CARNAVAL DEL TORO
Actualizado 10/02/2026 13:37:55
Adrián Martín

El portavoz socialista del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo da su punto de vista a la organización del Carnaval y sus entresijos

Se aproximan días intensos y de mucha afluencia de público llegada de todas las partes del mundo embaucada por el Carnaval del Toro. Una fiesta con mucha enjundia y tradición a la que dedica mucho tiempo el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo.

Entrevistamos a una parte de la oposición para saber el punto crítico de organización o mejoras que pueden hacerse a través del portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Juan Tomás Muñoz.

Pregunta: Señor Muñoz: ¿Cómo ve la llegada de este Carnaval 2026?

Respuesta: Con la perspectiva habitual, ya que se mantiene la liturgia que caracteriza su organización. De su desarrollo, ya habrá tiempo de comentar lo que sea reseñable, para bien o para intentar aprender de lo que no haya salido tan bien. Y en mi caso particular, con un poco de saudade –lo manifiesto antes de que suceda-, ya que por ciertos motivos no podré compartir con los mirobrigenses y foráneos estos días tan singulares en nuestro calendario festivo.

P: ¿Qué tiene que decir de su organización y si se cuenta con la opinión del grupo socialista sobre ella?

R: Como todo el mundo conoce, una comisión especial se encarga de la organización del Carnaval, aunque esté centrada en los espectáculos taurinos. En otras comisiones informativas, de funcionamiento habitual, también se abordan asuntos propios de la programación carnavalesca.

Como en muchos otros aspectos de la vida municipal, el grupo socialista pretende ser propositivo, aportando su punto de vista a cuestiones que se plantean o tomando iniciativas al respecto. Desgraciadamente, el equipo de gobierno del Partido Popular sigue con su soberbia ante los planteamientos que surgen de la oposición. No han tenido en cuenta propuestas, incluso mociones, que pretendían buscar solución a algunos de los problemas que se suceden cada año. Ahí está la sangrante situación que afecta al glacis cada año con la instalación del ferial. Recogimos el crítico guante del PP el pasado año y ofrecimos una alternativa planteando un cambio de ubicación. Se sorprendió el PP de que diéramos ese paso y concertásemos la ubicación, incluso llegaron a decir que ellos ya habían tomado la iniciativa y que, por birlibirloque –hablaron de que si teníamos una “bolita de cristal”-, pretendíamos asumir algo que ya parecía que estaba en marcha. Obviamente han fracasado en las negociaciones y la situación que está padeciendo el glacis con el ferial es de nuevo vergonzosa.

Pero no solo en este tema hemos promovido propuestas para mejorar desde nuestra perspectiva la organización del Carnaval, caso de la necesaria intervención municipal para unas fiestas populares, con espacios alternativos y gratuitos, del cambio de ubicación de los toriles buscando un espacio menos problemático. Este año, sin embargo, tenemos que decir que se ha tenido en cuenta nuestra propuesta para aumentar el número de casetas para las peñas, aunque seguimos pensando que la carpa –en las condiciones que favorezcan la seguridad necesaria- es una instalación que hay que recuperar para limitar las consecuencias de los botellones descontrolados.

P: ¿El pre-Carnaval cultural qué opinión le merece?

R: Es algo consustancial al antruejo, a las carnestolendas taurinas. Desde que en 1954 se instaurara un acto literario de anuncio del Carnaval –a la postre el pregón mayor- el domingo previo a las fechas del antruejo, a medida que pasaba el tiempo, fueron surgiendo iniciativas que favorecieran la promoción de lo que antes se denominaba Fiestas Tradicionales. Cierto es que el auge festivo precarnavalesco partió de la irrupción de Interpeñas en 1979, cuando el Carnaval había estado a punto de desaparecer, con un movimiento peñista inusitado y colaboracionista que fue favoreciendo el engranaje de lo que hoy consideramos algo consustancial a la programación del Carnaval, ese preámbulo lleno de pregones y con la presencia de la murga en distintos actos previos a la programación festiva por antonomasia, la taurina.

P: Un Libro de Carnaval enciclopédico… Usted, sabio en libros y temas de cultura y tradición, ¿qué mejoraría, añadiría o eliminaría de este resumen de 560 páginas?

