OPINIóN
Actualizado 13/02/2026 09:36:05
Fernando Castaño

Aunque los políticos sean incapaces de poner soluciones, el mundo tendrá siempre arreglo. En primavera la hierba crece sola. Si no, que se lo pregunten a los dinosaurios.

Sin nadie al mando me temo que le tocará a usted presentarse voluntario para salvar el mundo. También puede quedarse sentado a esperar el meteorito.

Para la misión de rescatar el mundo casi preferiría que usted no fuera usted, y fuese uno de esos negacionistas del calentamiento global, uno que no se encuentre el parecido con los monos. Uno que jamás me leería.

Porque a pesar de faltarle un hervor, al menos estaría abierto a CREER, puede que en el Diluvio Universal o quizás, en el Maná que cae del Cielo. De la inocencia a la sabiduría, sólo hay un paso: la matemática. Y la matemática se enseña, la inocencia se pierde.

Lo explico. Si le preguntara, ¿cree en Dios? Sé que me contestará con una de tres: Fe, Ciencia o Agnóstico.

Pero si luego le preguntara si cree que le va a tocar el Euromillones, su respuesta va a ser, por lógica, un NO rotundo. Salvo que sea usted un loco de atar.

Como en mi caso, porque voy por la vida con dos certezas. La primera que dios son los padres, y que los padres existen. La segunda, que me va a tocar la lotería.

Si creen que la posibilidad de llevarse el bote de Euromillones es de sólo 1 entre 140 millones, siento tener que advertirle de que lleva una venda en los ojos.

Por mucha álgebra que se aprenda, sin inocencia no se puede entender la matemática que rige el mundo. Pero tengo fe en poder convencerle a la causa del realismo mágico.

Si pone al azar su cuerpo en el espacio, las posibilidades de que éste caiga en un planeta son ínfimas, digamos de 1 partida por 30 ceros. El universo infinito es espacio, salvo desviaciones infinitesimales que son sus cuerpos celestiales.

Si, a pesar del imposible se ha topado con un planeta, ¿qué posibilidades hay de que sea un planeta habitado? Vamos a suponer, generosamente, que 1 de cada millón tiene vida. Por eso entre 8.000 millones hay tanta gente con cara de extraterrestre.

El otro día vi en el telediario como ridiculizaban a los que creían en ovnis, por eso no voy a poner a nadie en evidencia, dios me libre. Por eso no diré nombres actuales, pero aquí, en Salamanca, tenemos el busto con la cara de batracio de Torres de Villarroel, que fue el último estudiante conocido de las clases magistrales que, según la leyenda, daba el Demonio bajo la Catedral de Salamanca. Se cumplen justo ahora 500 años de la Escuela de Salamanca, por eso lo traigo a colación.

Una vez que ha posado su ser sobre un planeta habitado, todavía no significa que haya caído con vida. Porque, ¿qué posibilidades hay de que no ser roca, o aire o solo agua? Las coincidencias estadísticas para ser un elemento orgánico son totalmente inverosímiles. Y, aun así, superados todos los imposibles, lo normal es que haya conseguido, como mucho, llegar a ser un bicho. Y dé las gracias por el milagro.

Debería saber que si hablamos por ejemplo de moscas, hay 17 millones por cada ser humano. Calcule después las probabilidades de ser un mamífero. Ni un ordenador cuántico podrá calcular jamás las posibilidades que tenía de llegar a ser humano.

Es más fácil acertar con el euromillones un millón de veces seguidas que la probabilidad que usted tiene de estar leyendo estas palabras. Esto se llama realismo mágico o física cuántica, que yo no los distingo. Por eso decía Jesús de Nazaret que hasta el último de tus cabellos está contado.

Nada, ni el acontecimiento más insignificante ocurre al azar. Einstein decía que dios no juega a los dados.

Si a pesar de todo, todavía se cree dueño de sus actos, y que puede hacer lo que le venga en gana, no está usted falto de un hervor. Esa falsa sensación, contraria a la evidencia, es consecuencia directa de que la manzana que nos expulsó del Edén era la del libre albedrío. ¿Y no le gustaría volver al Paraíso?

Si desde los átomos hasta los planetas todo se mueve en órbitas perfectas, ¿qué le hace tan especial para que pueda usted romper el ritmo de la música?

Si quiere libre albedrío tendrá que crear primero una Partitura nueva y compartirla después con todos y cada uno de los seres del universo, incluido dios. Los hindúes llaman a la Creación, Maya, la Gran Ilusión. Y la Biblia dice que al Principio fue el Verbo.

Los orientales también llaman, a las órbitas perfectas sobre las que se desplazan los seres vivos, Karma. El karma es la condena de que a todos los humanos nos toque la suerte, una y otra vez, sin remisión, sin escapatoria. Ustedes no tenían ningún chance real de perder, sólo pueden ganar.

Si he conseguido convencerles de que la lotería corre por sus venas, está de enhorabuena: acaba de recuperar la inocencia. Y sin tener que renunciar al cerebro.

Y ahora que lo tienen por fin lavadito, y volviendo al principio del artículo: ¿se sienten ahora con fuerza para volver creer en los políticos?

Si hay algo que tenemos en común los buenos políticos con los Reyes Magos es que llevamos la ilusión a todas las casas, con el dinero de otros. Pero nunca dejamos carbón.

Así que, amplíe su marco mental, tire su voto al viento. No contribuya más al calentamiento global, deponga las armas, vote por el Centro.

Con esa astucia que le caracteriza me dirá que, si la suerte está echada, y no hay nada que objetar al destino, ¿qué hago pidiendo nada en mi propio beneficio?

Me siento como si me hubiera pillado infraganti poniendo los juguetes. Tiene razón, pero tengo un argumento que le va a encantar: me declaro enamorado del libre albedrío, y ya se sabe que el amor es ciego. Y como dicen Los Chichos, si no estás enamorado, aunque te sobre el dinero, vivirás equivocado.

¿Le enamora su voto?

Firmado:

Fernando Castaño Sequeros, candidato a Cortes.

P.D: la historia que sustenta este relato me la contó mi primo Ángel. Matemático de Exactas, mago realista, y premio extraordinario por la Universidad de Cambridge. Por eso se lo dedico, por todos esos méritos de papel, y por alguno más.

Foto: María Eugenia Maneiro

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