OPINIóN
Actualizado 12/02/2026 09:05:20
Montse Vicente

En ciencias las mujeres siguen obteniendo menos del 5% de los galardones, a pesar del aumento significativo en los últimos tiempos. A este paso no vamos a alcanzar la igualdad hasta dentro de un par de siglos, por lo menos.

Aunque en el siglo XXI han mejorado mucho las cosas (más de la mitad de los Nobel otorgados a mujeres se han concedido a partir del año 2000), el premio sigue siendo muy machista y mucho machista: en 2025 solo 2 de las 14 personas galardonadas eran mujeres y, además, en uno de los dos casos el premio es el Nobel de la Paz, que “curiosamente”, es el único donde la cifra de mujeres es un poquito menos escandalosa. En ciencias las mujeres siguen obteniendo menos del 5% de los galardones, a pesar del aumento significativo en los últimos tiempos.

Y diréis que eso es porque las mujeres no se dedican a las ciencias. Y en parte es cierto, las mujeres siempre hemos tenido impedimentos de todo tipo para poder dedicarnos a ello, pero aun así, son muchas las mujeres que han roto estereotipos a lo largo de la historia de la humanidad y han conseguido dedicarse a lo que les gusta. Eso sí, casi siempre “a escondidas”, muchas veces bajo pseudónimo masculino, otras veces tras el nombre de su esposo, pero siempre ninguneadas salvo “honrosas excepciones”.

Es de justicia con ellas, y sobre todo con las niñas a las que les guste la investigación, ayudar a difundir sus nombres y sus logros, ahí va mi granito de arena:

Susan Jocelyn Bell, durante sus estudios de postgrado descubrió el primer púlsar en 1967, descubrimiento que llevó a los radioastrónomos británicos Martin Ryle y Antony Hewish, a obtener el Premio Nobel de Física de 1974. De Jocelyn Bell, aquel día, no se acordó nadie.

Lise Meitner descubrió el isótopo radiactivo protactinio-231 en 1917 y formó parte del equipo que descubrió la fisión nuclear en el año 1938, junto al físico Otto Hahn, amigo suyo. Por este logro Hahn fue el único en recibir el Premio Nobel. A Lisa, por supuesto, ni se la nombró.

Esther Lederberg fue una microbióloga pionera en genética bacteriana cuyo trabajo fue crucial para el Premio Nobel de Medicina otorgado a su esposo, Joshua Lederberg, en 1958, pero Esther fue ignorada por el comité. Después hizo más descubrimientos esenciales para entender la recombinación genética, pero por lo visto, tampoco eran méritos suficientes para el premio.

Isabella Helen Lugoski, más conocida como Isabella Karle, desarrolló técnicas para determinar la estructura tridimensional de moléculas por cristalografía de rayos X. Sus contribuciones fueron clave para confirmar experimentalmente la validez de estos métodos, por los que Jerome Karle y su colaborador Herbert Hauptman obtuvieron el premio Nobel de Química de 1985. Una vez más, el esposo recibe un premio que, sin los méritos de la esposa no habría sido posible.

Rosalind Franklin condujo al descubrimiento de la doble hélice del ADN, por el que Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962. Watson sugirió que lo ideal hubiera sido que Franklin recibiera el Premio Nobel de Química, junto con Wilkins, pero el Comité Nobel no solía hacer nominaciones póstumas (qué excusa tan oportuna). En abril de 2023, científicos, basados en nuevas pruebas, concluyeron que Rosalind Franklin contribuyó de la misma forma que sus compañeros en el proceso de descubrimiento del ADN, en lugar de como se presentó posteriormente al momento del descubrimiento.

Afortunadamente, en el siglo XXI la mayoría de ellas ya están siendo reconocidas por la mayoría de sus colegas, esperemos que los miembros del comité de los Premios Nobel las reconozcan pronto también: es de justicia, y no solo para ellas, es fundamental para las niñas, porque aún hoy en día, las niñas todavía creen mayoritariamente que las ciencias son “cosas de chicos”. Y es que “lo que no se ve no existe”, y si las mujeres no aparecen en los libros de texto, porque no reciben premios ni reconocimientos, las niñas no las ven y por lo tanto creen que no existen, así que dejan las ciencias para los chicos y ellas se dedican a lo de siempre, a las humanidades. A este paso no vamos a alcanzar la igualdad hasta dentro de un par de siglos, por lo menos.

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