R: Nada tiene de resumen. Y quien lo dude consulte el anaquel en donde mantiene la colección seriada de libros de Carnaval y aprecie el trabajo realizado en su momento. El libro actual, en referencia a los últimos años, es una muestra evidente de lo que no debe ser una publicación promocional, se supone, de nuestra fiesta por antonomasia. Pese a su voluminoso aspecto –un tocho, en sus variadas acepciones- y su profusión gráfica, los últimos libros editados son el espejo de lo que no debe ser. No se pueden dedicar casi 200 páginas para elogiar la labor de un equipo de gobierno; eso no es un resumen. El libro de Carnaval de este y de los últimos años es el ejemplo de lo que no debe ser una publicación: abuso de negritas, títulos y subtítulos con guiones, gazapos en titulares y textos, fotografías partidas… Hay un descontrol absoluto que dice muy poco de quien debe velar para que el producto final llegue en las condiciones apropiadas a los lectores. No se corrigen las galeradas –si es que las hay- o, en su defecto, el corregidor peca de absoluta necedad y displicencia. Un auténtico despropósito.

P: Toros y ganaderías, así como toreros; nuestros lectores echan de menos que se apueste más por lo nuestro. ¿Qué tiene que decir al respecto?

R: De todo eso estamos bien nutridos. Tenemos ganaderías en el entorno de manifiesta solvencia y contamos con diestros de la tierra que han demostrado su valía. Por diversas circunstancias, se toman ciertos derroteros en las decisiones que a veces no se comprenden. Hay distintas variables que pueden influir en la resolución final que supone la elección de ganaderías y toreros o novilleros. Siempre son decisiones que generan división y comentarios diversos. También estamos viendo que algunas de esas decisiones vienen aparejadas con contrapartidas, caso de la elección de ganaderías y algunas actuaciones en el ruedo. Siempre, echando un vistazo a la documentación obrante, han existido las recomendaciones y las recompensas. Y este año en parte se ha tirado de archivo.

P: La Junta de Castilla y León levantó las restricciones sanitarias por la dermatosis nodular contagiosa justo a tiempo para la celebración de espectáculos taurinos de ahora en adelante. ¿Cómo se vivió desde el PSOE esta preocupación sobre todo en el mes de enero?

R: Con expectación y cierta preocupación por la influencia que la enfermedad pudiera tener en el desarrollo de los distintos festejos taurinos. A la memoria venían situaciones nada reconfortantes que a veces han jalonado el transcurso de algún encierro o capea Ccuando los cabestros ya no servían para solventar el problema. Y la posible ausencia de los bueyes en alguno de los festejos programados podrían generar o repetir aquellas imágenes desagradables que sin duda no beneficiarían la imagen de nuestras fiestas y alimentarían las críticas de quienes no comparten nuestras aficiones ante supuestos casos de maltrato animal. Es un alivio, por así decirlo, que las restricciones por la dermatosis hayan sido relajadas, aunque las medidas preventivas sanitarias seguirán vigentes.

P: Dejando de lado los eventos taurinos, la privatización de actividades alternativas a los toros va en auge. ¿Es una manera de desentenderse el ayuntamiento, o es la forma ideal para que funcione bien?

R: Lo tenemos muy claro. La planteamos con una moción plenaria que el PP, después de formulismos, no quiso debatir aunque fuera por vía de urgencia. Es necesario parar esa proyección hacia la privatización del Carnaval. Hay que buscar alternativas y en eso el ayuntamiento tiene que ser el adalid. No se puede escudar, no puede favorecer la iniciativa privada en algo que siempre ha sido un referente de la acción municipal.

Está claro que en nuestra legislatura, cuando llevamos la responsabilidad del gobierno local, se apostó por una cuestión social, participativa y gratuita. Los bailes de disfraces tenían las puertas abiertas a todo quien quisiera, gobernando el aforo. Ahora se ha pasado a una fórmula privada, cediendo espacio público para el rédito empresarial. Y parece que el equipo de gobierno, despejando responsabilidades, se siente cómodo. Son formas muy distintas de ver y hacer cómo gestionar nuestras fiestas.

P: La floración de casetas de peñas y asociaciones cada año va a más, mientras bares y restaurantes, sobre todo en el recinto histórico cierran sus puertas o restringen cada vez más la entrada espontanea de clientes. ¿Es una tendencia de moda o se necesita un cambio a un lugar común y abierto a todos los públicos?

R: Hace unos años había una necesidad de ofrecer espacios a las peñas, sobre todo las juveniles. Existía un problema con los locales que se alquilaban para albergar a las agrupaciones peñistas, unas veces por el estado que presentaban los locales –sobre todo en el casco histórico- y otras por los problemas que acarreaba al vecindario, sin controles de ningún tipo. En su día, establecimos la ubicación de casetas en el entorno de la muralla, al lado de la Puerta del Sol, para mitigar la situación. Fue una iniciativa criticada en principio por el PP; ahora la abrazan.

