Licenciada en Derecho por la USAL y miembro de Red 1Kalame, que agrupa a más de 200 juristas y abogados iraníes, denuncia la represión en Irán y la imposibilidad de regresar a su país sin arriesgar la vida. Relata la extorsión a familias de víctimas y la pérdida de derechos de las mujeres.
Majedeh Bozorgi, jurista y doctora en Derecho por la Universidad de Salamanca, se ha convertido en una voz autorizada y necesaria para comprender la compleja realidad que atraviesa Irán. Desde la capital del Tormes, donde reside desde 2021, ha relatado la angustiosa situación que vive su país y la imposibilidad de regresar sin poner en riesgo su propia vida. Como miembro de Red 1Kalame, Bozorgi ha denunciado con firmeza la represión sistemática y la violencia que el régimen ejerce sobre la población civil.
La activista ha explicado que su llegada a España tuvo como objetivo inicial cursar su doctorado, pero la evolución de los acontecimientos en su tierra natal ha transformado su estancia académica en una misión de responsabilidad social. "Yo he empezado mis actividades sobre derechos humanos después del Movimiento de Mujer, Vida y Libertad en 2022, por eso no puedo volver al país", ha asegurado. La jurista ha detallado que, aunque en su primer año se centró exclusivamente en el estudio, la situación cambió drásticamente: "Es mi responsabilidad social. Aquí puedo hablar, voy a hablar sobre mi país legalmente ya que mis compatriotas no pueden hablar dentro del país, porque cada activista que habla sobre derechos humanos en Irán está en la cárcel o tiene pena de muerte, es mi deber hablar sobre ellos aquí".
El miedo a las represalias es una constante en su vida. Bozorgi ha confesado que, si decidiera volver a Irán en este momento, su seguridad no estaría garantizada debido a su perfil público y su actividad en la universidad. "Si me vuelvo a ir, quién sabe, yo puedo salir del aeropuerto viva o no... es un riesgo muy grande para mí", ha lamentado. Esta situación se agrava por la dificultad para mantener el contacto con sus seres queridos. Según ha descrito, el gobierno iraní ha utilizado los cortes de internet como herramienta de control: "El gobierno ha cortado internet y todas las comunicaciones con Irán. Pero no es un fallo técnico, es una manera para ocultar la violación de la represión".
La doctora en Derecho ha compartido la angustia que supone la incomunicación, relatando cómo ha pasado días sin saber si su familia estaba viva o muerta. "Yo no tenía ningún contacto con ellos, y todo el momento yo pensaba: ¿están vivos o no? ¿Dónde están?", ha expresado con preocupación. Afortunadamente, ha podido confirmar recientemente que ha logrado hablar brevemente con sus padres, lo que le ha permitido "reír un poquito" tras semanas de incertidumbre.
Uno de los testimonios más impactantes que ha ofrecido Bozorgi se refiere a la brutalidad del régimen con las familias de las víctimas. Ha denunciado prácticas inhumanas relacionadas con la entrega de los cuerpos de los fallecidos en las protestas. "Han llamado a padres diciendo que, si quieren los cuerpos de sus hijos, tienen que pagar dinero", ha revelado. Además, ha explicado que el régimen obliga a las familias a firmar documentos falsos para eximirse de responsabilidad: "Si no pagan, tienen que firmar un documento diciendo que sus hijos estaban trabajando para el gobierno y que los terroristas han matado a nuestros militares".
En cuanto a las cifras de la represión, Bozorgi ha aportado datos alarmantes sobre las últimas movilizaciones. Ha señalado que, según sus fuentes, "16.000 personas han muerto y más de 50.000 han sido detenidas" en un periodo muy breve de tiempo. También ha llamado la atención sobre un hecho perturbador: la ausencia de imágenes de mujeres fallecidas. "Todavía no tenemos fotos de cuerpos de las mujeres muertas, ¿dónde están?", se ha preguntado, sugiriendo una ocultación deliberada por parte de las autoridades.
La jurista ha realizado una comparativa desoladora entre la vida de las mujeres antes de la Revolución Islámica de 1979 y la actualidad, basándose en los relatos de su propia familia. "Mi abuela me ha dicho: 'nosotros hemos vivido mejor que tú'. Y eso es verdad", ha afirmado. Bozorgi ha enumerado derechos que se han perdido: "Mi abuela me ha dicho que ella podía bailar en la calle, pero yo no... Antes las mujeres podían ser jueces, por ejemplo, la primera juez en los países musulmanes fue una iraní... Pero después de la Revolución Islámica han cancelado todo".
Finalmente, Majedeh Bozorgi ha lanzado un mensaje directo a la comunidad internacional y, específicamente, a España. Ha criticado el silencio de los estados occidentales y ha exigido una acción más contundente. "España es miembro del Consejo de Derechos Humanos en las Naciones Unidas, tiene poder. Entonces, debe actuar", ha sentenciado.
Para la activista, no se trata solo de una cuestión política, sino de humanidad hacia quienes residen y contribuyen en el país: "Agradezco a España que me da un espacio para estudiar y vivir... pero estos días no sé por qué el estado de España no tiene ninguna reacción". Su vida, ha concluido, está ahora dedicada a esta causa: "Ahora toda mi vida es para luchar por Irán".
“También es mi deber ser la voz de mi pueblo, que sale a las calles exigiendo el derrocamiento del régimen islámico y gritando el nombre de su alternativa (Reza Pahlavi) para el período de transición. Debemos ayudarlos a alcanzar la democracia. Ocultar la voluntad del pueblo iraní es pisotear la sangre de miles de inocentes”, concluye.
Fotos de David Sañudo