Ayuso, Feijóo y todo el PP han salido en tromba acusando a Pedro Sánchez y al PSOE de conocer los presuntos casos de acoso sexual de alguno de sus dirigentes, como Salazar y de ampararlos y encubrirlos. Hace unos días saltó un presunto caso de acoso sexual y laboral cuyo presunto agresor es el alcalde de Móstoles (PP) y ojito derecho de Ayuso y lo que ha hecho el PP es negarlo todo y amenazar a la víctima con denunciarla ante el juzgado.¡Qué hipocresía!
Cuando la opinión pública española comenzó a tener indicios sólidos del caso Gürtel y de la corrupción del PP, siendo aún esta formación política oposición al Gobierno socialista de Zapatero, su presidente y entonces candidato a la presidencia del Gobierno, M. Rajoy, reunió a todos sus varones para ofrecer una rueda de prensa en la que, de una forma muy protocolaria, dijo que “la Gürtel” no era una causa del PP, sino una causa “contra el PP”, una causa inventada para perjudicar electoralmente al PP. La misma respuesta ha tenido este jueves Ayuso cuando le preguntaron en la Asamblea de Madrid por el presunto caso de acoso sexual y laboral del alcalde de Móstoles contra una concejala del PP que posteriormente abandonó la política por sentirse vilmente acosada sexualmente, vilipendiada.
No sólo son muy características estas respuestas en la derecha política, también en la mediática. Recordemos la barbaridad que dijo en un programa televisivo en 2001 la “mediática” Ana Rosa Quintana, de Nevenka Fernández, cuando ésta denunció por acoso sexual al entonces alcalde de Ponferrada, del PP, Ismael Álvarez, que, textualmente –y bueno es recordarlo- dijo lo siguiente: “una chica que es licenciada, que tiene un máster, que es concejala de Hacienda, que tiene solvencia cultural… Primero, ¿cómo se deja ser acosada? Y después, ¿cómo tarda tanto en denunciar?
Con argumentos parecidos se despachaban días atrás los líderes del PP madrileño, encabezado por Ayuso. El propio interesado, acusado de presunto “acoso sexual y laboral”, el flamante alcalde de Móstoles, llegó a decir que “como no le adjudicó el puesto que quería “vicealcaldesa o primera Teniente de Alcalde”, que se ha vengado denunciando unos hechos que nunca existieron. Esa es la hipocresía del PP madrileño y del PP a nivel nacional. Recordemos que también Feijóo ha salido rápidamente en defensa del PP madrileño. “Sostenella y no enmendalla”. Esa es la clave, esa es la estrategia del PP ante sus miserias, ante sus presuntos casos de corrupción, negarlo todo, decir que los “audios que probarían todo están manipulados”, una actitud obstinada de mantener un error, con orgullo, soberbia y desacreditando al adversario; la clave está en no sólo no reconocer la realidad, sino atacar al contrario que quiere denunciar una conducta éticamente reprobable, indigna, miserable y también presuntamente penalmente relevante.
En este caso, tanto el PP de Madrid, por mediación del número 2, Alfonso Serrano, como el alcalde de Móstoles, presuntamente acosador sexual y laboral, han protagonizado dos ruedas de prensa cada uno de ellos, en las que niegan las imputaciones hechas por la presunta víctima y la conminan a denunciarla, pero de una forma muy poco elegante.
A Ayuso, a Feijóo y a su perverso séquito político madrileño, les importan bien poco las víctimas que han sufrido ataques contra su libertad sexual; lo único que les importa es atacar sin piedad al adversario, denigrarlo y vilipendiarlo con la única finalidad de sacar rédito electoral. Es más, parece que no hubiera transcurrido ya un cuarto de siglo desde que Ismael Álvarez, alcalde de Ponferrada, fuera condenado. Al PP le interesa más obtener buenos resultados electorales y acceder al poder, del que son adictos. A las pruebas me remito, llevan 8 años sin saborear el poder en el Gobierno de la nación –desde que desalojaron del mismo a M. Rajoy previa moción de censura- y el síndrome de abstinencia que padecen les está provocando comportamientos tremendamente violentos e inhumanos.
Una violencia inusual entre formaciones políticas que deberían respetar las reglas del juego democrático y fomentar ante la ciudadanía los principios y valores del Estado Social y Democrático de Derecho
No obstante, Ayuso tiene el convencimiento de que sus acólitos e incondicionales fans lo seguirán siendo y trata de enviar el mensaje de que todo lo que digan contra ella y su partido son invenciones de los enemigos políticos y, por tanto, falsedades. Es el mismo mensaje que, sin piedad y con la intención de hacer el mayor daño posible, trasladan Trump, Milei y otros dirigentes ultra reaccionarios que gobiernan en algunos países.
Por otra parte, cuando han surgido otros presuntos casos de acosos sexuales en dirigentes de otras formaciones políticas (por ejemplo en el PSOE), inmediatamente Ayuso, Feijóo y todo el PP en tromba han salido declarando –como hizo Feijóo de una forma poco elegante, que demuestra la miseria moral que sustenta siempre al presidente del PP- que “el feminismo que ha aprendido el presidente del Gobierno lo ha aprendido en un prostíbulo”. Siguiendo esta máxima y ante los casos de presuntos acosadores sexuales que están saliendo en el PP, habría que preguntarle a Feijóo: ¿Dónde ha aprendido usted feminismo? ¿en un yate al lado de un narcotraficante con el que salía en la foto? Ayuso, Feijóo y todo el PP, ven la paja en el ojo ajeno, pero son incapaces de ver una viga en el suyo.