Por otro lado, estamos inmersos en un bucle que está generando perspectivas diversas en el sector de la hostelería. Si hay problemas para contar con personal laboral que de alguna forma garantice la apertura de los tradicionales locales hosteleros, también se va uniendo la trayectoria que siguen los últimos carnavales, sin una línea de acción que ofrezca alternativas válidas de entretenimiento y disfrute en espacios públicos y gratuitos, que por su inexistencia derivan en botellones incontrolados en lugares sobrevenidos, y con un índice de insalubridad preocupante, especialmente para los vecinos afectados.

P: En cuanto a seguridad y salubridad ¿Algo que se pueda mejorar desde su punto de vista?

R: Llevamos desde 2019 intentando que el servicio de limpieza viaria se adjudique con una serie de compromisos vinculados, entre otros, a la gestión del carnaval. En los últimos dos años, tras la licitación del servicio, estamos a la espera de que la mesa de contratación se defina. Hay informes que, tal vez por su carácter sintético, han estimulado a que se pida una mayor explicación por parte de los técnicos municipales. Sigue pasando el tiempo y la lentitud burocrática ya exaspera, incluso a los trabajadores que serán subrogados. La salubridad, la limpieza en este Carnaval esperemos que se mantenga. Ya hubo algún conato de plante en pasadas ediciones, afortunadamente superado; pero hay que dar ya una respuesta clara, definida y pragmática a una situación que sabemos que se reiterará cada año.

En cuanto a la seguridad, parece evidente que el plan establecido desde hace años con la implicación de las fuerzas de seguridad del Estado, policía local y otros efectivos de emergencia, garantizan el desarrollo de nuestras fiestas.

P: Pregonero mayor, un profesional del mundo taurino. ¿Figura acertada o alguien con más peso mediático, político…?

R: La designación corresponde al alcalde, cuestión que siempre hemos respetado y que es la tónica de la gestión municipal. La apuesta del equipo de gobierno, a tenor de las últimas designaciones, van por el ámbito taurino, algo que respetamos en base a la discrecionalidad señalada. Obviamente, tenemos otros criterios que ya dejamos entrever en su momento.

P: Las carrozas se van perdiendo, tan solo una o dos salen en los desfiles, ¿alguna forma de incentivar su fabricación?

R: Parece evidente que en los últimos años no ha habido la motivación suficiente para que la esencia del carnaval tradicional –el disfraz y todos sus añadidos- se reflejara en la participación pretendida. Hay un déficit en este campo que habría que abordar con seriedad, porque no podemos quedarnos así. El Carnaval, con mayúscula, es la transgresión, es la careta, el confeti, la carroza, el disfraz hasta la extenuación. Es el nombre que cobija al otro elemento –su apellido-, el toro. No podemos seguir languideciendo con el antruejo, hay que buscar fórmulas para resurgir la iniciativa popular, la participación de la gente más allá del atractivo taurino. Nuestro carnaval es un compendio, y uno de sus elementos está en declive, al menos en su proyección popular. Hay que darle una vuelta, hay que reflexionar.

P: Este año tenemos un monumento que identifica al Carnaval y a sus corredores…

R: Hay comentarios de todo tipo que cuestionan su definición, su ubicación e incluso su instalación. Cualquier iniciativa pública suele generar un debate. Y más con la inversión en una escultura, algo común en muchos municipios para resaltar a sus personajes señeros o a sus referentes culturales o etnográficos. Seguramente la fórmula seguida para la definición y adjudicación de la iniciativa no haya sido la más afortunada. Y, por supuesto, habría que haber tenido en cuenta a la opinión pública, haber lanzado la idea para recabar propuestas y valoraciones antes de adjudicar directamente, con un criterio discrecional, su contenido y definición, además de la ubicación, que parece más que cuestionada.

P: Para terminar, aproveche esta ocasión para mandar un mensaje a los mirobrigenses y forasteros.

R: No deja de tener cierto sentido retórico la propuesta que se formula. Este carnaval lo veré –si puedo seguirlo- en la distancia, pero quiero y deseo que quienes estén en Ciudad Rodrigo lo disfruten al máximo, que sean empáticos entre sí, que lo vivan con intensidad y responsabilidad y que, por supuesto, no se dejen coger por ninguno de los distintos toros que se nos muestran con múltiples disfraces.

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