ALBA DE TORMES
Actualizado 07/02/2026 10:50:39
Roberto Jimenez

La talla, atribuida al escultor Francisco Font y Pons, será intervenida en los talleres Uffizzi durante un periodo estimado de tres meses gracias a la financiación de una asociación croata

La venerada imagen del Niño Jesús de Praga ha abandonado temporalmente su ubicación habitual en la iglesia de San Juan de la Cruz de los Padres Carmelitas Descalzos de Alba de Tormes. La talla de madera policromada ha sido trasladada a los talleres de UFFIZZI Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L., en la capital salmantina, donde será sometida a un exhaustivo proceso de recuperación para subsanar el deterioro acumulado por el paso del tiempo y la manipulación devocional.

Durante el periodo de ausencia de la sagrada imagen, que se estima en tres meses, los fieles encontrarán en su hornacina —situada en la capilla derecha del crucero del templo— una representación fotográfica de la misma a tamaño original. Esta medida busca mantener la referencia visual para la oración en este punto de encuentro habitual para la cofradía y los devotos que acuden a pedir protección, especialmente en asuntos relacionados con la salud, la infancia y la vida familiar.

El proyecto de intervención cuenta con un presupuesto total de 3.872 euros (3.500 euros más IVA). La financiación de estos trabajos es fruto de una colaboración internacional: la Asociación croata "Zaklada Sveta Maravillas od Isus" costeará la base de 3.500 euros, mientras que la cofradía local asumirá los 372 euros correspondientes al impuesto, demostrando la voluntad colectiva de dignificar la imagen y su entorno.

Diagnóstico: grietas y pérdida de elementos

El examen técnico realizado por los especialistas de Uffizzi ha revelado diversas patologías que justifican la intervención. La escultura, de 86,5 centímetros de altura, presenta daños estructurales y superficiales propios de su antigüedad y uso procesional. Entre los problemas más destacados se encuentran:

  • Pérdida de volúmenes: La mano derecha, en actitud de bendecir, ha sufrido la desaparición de las falanges de los dedos meñique, anular y pulgar. Asimismo, la mano izquierda presenta pérdidas de material en las puntas de los dedos índice y corazón.
  • Fisuras estructurales: Se han detectado grietas longitudinales, especialmente visibles en la túnica oscura y en el lateral izquierdo de la figura, provocadas probablemente por cambios de temperatura y humedad.
  • Suciedad y oxidación: La policromía se encuentra oscurecida por la acumulación de polvo, restos de cera y un barniz oxidado que ha amarilleado con el tiempo, ocultando los colores originales y el brillo del oro fino.
  • Desgastes en la peana: La base presenta abrasiones severas en el dorado y numerosos repintes de purpurina que han alterado su estética original.

Un proceso de recuperación minucioso

El equipo de restauradores titulados llevará a cabo un tratamiento integral que incluye tanto la escultura del Niño como su peana y la corona de latón. El protocolo de actuación contempla la limpieza físico-química para retirar la suciedad y los barnices oxidados, así como la consolidación de la madera y la fijación de los estratos pictóricos que presentan riesgo de desprendimiento.

Uno de los puntos clave será la reconstrucción volumétrica de las falanges faltantes en las manos, utilizando resinas sintéticas compatibles y reversibles. Posteriormente, se procederá a la reintegración cromática de las lagunas mediante la técnica del rigatino (rayado fino), un método que permite diferenciar la intervención de la pintura original a corta distancia, cumpliendo con los criterios museísticos actuales.

Además, se intervendrá sobre la corona de latón para corregir deformaciones y se diseñará un nuevo sistema de anclaje que minimice el roce con la cabeza de la talla, protegiendo así la policromía en el futuro.

Una obra vinculada al barroco de Font y Pons

La autoría de la imagen se atribuye al escultor Francisco Font y Pons (1848-1931), un prolífico imaginero conocido por su estilo de inspiración barroca y su estrecha vinculación con la Orden del Carmelo Descalzo. Font y Pons, cuyas obras se caracterizan por un gran detalle y emotividad, realizó múltiples encargos para conventos españoles, incluyendo la imagen de Nuestra Señora del Carmen para el retablo mayor de los Carmelitas de Salamanca en 1923.

La devoción al Niño Jesús de Praga en Alba de Tormes, fuertemente arraigada desde el siglo XIX, ha experimentado un notable resurgir en los últimos años tras un periodo de inactividad. Actualmente, la cofradía supera los 500 miembros y mantiene vivas tradiciones como la procesión anual y el reparto de naranjas y bollos, cuya última celebración tuvo lugar el pasado mes de enero de 2026.

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