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SOCIEDAD
Actualizado 04/02/2026 15:22:21
Vanesa Martins

Atendieron a 1.098 personas durante 2025 gracias a la labor de 232 voluntarios

La lucha contra la despoblación y el aislamiento en el entorno rural se ha convertido en uno de los ejes vertebradores de la acción social en la provincia. En este escenario, Cruz Roja Salamanca ha logrado consolidar una ambiciosa estrategia que, lejos de ser una intervención puntual, se ha establecido como una red de seguridad permanente para la denominada ‘España despoblada’. Durante el último año, la organización ha extendido su cobertura a gran parte del territorio charro, combinando la presencia física del voluntariado con soluciones tecnológicas avanzadas.

Rubén Sandín, responsable provincial de voluntariado y desarrollo de la red territorial de la entidad, desgrana los detalles de una iniciativa que nace de la necesidad urgente de paliar las vulnerabilidades específicas detectadas en las zonas con menor densidad de población. No se trata solo de asistencia material, sino de una "activación social" profunda destinada a reconstruir los lazos comunitarios debilitados tras la pandemia.

El origen de este servicio se remonta a un análisis exhaustivo realizado por la organización a finales de 2020, tras el confinamiento. Según ha explicado el responsable, aquel "informe de vulnerabilidad" fue el detonante que permitió identificar que los habitantes de estas áreas "tienen mayor probabilidad de entrar en algunas vulnerabilidades en concreto". A raíz de este diagnóstico, Cruz Roja decidió implementar una estrategia estatal adaptada a la realidad local para reforzar los recursos existentes en los pueblos, diferenciando claramente esta línea de trabajo de un proyecto temporal: es una apuesta estructural.

Rubén Sandín durante la entrevista

Un despliegue territorial para llegar a todos los rincones

Las cifras que arroja el balance del ejercicio 2025 reflejan la magnitud del esfuerzo logístico y humano realizado en la provincia. La entidad ha conseguido tener presencia activa en un total de 213 municipios salmantinos. "Hemos intervenido en 213 municipios en toda la provincia con distintos grados de intensidad", ha confirmado Sandín. Estas acciones han permitido llegar de manera directa a 1.098 personas, una cobertura que ha sido posible gracias a la labor desinteresada de un cuerpo de voluntariado formado por 232 personas.

Para garantizar la cercanía y el conocimiento del terreno, esta red se articula a través de las siete asambleas comarcales que la organización tiene distribuidas estratégicamente por la provincia. El voluntariado no se desplaza necesariamente desde la capital, sino que opera desde sus zonas de influencia como son Peñaranda de Bracamonte, Ciudad Rodrigo, Vitigudino, Santa Marta de Tormes, Salamanca capital, La Alberca y Béjar.

"Desde la oficina provincial supervisamos, pero la intervención como tal se realiza desde la asamblea comarcal", ha matizado Sandín, poniendo como ejemplo la actuación en localidades como Malpartida, municipio en el que hemos realizado este reportaje, que se gestiona desde el equipo de Peñaranda, asegurando así que el trato sea cercano y realizado por personas del propio entorno o comarca.

La selección de los municipios donde Cruz Roja despliega sus recursos no es aleatoria, sino que responde a criterios técnicos rigurosos alineados con los indicadores europeos. La estrategia se dirige específicamente a núcleos que cumplen con dos condiciones simultáneas: tener una densidad de población inferior al 12,5 % y encontrarse en una situación objetiva de pérdida de masa poblacional.

El protocolo de actuación implica una coordinación estrecha con los ayuntamientos y la Diputación de Salamanca. El proceso suele comenzar con una toma de contacto institucional, seguida de reuniones con los vecinos para definir conjuntamente las acciones. "Nos reunimos con esas personas y ya es cuando determinamos qué quieren hacer", explica Sandín, subrayando la importancia de la escucha activa para que la intervención sea efectiva y deseada por la comunidad.

Reactivación social y ruptura de roles de género

Uno de los principales focos de esta estrategia ha sido combatir la soledad no deseada y reactivar el tejido social, que se había visto severamente dañado. El responsable provincial ha señalado que se detectaron "problemas de participación social", ya que en muchas zonas "se había debilitado esa parte de asociacionismo". Para revertir esta situación, Cruz Roja ha diseñado un abanico de actividades que incluye talleres de salud, medio ambiente, memoria, manualidades y competencias digitales.

Estas dinámicas han logrado romper barreras invisibles y roles de género tradicionales en pueblos pequeños. Además, la estrategia pone un énfasis especial en el empoderamiento de la mujer rural, cuya figura "tiene una presencia mucho mayor" en estas intervenciones y se convierte a menudo en el motor de la participación comunitaria.

Más allá de las actividades dentro de cada municipio, la estrategia ha servido para conectar a habitantes de diferentes localidades, propiciando reencuentros personales que van más allá de lo asistencial.

La modernización de la asistencia también ha jugado un papel crucial mediante lo que la organización denomina "tecnología humanitaria". El objetivo es doble: reducir la brecha digital y ofrecer seguridad a los mayores.

En definitiva, la intervención de Cruz Roja en la Salamanca rural ha demostrado ser una herramienta eficaz para revitalizar los pueblos. El éxito de la iniciativa reside en su capacidad para devolver la ilusión y el contacto humano a quienes más han sufrido el aislamiento, logrando que los vecinos tengan un motivo para salir de casa y compartir tiempo con su comunidad.

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