilidades como la gestión de facturas, la organización de la compra, la elaboración de comidas, el autocuidado, la limpieza, la convivencia, el ocio y el establecimiento de normas comunes”, enumera.

La meta final no es la estancia en el piso, sino lo que viene después. “En definitiva, se trata de acompañarlos en su propio proceso de crecimiento, respetando sus tiempos y potenciando sus capacidades”, concluye Bermejo, quien define la iniciativa con claridad: “Este piso no es un fin en sí mismo, sino un paso intermedio, una lanzadera hacia una vida más autónoma, plena y segura. Un proyecto que refleja la evolución de nuestra asociación y el compromiso constante con las personas con TEA y sus familias”.

Etiquetas

Leer comentarios
  1. >SALAMANCArtv AL DÍA - Noticias de Salamanca
  2. >Local
  3. >La Asociación Asperger-TEA Salamanca estrena su primer 'piso lanzadera' para la vida independiente