Ahora resulta que el Procurador del Común se ha vuelto un experto en Movilidad Urbana. Normalmente esta apreciada figura institucional termina siendo una especie de francotirador, de eficacia limitada por falta de respeto de otras íntegras Instituciones a pesar de ser un cauce magnífico en la solución de conflictos. Pero en los dos últimos casos charros no anda muy atinado. Uno de ellos es su respuesta a una queja sobre el acceso en transporte público al Centro de Salud Sisinio de Castro de Garrido. Proponiéndose como solución la Línea 6, con interesantes razones.
No pretendo analizarla junto a su propuesta, si bien todo es opinable. Sin embargo, me sorprende nadie recuerde que ya se probó en el pasado y se abandonó por, al parecer, su poco satisfactorio resultado. El tema de interés es la falta de accesibilidad adecuada de servicios públicos por la población atendida. No se distingue nuestro Ayuntamiento por ubicarlos adecuadamente, complicando soluciones alternativas correctoras. En este caso, el centro de salud queda muy excéntrico para la mayoría de sus usuarios por decisión política en la planificación urbanística.
Zona Básica de Salud de Pizarrales, parte de ese histórico espacio geográfico pertenece a la de Capuchinos. En azul los Centros de Salud, y en rojo los dos equipamientos comentados.
Evidentemente cuando se “planifica” la ciudad sin pensar en la necesidad de servicios públicos, al pretender corregirlo las soluciones inevitablemente pueden ser inadecuadas. Pero, por ejemplo, en el caso del Centro de Salud de Capuchinos fruto del urbanismo del Plan de 1984, las parcelas reservadas se pudieron ubicar perfectamente junto al más “céntrico” Cuartel. La iglesia resulto más favorecida, quizás pensaron tenía una utilidad mayor como en el Zurguén. El de Pizarrales tiene una interesante ubicación, pero parte del barrio se “traslada” al alejado de Capuchinos, ahora con línea de autobús urbano.
En las soluciones problemáticas está precisamente Pizarrales, barrio germinado en la devota cristiana Salamanca con el siglo XX “Esta primera etapa de surgimiento del barrio de los Pizarrales se corresponde con un fenómeno claro de construcción de viviendas de barraquismo y autoconstrucción, lugar de residencia del proletariado y subproletariado urbano.” * Hasta mitad de siglo no aparece vivienda pública, y salvo alguna excepción llega al primer Ayuntamiento democrático sin apenas servicios. Entonces se plantea resolverlo, tal vez acelerado por la implicación de algunos de sus integrantes en previo voluntariado social.
Imagen incluida en el documento citado en el texto. En azul oscuro las parcelas afectadas.
“Como resultado de varias décadas de práctica de transferencias de aprovechamiento urbanístico, en la actualidad existe en la zona Noroeste de Salamanca una gran cantidad de parcelas calificadas en el PGOU como Suelo Urbano No Consolidado, carentes de edificabilidad y generalmente de titularidad municipal.”, explica en 2022 el Proyecto de “Acondicionamiento de diversas parcelas para su aprovechamiento como aparcamiento público en la zona noroeste”. Inventadas para resolver situaciones como las de Pizarrales, no para pervertirlas en pro de corruptos beneficios privados, por muy católicos que sean. Así los servicios deben ir a su periferia, alejados de gran parte de usuarios.
Ha tenido suerte la biblioteca, pero ¿no se pudo integrar en un verdadero centro cívico al estilo de Vistahermosa?. Para ello se necesitaría un plan ordenado, y no vivir al albur de ocurrencias al mejorar la vida social y cultural. También por fin llegan instalaciones deportivas cubiertas, imagino producto del ignoto Plan Director de Instalaciones Deportivas 2020-2040. Por supuesto en un extremo acompañado del tan querido espacio gratuito de aparcamiento. En cambio, no se les ha ocurrido aprovechar la oportunidad de aumentar la oferta acuática pública añadiendo una piscina cubierta. Sin aparcamiento, abundante en el entorno, cabría perfectamente y le veo mayor utilidad social.
* "Espacios olvidados de la era de la globalización." Una historia del barrio de los Pizarrales. Gustavo Hernández Sánchez. Editorial Amarante. Salamanca, 2020.